Jaguares regulará la exigencia para apostar por los Pumas: Japón 2019 es el objetivo supremo

Crédito: Ignacio Sánchez / AFV
Alejo Miranda
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5 de enero de 2019  • 22:39

Mundial sin minar el prestigio que alcanzó el año pasado es el gran desafío para Jaguares en esta temporada. Repetir una clasificación para los playoffs aparece, si no improbable, cuanto menos postergado en la lista de prioridades. Con Japón 2019 como objetivo supremo, un staff nuevo, un plantel diezmado en puestos clave y muchos jugadores sin experiencia en este nivel y que necesitan fogueo, en este Súper Rugby la franquicia argentina se parecerá más a la versión de sus dos primeros años que a la de la exitosa campaña de 2018, al menos a su concepción. Respecto a los resultados, todavía es demasiado aventurado hacer pronósticos.

Jaguares inició el jueves una pretemporada corta con metas de largo aliento. Tiene seis semanas hasta el debut, que por primera vez será en casa, frente al trisubcampeón Lions, el 16 de febrero. Se trata de una preparación física cuyos frutos deben rendir hasta el 2 de noviembre, último día del Mundial. Por eso, el Súper Rugby será más bien un alistamiento para la gran cita. En el plantel de 43 jugadores habrá 11 sin experiencia en el torneo y bajas mayores respecto a 2018: Nicolás Sánchez, Leonardo Senatore y Juan Martín Hernández.

"Muchos jugadores tienen dos objetivos, por el Mundial. Queremos ir muy lejos y clasificarnos, pero estamos muy focalizados en el proceso: cómo vamos a entrenarnos, cómo queremos jugar, el espíritu que vamos a transmitir como equipo. Si pensamos en esos objetivos, vamos a jugar en el mejor nivel en el que podemos", apuntó Gonzalo Quesada, flamante head coach de un staff que completan Juan Fernández Miranda y Andrés Bordoy. "Hay que ser humildes, pero no mediocres. Con la humildad de reconocer que algunos puestos están en reconstrucción, que el equipo va a tener un desafío enorme, que el campeonato va a tener un nivel altísimo. Sería mediocre no aspirar a clasificarse, pero la forma de hacerlo es concentrarse en lo que depende de nosotros", añadió.

El año pasado, Mario Ledesma llegó e imprimió otra identidad a Jaguares. Uno de los cambios fue apostar a un equipo titular y reducir al mínimo la rotación. Junto a la táctica, esto se tradujo en resultados inmediatos, que se trasladaron al seleccionado. La experiencia de los tres primeros años de Jaguares muestra que su rendimiento influye directamente en el de los Pumas.

Así y todo, el ímpetu con que el plantel vivió la temporada pasada no alcanzó hasta el final y los Pumas cerraron el año con seis derrotas en fila, en parte por cansancio y en parte por falta de recambio. Para 2019, entonces, la idea es dosificar las cargas en los consagrados y dar rodaje a los nuevos para ampliar la base. "Va a haber que tomar algunas decisiones respecto a la gestión de jugadores, los viajes, los descansos. Vamos a buscar un equilibrio", sostuvo Quesada, y enfatizó: "Para nosotros hay objetivos múltiples. Jaguares no puede ser solamente un equipo formativo. También tiene que ser una cantera para que no nos pase lo de los últimos años: cada vez que empezaba un partido de los Pumas rezábamos para que en algunos puestos no hubiera problemas, porque no sabíamos quién podía venir atrás".

Las salidas de Hernández y Sánchez generaron un agujero en la posición de apertura. Joaquín Díaz Bonilla lleva dos temporadas en Jaguares pero muy pocos minutos de acción. Ante Barbarians mostró condiciones como para llevar la camiseta 10. El tucumano Domingo Miotti y el polifuncional Juan Cruz Mallía son las alternativas que mencionó Quesada, y existe la chance de mover a Santiago González Iglesias (primer centro) o Emiliano Boffelli (wing o fullback). De allí debería salir el suplente de Sánchez para Japón 2019.

Otro puesto conflictivo es el de pilar. Pero cabe esperar una evolución. Por un lado, un grupo grande de jóvenes arrastra buena experiencia de 2018: Medrano, Zeiss, Sordoni, Vivas. Además, regresan dos jugadores tras largas ausencias por lesiones, Enrique Pieretto (no jugó en todo el año en este nivel) y Matías Díaz. Como hookers se sumaron Diego Fortuny (actuó unos minutos el año pasado) y Gaspar Baldunciel, que practicó varias veces con el plantel.

Otra cuestión pendiente es la elección del capitán. Tras nombrar a Pablo Matera en los Pumas, Ledesma dijo que lo deseable era que otro asumiera en Jaguares. Quesada no descartó al ala, pero prevé alternativas: "Es uno de los temas esenciales: el grupo de líderes, la identidad, la cultura. Qué equipo queremos ser, cómo queremos funcionar. Lo más intangible, más espiritual. Queremos ver cómo emergen los líderes y quién será el mejor para esa función".

Jaguares se transformó en una bestia distinta en la temporada pasada. Este año, la concepción se parece más a la de los dos primeros. Conservar la voracidad es el desafío.

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