Los miedos de Colombia y de Brasil terminaron aburriendo

Se respetaron demasiado y dejaron interrogantes tras un partido malo y sin goles.
Se respetaron demasiado y dejaron interrogantes tras un partido malo y sin goles.
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30 de marzo de 2000  

BOGOTA.- Pasó el susto, como titula El Espectador. Pasaron los temores de Brasil, el excesivo respeto de Colombia, el operativo de seguridad digno de la visita de un primer mandatario, los efectos de la altura...

Pasaron todos los miedos aquí en Bogotá. Y lo único que quedó fue la exposición de esas especies de traumas que persiguieron a unos y otros en el arranque de las eliminatorias sudamericanas para Corea-Japón 2002. Colombia y Brasil igualaron anteanoche 0 a 0, como informó La Nación en su segunda edición de ayer. Y lo hicieron en un partido malo, que abrió varios interrogantes y que resolvió no todas las respuestas. Por ejemplo:

¿Por qué empataron?

Porque Colombia jugó a no perder y Brasil resultó tan intrascendente que se conformó con el 0 a 0.

¿Cuáles eran los miedos?

Colombia siente un respeto excesivo hacia la camiseta de Brasil. Anteanoche tenía todas las condiciones a su favor: el rival no traía a cinco de sus elegidos, la altura lo favorecía, era local... Sin embargo, armó un esquema cauteloso y dejó a Juan Pablo Angel muy solo en el ataque. Es decir: no aprovechó ninguna de las ventajas.

Los temores brasileños apuntaban al entorno, al contexto extrafutbolístico. Ellos afirmaban, off the record, que jugar aquí en Colombia era más complicado que en cualquier otro país sudamericano.

¿Colombia y Brasil están en un mismo escalón?

No, de ninguna manera. Brasil se encuentra claramente por encima, aunque anteayer no haya triunfado. Con un equipo sin Rivaldo, sin Cafú, sin Ronaldo y sin Amoroso, igual fue superior. Y lo hizo como visitante, en los 2650 metros de Bogotá.

¿Deben conformarse con el empate?

Tanto Luxemburgo como Luis García dijeron que sí, pero Colombia tenía todo para ganar y se apichonó, y Brasil dominó, pero falló mucho cuando debió profundizar. Es decir: pudieron haber apuntado a más.

¿Angel respondió a las expectativas?

Es difícil hacer un análisis de su actuación, porque no fue bien asistido por sus compañeros. Se sacrificó, se mostró despierto, casi marca un tanto (desde 35 metros, tras un regalo de Aldair), pero después tuvo poco juego. Extrañó demasiado a un Aimar y a un Saviola.

¿Brasil tiene recambio?

Siempre. Aunque los habituales suplentes que en Bogotá fueron titulares (Alex, Evanilson, Jardel, Elber) no rindieron, discutirles la capacidad resultaría necio. De todas maneras, quedó expuesto que por ahora no es lo mismo jugar con Rivaldo, Cafú y Ronaldo que hacerlo con Alex, Evanilson y Jardel. Los reemplazantes son muy buenos, pero no geniales.

¿Colombia tiene recambio?

No tanto. En los últimos tiempos se solidificó en defensa (bien Yepes e Iván Córdoba), pero en el ataque aún padece horrores por la partida de Valderrama. Angel luce muy solo y si, encima, el entrenador arma un dispositivo en el que el enganche natural (Oviedo) debe correrse hacia el lateral para impedir las subidas de Roberto Carlos, la generación de juego se complica muchísimo más.

¿La altura influye?

Sí. "Después de un pique, te ahogás", confirmó Oscar Córdoba al hacer referencia a algunos cierres rapidísimos de su compañero Iván Córdoba. Le pasó también a Roberto Carlos (corrió 30 metros en busca de un pase y después no pudo ni trotar durante cinco minutos), por ejemplo. Y se notó en el juego de Brasil, sin profundidad y con demasiadas lateralizaciones estériles.

¿Están para clasificarse?

Dudar de Brasil sería una locura, aunque en el debut no haya conformado a nadie. Brasil es Brasil, y hasta cuando juega mal y tiene todas las condiciones en contra consigue sumar. En cuanto a Colombia, seguramente peleará por una plaza, aunque le falta generar riesgo. Contra Brasil puede parecer lógica dicha carencia, pero habrá que ver si sabe solucionar el problema contra rivales más débiles. Es una de las incógnitas.

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