Millonarios

Ezequiel Fernández Moores
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29 de julio de 2015  

El ferétro de Lorenzo Zambrano, patrón de Tigres, no entraba en su jet particular. El alquiler del Airbus 330 de carga costó 600.000 dólares. El rey del cemento fue enterrado al día siguiente en Monterrey y al funeral asistió el presidente mexicano Enrique Peña Nieto. Millonario de Forbes y financista eterno del gobierno de turno, Zambrano, muerto de un infarto el 12 de mayo de 2014 en Madrid, será el gran ausente esta noche en la final de Copa Libertadores contra River. Visionario, innovador, audaz y filántropo. Las necrológicas, generosas, recordaron también que cedía a la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) el 50% de las ganancias que dejaba Tigres, el equipo que Cemex compró en 1996 a la universidad pública más importante del norte de México. Pero los balances revelaron que Zambrano, el exitoso empresario que durante el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari sacó a Cemex de la crisis y la ubicó tercera cementera en el mundo, con 43.000 empleados en 50 países, jamás logró que Tigres ganara dinero. El equipo de Monterrey, acaso algo relegado en el DF, es hoy el más poderoso del país. Ahora quiere darle a México la primera Copa Libertadores de su historia.

Gerardo Cornejo, de la asociación civil Tigres Plus, asegura sin embargo que Tigres sí gana dinero. Porque juega a estadio casi lleno y cobra los boletos más caros de la Liga MX, que es la segunda más poderosa de América, después de la brasileña. Tigres, de notable semifinal de Libertadores en su triunfo ante el brasileño Inter, gastó ahora unos 38 millones de euros para fichar al goleador francés André-Pierre Gignac, al nigeriano Ikechkwu Uche y a los mexicanos Jurgen Dam y Javier Aquino, a quienes deberá pagarles otros 7 millones de euros en salarios. Cornejo revisó balances y denunció en 2013 al diario La Jornada que Tigres oculta ganancias porque tiene doble contabilidad. "Como todos los clubes mexicanos". A diferencia de los argentinos, que son asociaciones civiles, los clubes mexicanos son franquicias. Y a diferencia de Inglaterra, muchos de cuyos clubes pertenecen a magnates extranjeros, los clubes mexicanos son propiedad de las corporaciones más poderosas del país. Caso único, esas corporaciones tienen hasta tres clubes en una misma Liga. Algunos, además, pertenecen a la empresa que tiene derechos de TV del campeonato. Y otros a grupos vinculadas con las apuestas. Los más irónicos llaman a la Liga MX "Liga Monopoly".

A partir de 2018 no habrá más multipropiedad en el fútbol de México. Lo anunció en 2013 Decio de María, presidente de la Liga. Pero el Torneo Apertura 2015 que comenzó hace una semana tendrá ocho equipos en sistema de multipropiedad. El último es el ascendido Dorados, que pertenece a Grupo Caliente, del empresario Jorge Hank Inzunza, dueño también de Xolos de Tijuana. Grupo Caliente, además, maneja apuestas online, una segunda violación a los reglamentos de la FIFA. Grupo Salinas, que ya era dueño de Monarcas, compró a su vez al Atlas. Su titular, Ricardo Salinas Pliego, también es dueño de TV Azteca, que transmite buena parte de los partidos del campeonato. Televisa, que era la reina de las trasmisiones y es dueña del poderoso América, llegó a tener años atrás a cuatro equipos. Uno de ellos era Necaxa. Descendido y con nueva sede, Necaxa cuenta ahora con hinchas japoneses en la ciudad de Aguascalientes, donde la automotriz Nissan tiene una fábrica. Pese a "tantas traiciones", el escritor Juan Villoro afirma que igual sigue siendo hincha del Necaxa. "Porque a lo último que debemos seguir siendo fieles en la vida -dice Villoro- es a nuestra propia infancia".

