Marro, bien cerca de la gloria

El nadador argentino quebró el récord mundial de 100m espalda en semifinales, pero se lo bajaron en la final; ganó el bronce
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28 de octubre de 2000  

SYDNEY.- Tuvo la gloria en sus manos por unas horas. Estuvo cerca de hacer historia en el deporte argentino y mundial. Se le escapó, finalmente, pero jamás olvidará la alegría que vivió en esas pocas horas. De Guillermo Osvaldo Marro se trata, el nadador argentino que en las semifinales de la prueba de 100m espalda, categoría S7, quebró el récord mundial de la especialidad, y en la final terminó 3º, con medalla de bronce, pero ya sin plusmarca.

En la instancia previa, que se corrió por la mañana, Marro batió el récord ecuménico:1m16s78/100. Su lógica felicidad se hizo extensiva a todo el equipo argentino, que lo había alentado durante toda la carrera.

El momento de excitación creció, porque imposible era no soñar con colgarse del cuello la medalla dorada. Aunque quizá no lo quisiera admitir, no hacía otra cosa más que pensar en eso: el escalón más alto del podio era su meta.

Así, cerca de siete horas después de haber marcado el récord mundial, comenzó el calentamiento previo a la competencia. La ansiedad lo invadía, aunque sus compañeros intentaron calmarlo. Ingresó en el agua, por el andarivel número 1, listo para llevarse el primer puesto.

La paridad dominó la competencia, pero esta vez su esfuerzo no alcanzó para hacer el mejor tiempo. Incluso, estuvo por debajo del registro que había hecho por la mañana (1m17s97/100).

Llegó detrás de dos británicos: Andrew Lindsay y David Roberts. Lindsay, además de arrebatarle la medalla dorada que el argentino ya se había colgado cientos de veces en su imaginación, le quitó el récord establecido por la mañana: 1m16s09/100.

Así, la Argentina sumó la cuarta medalla en estos Juegos: una plateada y tres de bronce. Y, por unas horas, tuvo un recordman mundial en natación, lo que no es poco.

En el podio lloró. No fue la desazón de perder el oro lo que desató las lágrimas. Fue la alegría por ver flamear la bandera argentina en el Aquatic Centre. Y era por él. Eso fue suficiente. El esfuerzo valió la pena.

Otros galardones. En la natación, la jornada dejó otros logros. Las argentinas Betiana Basualdo y Alejandra Perezlindo ganaron diplomas al finalizar 7» y 8», respectivamente, en la final de 50m libre S2, que fue ganada por la británica Vicki Broadribb, con récord mundial incluido: 1m15s46/100.

En fútbol, la Argentina finalizó 5a tras vencer al seleccionado de España por 5 a 2 y sumó otro diploma para la delegación nacional.

Los grandes protagonistas del encuentro fueron los argentinos Mario Sosa y Claudio Conte, que aportaron dos goles cada uno para sentenciar el choque en favor del conjunto albiceleste. La Argentina ya dominaba por 3-1 en el primer parcial. España terminó el partido con diez hombres, ya que poco antes del final fue expulsado el arquero Jorge Peleteiro.

La definición del torneo la disputarán Ucrania y Rusia, tras vencer en semifinales a Brasil y Portugal, respectivamente.

En el yachting, en categoría single 2.4MR, el argentino Matías Paillot terminó séptimo en la novena y última regata y quedó en el 14º puesto en la clasificación general, con un total de 87 puntos netos. El vencedor fue el alemán Heiko Kroeger, con 10 unidades.

Sigue en el programa. El levantamiento de pesas seguirá siendo uno de los deportes en los Juegos Paralímpicos, pese a los nueve casos de doping registrados en Sydney. "No tenemos intenciones de excluir esa modalidad deportiva", dijo Robert Steadward, presidente del Comité Paralímpico Internacional.

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