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Los dos que ponen la música

Salas y Zamorano mantienen su idolatría en Chile; ambos creen que pueden ganarle a la Argentina.
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29 de marzo de 2000  

Cuánto le debe el seleccionado chileno a Marcelo Salas y a Iván Zamorano? Muchísimo. ¿Qué sería de Chile sin ellos? Ninguno de los fanáticos de La Roja se imaginaría una realidad sin El Matador ni Bam Bam. Es más, ni en la peor pesadilla querrían imaginarse la ausencia de los dos o de alguno de ellos.

Y no es para menos. Salas (25 años) y Zamorano (33) son desde hace rato los símbolos de la selección dirigida por Nelson Acosta, que creció justamente a partir de los goles de estos dos delanteros.

Los números de las anteriores eliminatorias reflejan la importancia que tienen ambos en el funcionamiento de Chile: Zamorano hizo 12 goles, mientras que Salas convirtió uno menos. En el Mundial de Francia 98, la historia fue distinta. Salas fue el que mantuvo su costumbre de perforar redes -hizo cuatro tantos en la misma cantidad de partidos-, mientras que Zamorano no logró convertir, aunque siempre se mostró como una alternativa válida en el ataque.

No pudo ser mejor el cierre de aquella etapa para ambos, porque reafirmaron su condición de estandartes de la selección chilena. Ahora están embarcados en una nueva aventura, a la búsqueda de participar en el primer Mundial del siglo XXI. Claro que los dos conocen perfectamente de qué se trata esta historia.

Marcelo Salas retrocede en el tiempo y dice: "En el 96 hicimos una gran eliminatoria que nos permitió jugar el Mundial. Ahora estamos con mucha confianza, y con Iván queremos repetir lo de aquellas eliminatorias. Ojalá que empecemos bien ante la Argentina y marquemos varios goles".

Iván Zamorano va más allá y se refiere a una deuda pendiente en el seleccionado chileno: "En nuestra carrera como futbolistas nos queda sacar mejores resultados en el extranjero. La clasificación en las eliminatorias anteriores se produjo por las victorias como local. Ahora, en estas, queremos cambiar esa tendencia con un triunfo. Y Chile está capacitado para ganar afuera".

No prestarle demasiada importancia a la superioridad que tiene la Argentina sobre Chile en el historial. Ahí está la cuestión para El Matador: "A medida que transcurrieron los años, en el fútbol se acortaron las distancias y ya no existen las diferencias de antes. Por supuesto que respetamos a la Argentina por la calidad de sus jugadores. Pero también sabemos que no está bien". Zamorano se suma a la idea y desafía a cualquier camiseta que se le ponga enfrente: "Ahora mismo, no nos asusta nada; trataremos de jugarle de igual a igual a la Argentina. Además, Chile cuenta por primera vez con muchos futbolistas con una buena experiencia internacional".

Se han llenado páginas con las conflictivas convocatorias de los jugadores sudamericanos que se desempeñan en Europa. Marcelo Salas mantuvo un silencio stampa porque él mismo sufrió el problema en Lazio. Sin embargo, Zamorano no ahorró críticas frente a esta situación: "Es una locura venir dos días antes para jugar un partido internacional; así no se puede rendir al máximo en la selección. Pero ya estamos habituados a que la FIFA tome decisiones sin consultar a los futbolistas".

No hubo tiempo para más palabras. Pero sí para conocer el sentimiento de los chilenos hacia sus dos ídolos. Lo explica fielmente Miguel, un seguidor de Chile en los escenarios del mundo: "Zamorano no es tan bueno como Salas, aunque es como si fuera el goleador del pueblo. Siempre está a disposición y tiene una personalidad genial. Salas es mucho más introvertido, hasta más parco. ¿Pero quién nos quita la alegría que nos dio con sus goles?"

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