La Liga MX se revolucionó en 2012 con el desembarco del magnate Carlos Slim, segundo hombre más rico del mundo, con más de 77.000 millones de dólares. Slim adquirió a los clubes Pachuca y León, además de Estudiantes de Guadalajara (ascenso). En diciembre de 2013, Slim (Grupo Carso-Grupo Pachuca) ganó la guerra de magnates a Emilio Azcárraga Jean (Televisa) cuando León ganó la final del Apertura al América. También fue una derrota para el dúopolio Televisa-TV Azteca, porque el León de Slim vendió sus derechos a Fox Sports y la final se transmitió por señal de pago. Slim disfrutó aún más un año después. León se coronó bicampeón al ganarle la final a Pachuca. Así como en 2002 Televisa disfrutó su final América-Necaxa, Slim celebró en 2014 con León-Pachuca. Fue Slim contra Slim y otra vez con TV de Fox. Slim quiere entrar en la tele, un negocio complejo, porque Televisa, que también tiene apuestas deportivas, y TV Azteca suelen tomar represalias hacia los clubes que amenazan con pasarse a la competencia. El fútbol mexicano tiene más finales polémicas entre clubes hermanos. Casi el 50% de los clubes de Primera y Segunda están en situación de multipropiedad. Algunos, según estableció la justicia, terminaron siendo usados para desviar dineros del narcotráfico, como el Querétaro, que hasta meses atrás tuvo a Ronaldinho.

"El fútbol da visibilidad y prestigio y cada victoria -me dice desde México el sociólogo Fernando Segura Trejo- es también la victoria de un grupo económico sobre otro grupo económico". Tigres es Cemex. Es Monterrey, segunda ciudad más rica y corazón industrial de México. "Quien se va de Monterrey es un cobarde", tuiteó Zambrano, de modo inesperado por su habitual bajo perfil, en agosto de 2010. Eran tiempos difíciles de violencia narco. Un año después, el grupo Los Zetas provocó la masacre de Casino Royale, 52 muertes por asfixia al incendiar en plena tarde un centro de apuestas y entretenimiento que, supuestamente, se negaba a pagar la cuota semanal de extorsión. Zambrano apoyaba una polémica estrategia antinarco del entonces presidente Felipe Calderón. El patrón de Cemex siempre apoyó a los presidentes del PRI y del PAN, no así al candidato más izquierdista Manuel López Obrador, que lo incluyó entre los 30 empresarios que integran "la mafia del poder". Tigres y Monterrey, salvando las distancias, son algo así como Rosario y Newell's en Argentina, dos grandes "enemigos jurados" y apasionados que paralizan la ciudad cada vez que juegan el "Clásico del Norte". Los hinchas de Tigres se hacen llamar "Los Incomparables". Los más fanáticos -me dice Segura Trejo- cantan, saltan, cuidan los ?trapos' y hablan del ?aguante' casi como cualquier hinchada argentina". La Libertadores y las trasmisiones de Fox sirvieron de Biblia. Los clubes condenan en caso de incidentes, pero les dan ayuda por izquierda, aunque sin el uso político Made in Argentina. Como si fueran Los Borrachos del Tablón, la melodía es igual, la barra de "Lokos y Libres" de Tigres cantará hoy en El Volcán: "Soy de Tigres, soy de Tigres".

Además de Cemex, la cementera que en 2014 protagonizó uno de los mayores escándalos impositivos en España, Zambrano fue ejecutivo de Televisa, Femsa (embotelladora de Coca Cola, dueña del Monterrey), IBM, Citigroup y Daimler y presidente 15 años del Sistema Tecnológico de Monterrey, una de las mayores universidades privadas de América Latina. Poderoso como Emilio Azcárraga Jean, "El Tigrillo" de Televisa, sexto millonario de México, o como Slim, que tiene más de 180 empresas y una colección de arte que supera los 800 millones de dólares, o Ricardo Salinas Pliego, el de TV Azteca, segunda fortuna de México. También están los hermanos Carlos y Jesús López Chargoy (dueños de Chiapas y Puebla, respectivamente) y otros empresarios que se han enriquecido en medio de polémicas, como Jorge Hank Inzunsa (Xolos y Dorados), Jorge Vergara (Chivas de Guadalajara) y Carlos Ahumada (ex propietario de León y Santos, un conocido en Argentina). Son algunos de los magnates cuyos clubes franquicia compran y venden jugadores a veces en un hotel de Cancún, para el tradicional "mercado de piernas", como llaman a una especie de draft que los más críticos señalan casi como una forma de "esclavitud moderna", como escribió Omar Porcayo en Huffington Post. Una vez al año se reúne también la Asamblea de Dueños. Dueños cuya fortuna se multiplicó por cinco en los últimos 18 años. Pero a los que el fútbol, según dice, les avisa que a partir de 2018 no podrán tener más de un club. La Asamblea de Dueños se reúne en el 6° piso de la Federación Mexicana de Fútbol. En un salón llamado Joseph Blatter.

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