Los candidatos a ganar el Inicial juegan al Gran Bonete

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
Intenso, entretenido, emocionante y de vuelo bajo, así es el torneo doméstico, que a dos fechas de su final no tiene un claro favorito
Crédito: @Domenechs
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25 de noviembre de 2013  • 22:07

Cuando Ignacio Piatti empató el partido con su gran jugada con definición de derecha incluída, Juan Antonio Pizzi celebró la conquista como en sus tiempos de artillero del fútbol español con un salto y un puño apretado desplegado en el aire. Como si supiera que ese punto rescatado sobre el final en tierras rafaelinas, sería suficiente para que San Lorenzo mantenga la punta del campeonato en soledad, no sobrevaloró el empate, pero se encargó de dejar en claro que habría que ver la suerte de sus perseguidores algunas horas más tarde, para poder hacer una evaluación más aguda.

En efecto, el técnico tenía razón. Decir que ninguno de los seis equipos que pelean por el título fue capaz de quedarse con los tres puntos, puede hablar de la paridad del fútbol local, pero al mismo tiempo también invita a pensar en la jerarquía de aquellos que se postulan para quedarse con la corona. Intenso, entretenido, emocionante y de vuelo bajo, así es el torneo doméstico. Cada uno es dueño de ubicar todos esos adjetivos calificativos en el lugar y en la dimensión que desee, pero la particularidad de cada analista no deberá obviar la presencia de todos ellos. No es fácil jugar por estas tierras, pero menos sencillo es encontrar espectáculos de calidad.

Cuesta verlos en Newell´s a pesar de que su ADN se mantiene inalterable. El equipo de Berti parece haber sentido el mazazo de la derrota en el clásico y a partir de allí perdió frescura en su juego y fortaleza en su carácter. El intenso trajín de un año intenso conspiró en la recta final de la carrera y la nostalgia por los goles de Scocco se instaló en el Parque Independencia.

Arsenal quizás no gané el título pero al menos habrá logrado que lo pierdan otros. Lo hizo ante los rosarinos como ya lo había hecho ante Boca. Los de Alfaro saben interpretar su papel como ninguno y para ponerlos de rodillas hace falta mucho más que un ratito de buen fútbol. Coreen de atrás y en silencio, como más les gusta. Fundamentalistas del papel de reparto, aguardan agazapados y sonríen cuando algunos los olvidan dentro de la pelea.

Lanús atiende dos frentes y eso parece licuar su energía. Los mellizos sacaron a su equipo del mar de dudas en que cayó cuando la irregularidad le tocó la puerta y ahora van por todo. La Sudamericana parece demasiado "ganable" como para ir distrayéndose los fines de semana. Si hay vuelta olímpica internacional, nadie tendrá reproches por no haber llegado al disco en el primer lugar a pesar de su feroz arremetida.

Y además está Boca. O sus retazos. Un conjunto sin alma, sin fútbol y sin líderes. La salida de Riquelme tras su enésimo desgarro, dejó al equipo huérfano y lo que se anunció el día del milagro frente a Tigre se publicó ahora en la catástrofe ante All Boys. Un equipo superado, sin identidad ni rebeldía, se entregó mansamente a su anarquía. Bianchi pidió disculpas y el beneficio de la nostalgia, igual que le pasa a Ramón Díaz, pareció comenzar a marcar fecha de vencimiento. Los de Floresta se tutearon con la historia y transpiraron la camiseta tanto como el técnico debutante Ricardo Rodríguez.

Con un Piatti excelso, capaz de disimular por su cuenta y orden la ausencia de los goleadores Cauteruccio y Verón, sumado al descomunal esfuerzo de Mercier y el arrabal de potrero de Correa, San Lorenzo sueña con el título. Poco le importa que probablemente sea el campeón con menos puntos de la historia de los torneos cortos. Cada campeonato es una película en si misma y ésta, repleta de suspenso todavía tiene algunas escenas por escribir. En un torneo con pocas luces, sobran las cámaras y esperamos por un poco más de acción. Aunque como en el juego de "El gran bonete" nadie se haga cargo de la chapa de candidato.

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