Los chicos se divierten, pero también sueñan con Palermo

Hubo 36 equipos, con 144 entusiastas polistas del mañana; una jornada única para los cracks que se perfilan
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20 de diciembre de 2001  

Mañana de sol a pleno la del último lunes en el Club de Polo Los Indios, de San Miguel. Es el día tan esperado por los chicos, con la puesta en juego de las copas Los Potrillos y Los Potrillitos, en el certamen que se realiza desde hace más de 20 años, y que en éste reunió nada menos que 36 equipos, o sea, 144 jugadores. Y allí están todos: los que debutan, como Horacio Lisazo, que con escasos 7 años es el polista más joven; los que anhelan jugar, alguna día, el tradicional Abierto de Palermo, y los que, simplemente, quieren divertirse y compartir un buen momento con los amigos. Y ahí van, dispuestos a disfrutar de su día.

Un sondeo entre los chicos señala a Bautista Heguy como el jugador preferido. Cerca de los palenques conversan Celina Fernández Ocampo, de 12 años, y Valentina Zubía, de 13, jugadoras de La Candelaria A en Los Potrillitos. ¿Cómo les fue? “Mal. Tuvimos poca suerte; perdimos con un Gol de Oro”, cuenta Celina. Las chicas, que juegan en la escuela La Candelaria, de Pilar, participan por tercera vez, aunque siempre sin fortuna. Pero se divierten: “No nos imaginamos jugando al polo en serio. Para cuando mejoremos, ya estaremos viejas”, acota Valentina. Por allí se acerca Santiago Romero, de La Candelaria Llerena, que ya perdió en Los Potrillos. Y señala sin titubear: “Dentro de diez años voy a estar en Palermo”. Celina dispara un contraataque mordaz: “Sí..., en la tribuna”.

La jornada transcurre entre una maratón de partidos en las cuatro canchas de Los Indios, el aliento de los padres desde los costados, rondas de mate y comentarios llenos de admiración por las piruetas que dibujan los chicos con los montados.

Llama la atención la paridad de los equipos. Buena parte de los choques se define en chukker suplementario con Gol de Oro, o mejor dicho, de arco iris. Así se denomina la modalidad instrumentada en este caso cuando no se puede quebrar la paridad: se considera un tanto cuando un equipo hace pasar la bocha por sobre la línea final, aunque no sea entre los mimbres.

Por fin, llegó la etapa de las definiciones. En la final de la Copa Potrillitos no hubo suspenso: Ellerstina se anotó un contundente 6-0, con una gran tarea de Facundo Sola, autor de tres goles; también cumplió una buena labor Nicolás Pieres, de 10 años, el menor de los tres hijos de Gonzalo. Nico quiere recorrer la senda de su padre, y por lo pronto, obtuvo su segundo título seguido en este certamen.

Las sombras se estiraban bien largas cuando comenzó la final de la Copa Los Potrillos. Con Eduardo Heguy como juez (“al lado de Palermo, esto es una papa”, comentó), La Oración Merrell y Los Molles (King’s Game) ofrecieron un partido duro, trabado, que derivó en el alargue, casi al filo del crepúsculo. Hasta que El Ruso cobró una falta a escasos metros de los mimbres. El remate de Lucas James, Nº 4 de La Oración, se levantó por encima de la línea final y decretó, para los chicos de Trenque Lauquen, el último festejo. La noche los recibió en medio de premios, abrazos, aplausos, y la promesa de reencontrarse, como siempre, el año próximo.

Los cuatro campeones

Los equipos vencedores: Copa Los Potrillos: La Oración Merrell (E. Trotz –h.–, S. Loza, G. del Tour y L. James); en la rueda de perdedores, Coronel Suárez II (C. Rivera, J. Irizar, I. Badiola y E. Duggan).

Copa Los Potrillitos : Ellerstina (P. Llorente –h.–, F. Sola, A. Crespo y N. Pieres); en la rueda de perdedores, Pilarchico (J. C. Araya, Matías Garrahan, Lucas Lalor y M. Ostric).

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