Marcelo Herrera, el DT argentino de la Sub 20 de Costa Rica y la realidad del fútbol argentino: "Causa pena y tristeza"

Marcelo Herrera, ex jugador de Vélez, es el entrenador de Costa Rica
Marcelo Herrera, ex jugador de Vélez, es el entrenador de Costa Rica Fuente: Archivo
El entrenador, ex jugador de Vélez, argumentó que la falta de títulos entre los seleccionados juveniles y el irregular presente está relacionado con un "desorden notorio" por parte de la dirigencia de la AFA
Alberto Cantore
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25 de mayo de 2017  • 20:42

JEJU, Corea del Sur.- Cómodos sillones bordean la fuente de agua en la que peces de colores son la atracción de todos los turistas. También de las delegaciones de Zambia, Irán, Portugal y Costa Rica, cuyos integrantes van desfilando por el lobby del hotel Hyatt Regency para ensayar el check-out. Nuevos destinos los esperan para definir el Grupo C del Mundial Sub 20 de Corea del Sur. Los idiomas se mezclan y al agudizar el oído se percibe claro el acento criollo, con una fuerte tonada norteña, cuando hablan los costarricenses. Marcelo Herrera, el Popeye, de barba entrecana y prolija, de cabello corto, se distingue entre los integrantes del cuerpo técnico de los Ticos. El entrenador quiere detalles exactos de horario de partida y llegada a Cheonan, donde su equipo intentará dar el golpe ante el puntero Zambia y así sacar un boleto para los octavos de final, después de haber caído en el debut con Irán y empatar con Portugal. “Tenemos que ir a jugarnos el todo por el todo con los africanos: de ganar, podemos clasificarnos. Ellos están clasificados y que reserven jugadores es una alternativa, pero también un arma de doble filo: un equipo relajado te puede complicar más porque no tiene apuros. Y los jugadores que hipotéticamente pueden tener rodaje en ese último juego, en virtud de quererse mostrar, te pueden llegar a generar inconvenientes. Independientemente de lo que ellos presenten o hagan, somos nosotros los que tenemos que poner mucho énfasis e ir a buscar el partido”, le comenta a LA NACION, quien tomó las riendas de las Selecciones Juveniles costarricenses en noviembre de 2014.

-¿Qué es Costa Rica a nivel juveniles?

-Un equipo en formación, con muchos chicos con potencial importante a mediano plazo. Nosotros debemos ser uno de los equipos con promedio de edad más bajo, porque más de la mitad del plantel es categoría 1998 y eso en este tipo de competencias es una desventaja. Eso hace que se piense que hay una buena proyección. No todos tienen una continuidad en la primera de sus equipos y creemos que cuando se afirmen terminarán de madurar. Costa Rica está creciendo y proyectándose, no sólo en la Sub 20, también en la Sub 17 y Sub 15, a la que venimos trabajando por tercer año consecutivo.

-¿Cómo fue la llegada a Costa Rica?

-Tuve un paso por Alajuelense en 2008, donde me tocó dirigir y fuimos subcampeones en mi primera experiencia. Recuerdo que les dimos continuidad a muchos chicos que ahora son una realidad para el fútbol costarricense y eso permitió que, después de un tiempo, pudiéramos llegar a trabajar con la Federación. Las experiencias de trabajo con Hugo Tocalli, en Vélez, y Carlos Bianchi, el Boca, hicieron que adquiera experiencia en esto del fútbol juvenil. Apenas asumí tomé las riendas del Sub 17 que jugaba las eliminatorias para el Mundial de Chile 2015; muchos de aquellos chicos están aquí en Corea del Sur. Estos juveniles tienen dos mundiales seguidos, eso es muy importante, porque tuvieron continuidad en la alta competencia.

-Sos secretario general de selecciones Menores y DT de la Sub 20, ¿y el resto quién lo dirige?

-La Sub 17 la dirige Breasnsse Camacho y en la Sub 15 designé a Cristian Salomón, un argentino que traje de Newell’s para que sea quien se encargue de la captación y de la formación primaria para proyectar en selecciones juveniles. Estar en el cuadro mundial es muy importante para nosotros y los venimos haciendo.

-¿Qué le falta a Costa Rica para equiparar a México o Estados Unidos?

-El primer paso fue que entendieran que los procesos hay que respetarlos y se están dando cuenta que los cambios continuos y los desórdenes en las ligas menores, o no tener una continuidad o una proyección, iba en desmedro de la formación. Eso se traduce en los buenos rendimientos de la Selección Mayor, porque nosotros debemos darle herramientas a esa selección para que siga vigente. México y Estados Unidos, por su respaldo económico, son líderes en la zona, pero nosotros, Honduras y Panamá nos estamos posicionando. Honduras y Costa Rica estuvieron en los dos últimos mundiales Sub 20 y Sub 17.

-¿Te gusta lo que viste hasta ahora en el Mundial?

