"Manejar el polo es muy ingrato"

Gonzalo Tanoira, presidente de la Asociación Argentina de Polo, dice que está “en el momento más difícil de su gestión”, y enfrenta las críticas a su mandato
Carlos Beer
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27 de febrero de 2004  

Gonzalo Tanoira escucha la primera pregunta y ríe. En realidad no tiene nada de gracioso. Se le recuerda una frase profética suya de enero de 2001, poco antes de que asumiera como presidente de la Asociación Argentina de Polo, cuando ante este mismo cronista dijo: "Sé que desde ahora voy a tener menos amigos". Se le consulta si fue así, tal como imaginaba, o peor aún. Ríe. Por única vez en la entrevista...

-Los amigos verdaderos siguen apoyándome. Hay gente conocida o amigotes que se oponen a lo que estamos haciendo.

-¿Es más difícil de lo que imaginaba?

-Sí. El momento de transición hacia el profesionalismo está más lejos de lo pensado y los jugadores siguen en pañales. Todos coincidimos en los objetivos, pero no en cómo lograrlos.

-¿Al ser más difícil es más ingrato?

-Sí. Manejar el polo es muy ingrato. Hay jugadores que piensan que todo es muy fácil, que todos los que manejan las cosas no saben nada, que esto tendría que agrandarse mucho más, que tendría que haber much más plata. Son deseos, pero cómo lograrlo nadie lo tiene claro.

-¿Aceptaría un cargo así nuevamente?

-No. Ganas no tendría.

-¿Es muy rígido o a los jugadores nunca les viene nada bien?

-Los jugadores nunca han podido organizarse. Ahora están con una nueva organización (N de R: con Francisco de Narváez), pero nunca dan el primer paso para tener una voz uniforme. Cada uno quiere lo que le conviene a ese equipo ese año, y al año siguiente por ahí protesta por lo opuesto. Yo no cambié desde que asumí: mi pensamiento se los dije y lo mantengo, y lo voy a seguir manteniendo.

-Lo acusan de soberbio.

-Son libres de pensar lo que quieran. En estos tres años no tomé ninguna decisión que fuese totalmente personal. No tengo ni voto doble ni presiono a nadie. Si piensan que soy soberbio, pensarán que el Consejo lo es, porque esto de ninguna manera es unipersonal.

-¿Cuál es su gran frustración hasta ahora?

-Ninguna.

-¿La Copa de las Américas?

-Intentamos hacer algo que lleva 25 años sin hacerse; estaba prácticamente logrado, con el contrato firmado, y saltó una liebre de un lugar que no pensábamos: un dueño de un equipo norteamericano que era nuestro mejor aliado nos dijo que dejaba de apoyarnos. Fue un baldazo de agua fría. Seguimos en carrera para hacerla acá, en noviembre.

-En la formación de ese equipo hubo problemas.

-Alfonso Pieres, el técnico, eligió a Adolfo Cambiaso, Miguel Novillo Astrada, Mariano Aguerre y Marcos y Bautista Heguy. Hicimos una reunión en la que sólo faltó Cambiaso. No hubo ninguna negativa; sólo restaban definir detalles muy menores. Cuando el DT los llamó para confirmar todo, nos dijo que Marcos Heguy y Mariano Aguerre le dijeron que no jugaban por estar en desacuerdo con la baja de handicap de Horacio Heguy. No lo llamó a Bautista porque le dijeron que pensaba igual. Eduardo Heguy también se negó porque estaba en desacuerdo con su baja. Para mí es lamentable su negativa: ni nosotros les hacíamos un favor ni ellos a nosotros. Jugaban por el orgullo de representar al país.

-Los handicaps es otro tema controvertido. Hasta hubo acusaciones de lobby.

-¡Por favor, ven visiones! Pasa es que es un tema subjetivo. Soy el primer presidente que no voto en esa subcomisión. No estoy de acuerdo con todas las modificaciones, pero apoyo a muerte a la subcomisión. Me encantaría no bajarle el handicap a nadie, pero perdería el prestigio. Puede ser duro o cruel. Es la ley de la vida.

Gonzalo Tanoira, en el momento más difícil de su gestión. La ley de la vida...

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