McLaren va por el desquite

Hakkinen y Coulthard dominaron claramente una clasificación con muchos problemas; Schumacher larga tercero y Barrichello, cuarto; Mazzacane se ubicó 21°.
Roberto Berasategui
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26 de marzo de 2000  

SAN PABLO.- Todos desafiaron al tiempo. Pareció que se hizo lo imposible para atraer a la lluvia. Y acá, en Brasil, con el clima no se juega. Mientras la multitud y los pilotos miraban al cielo a la espera de que las nubes aguantaran un aguacero que no tardaba en aparecer, las insólitas caídas de los carteles publicitarios retrasaron la clasificación de manera sorpresiva. Inverosímil.

En medio de tanto asombro, Mika Hakkinen, con su McLaren, se encargaba de ponerle lógica a una jornada extraordinariamente inusitada. El bicampeón mundial, con una pasmosa frialdad, salió decidido a bajar los tiempos y se adjudicó su segunda pole position de la temporada, la 23a. de su carrera, por lo que hoy largará desde la mejor posición en el Gran Premio de Brasil, la segunda fecha del campeonato de Fórmula 1. La competencia, que se comenzará a las 14 -no hay diferencia horaria con nuestro país- y comprenderá 71 vueltas al circuito de 4309 metros de extensión, será transmitida en directo para la Argentina por la señal de cable PSN; ATC lo hará en diferido, a las 22.

La máxima categoría muestra, hoy más que nunca, una división entre los dos equipos más poderosos y el resto del parque. Los McLaren y las Ferrari le sacaron un segundo de diferencia al quinto, el italiano Giancarlo Fisichella, con Benetton.

Al igual que en Melbourne, hace dos semanas, Hakkinen compartirá la primera fila con su compañero de equipo, David Coulthard, mientras que ambos serán perseguidos por Michael Schumacher y Rubens Barrichello. El público festejó cada salida a pista de su representante, y aunque se esperaba algo más del paulista, la expectación para hoy es inmensa.

Atrás, Gastón Mazzacane, con el Minardi, se ubicó 21°. Si bien hoy largará desde esa posición, estará último en la grilla, ya que el equipo Sauber se retiró del GP de Brasil (ver aparte).

Desde el principio, Hakkinen estableció las diferencias. Mientras el temor por la inminente lluvia empujó a todos los equipos a sacar sus autos de manera temprana en la clasificación, el finlandés, con unos modernos lentes de color miel se reía con Ron Dennis en la pared de boxes. Schumacher y Barrichello lograron el momentáneo 1-2 para Ferrari, pero Hakkinen salió con firmeza y bajó el registro del alemán en medio segundo. Más tarde, y para que no quedaran dudas, el piloto de McLaren logró 1m14s111/1000, a 209,313 km/h.

Mientras Barrichello alcanzaba otra vez el segundo puesto y el autódromo de Interlagos lo ovacionaba, se cayó un cartel de publicidad y se desplegó la primera de las tres banderas rojas, todas mostradas por idénticos motivos. Schumacher, desesperado por alcanzar el registro de Hakkinen, se despistó metros después de la curva del Descenso del Lago.

Una hora después del comienzo de la tanda, pero con 12 minutos de clasificación por cumplirse, la lluvia no perdonó tantos errores y allí se terminó la emoción. La mayoría de los pilotos salió a la pista para probar las máquinas con el asfalto húmedo.

Excepcional fue el trabajo de Jenson Button, que se ubicó noveno con el Willliams y dejó atrás a su propio compañero, Ralf Schumacher; Eddie Irvine, con Jaguar, venció en apenas 30 milésimas al alemán Heinz-Harald Frentzen (Jordan).

El Gran Premio de Brasil está próximo a ponerse en marcha. La lluvia puede jugar un papel fundamental en el desarrollo de la competencia. Para muchos, como el ex campeón Nelson Piquet, el agua puede ser el único rival de los McLaren. Brasil aguarda la lluvia...

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