-Es poco lo que veo, resúmenes, porque me enfoco en lo nuestro. El fútbol se está emparejando e interpreto que es hacia abajo: no sé si los de abajo están creciendo mucho y alcanzan a los de arriba, pero ya no hay diferencias mayúsculas en esta categoría, excepto situaciones puntuales como fue lo de Venezuela con Vanuatu (7-0).

-¿Pudiste observar algo de la Argentina?

-En diferido vi el partido con Corea del Sur, donde se hizo un gran segundo tiempo, donde estuvo a tiro del empate. Hay buenos jugadores, la mayoría ya juega en primera y eso es un plus, como lo tiene Uruguay, que tiene rodaje y experiencia en sus juveniles porque ya lo hacen en la elite. Pero ahí quedó demostrado lo que decía antes de que no hay diferencias notorias: un rival luchador, con un par de buenos jugadores y un esquema trabajado e interesante, le ganó porque fue efectivo y no cometió desatenciones.

-¿Sorprende lo que le está pasando a los juveniles?

-No, porque es un desorden notorio, donde se evidencia que cuando no hay un Norte las cosas no van bien. Definitivamente, cuando la dirigencia se desenfoca y no respalda los proyectos o los procesos, aparecen las realidades como estas. Hoy la Argentina vive un presente que no es de hoy, si no de muchos años atrás. Los que hemos trabajado en las divisiones inferiores de la Argentina sabemos de qué se trata, es una charla permanente, pero causa pena y tristeza porque en el país hay muchos y muy buenos profesionales específicos de menores, con una trayectoria importantísima, y no se les da bolilla.

-¿Cómo se ve nuestro fútbol desde afuera?

-No es buena la imagen, está claro. La selección Mayor no se consolida, a pesar de tener jugadores que en el cartel aparecen entre los mejores del planeta. Se sigue siendo top ten y dará batalla siempre, como lo hizo en los dos últimos torneos importantes, pero la desprolijidad de los dirigentes hace que sea vea feo. En el extranjero, al menos a mí, me preguntan, cómo es posible y no sabés por dónde empezar. Hay muchos temas políticos, de intereses más que deportivos, y eso hace que sea vea así de enredado todo. Ojalá que ahora la nueva conducción empiece a arreglar o acomodar todo. Si ellos son serios habrá un fútbol serio.

-¿Puede quedarse sin el Mundial de Rusia la Argentina?

-Creo que no, tiene jugadores de elite para revertir lo que sucede. Juega dos partidos de local, no es dramático. No va a ser fácil, eso de seguro, porque las eliminatorias de Sudamérica son de las más complejas del planeta, pero la Argentina va a estar en Rusia.

-¿Cómo ves la designación de Sampaoli?

-Se llegó a esto por otras cosas, no entra en la cabeza que entrenadores con trayectoria y grandes rendimientos en varios clubes no hayan podido resolver la situación. La selección Mayor absorbe mucho, los ciclos terminan mal y eso te moviliza. Sampaoli estaba en una lista de potenciales directores técnicos, porque la Argentina es un país formador de técnicos internacionales: Berizzo, Pellegrino, Pochettino, ellos estuvieron en boca de todos en esta temporada; después está Simeone, ni hablar de él… Gallardo, los Mellizos en el país… Que haya sido Sampaoli está dentro del cuadro de entrenadores que podían tener su posibilidad. Tiene una mixture de jugadores interesante, con los de experiencia y aquellos que desde hace un tiempo piden un espacio, los que vienen a renovar por una cuestión lógica de rendimientos y de edad.

-¿Dirigir en la Argentina es una cuenta pendiente?

-Siempre seduce, más a mí que no tuve la posibilidad de tener un equipo de primera ni del Nacional B. Dirigí en Bolivia, Costa Rica, fui asistente técnico de [Carlos] Compagnucci en Universitario de Perú… El trabajo en Vélez y Boca… Es parte de mi historia. Si alguna vez tengo la oportunidad, me gustaría porque uno se quiere medir, probar, para saber si está capacitado. Uno cree que tiene las virtudes y también posee la confianza. Si nos toca, se analizará.

Una mirada crítica al VAR

“Le perdí credibilidad”, la contundente frase de Herrera sobre la utilización del sistema de arbitraje asistido por video (VAR, sus siglas en inglés). “Arrancaron muy bien, muy a pesar de la Argentina, pero a nosotros con Portugal, ante la misma acción, sancionaron foul y tarjeta amarilla. La transmisión cometió el error de repetir la jugada por pantalla gigante en el estadio, fue evidente la agresión… Pero el VAR no reaccionó. Por un lado existe el Fair Play y por el otro arreglan las cosas a su estilo. Sigue siendo lo mismo de siempre”, reflexiona.

-¿El árbitro perdió autoridad con el sistema?

-Al árbitro de campo le están diciendo lo que tiene que hacer y así se pierde la naturaleza del juego. El árbitro se puede equivocar, claro, pero con esto de las cámaras vamos a estar muy finitos y ya me pasó en carne propia: para qué hablan tanto si no se aplicó cuando se debía. Con unos, sí; con otros, no. Que sean sinceros. Ahora el partido te lo define una cámara. No están siendo justos, se contradicen.

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