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Lewis avivó las llamas

El Hijo del Viento aseguró que "el problema del doping es más grave que nunca"
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22 de marzo de 2000  

ROMA.- Ganador de nueve medallas doradas en los Juegos Olímpicos y de ocho en los Mundiales, dueño de más de una década de triunfos en el mundo del atletismo, la palabra del norteamericano Carl Lewis es más que una voz de alerta. El Hijo del Viento, de paso por la capital italiana, no dudó a la hora de hablar sobre el presente del deporte que lo catapultó a la fama.

"El problema del doping está peor que nunca. Se pueden hacer todos los exámenes que quieran, pero si se tapa todo, da lo mismo. No están comprometidos a erradicar el problema de las drogas", afirmó Lewis, que se retiró en 1997.

Lewis, de 38 años y siete veces recordman de los 100 metros, no se quedó en ese detalle. Fue más allá. "Todo el mundo sabe que el deporte está corrompido. Lo único que interesa es batir récords, pero en el fondo se está acabando con los atletas. Y la gente lo sabe. Pero estas cosas alejarán al público. Si ellos y los auspiciantes no creen que se trata de algo real, no van a apoyar al deporte."

En los últimos meses, numerosos atletas acusados de doping aseguraron que esos controles positivos se debieron al consumo de suplementos alimenticios incluidos en sus dietas.

Lewis se convirtió en uno de los más grandes críticos del doping luego de los Juegos Olímpicos de 1988, en Seúl, en los que el canadiense Ben Johnson lo venció en la final de los 100 metros y obtuvo el récord mundial en esa distancia. Luego, Johnson fue desposeído de esas marca porque el control antidoping resultó positivo por consumo de esteroides. La medalla dorada quedó en manos de Lewis. "Cuando Johnson fue descubierto las cosas ya estaban bastante mal. Pero hoy el asunto del doping está peor que nunca."

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