Milo: "Fue el gol más importante de mi vida"

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22 de octubre de 2000  

La gente, aunque mayoritariamente a favor de Chapaleufú, como es habitual, se asombró, vibró y aplaudió por esa jugada extraña y emocionante que definió el pase a la final de Hurlingham. También lo hizo Milo Fernández Araujo, que se conmovió en un abrazo con sus compañeros tras la sufrida conquista. "Fue el gol más importante de mi vida", valoró con su típica serenidad el autor de la feliz anormalidad. Haciendo pausas para contar la jugada a todo aquel que viniera con curiosidad a preguntarle, el Nº 3 analizó entre besos a su hijita Milagros, que tenía en brazos: "No pudimos imponer nuestro ritmo, porque Bauti y Marcos, unos monstruos, no nos dejaron. De a ratos dominaron ellos, y de a ratos, nosotros.El gol es una alegría importante porque nos pone en la final, pero también seguimos pensando en Palermo y jugando en ocho caballos".

Por momentos se había visto en el juego como contenido a Chapaleufú II, cosa que quedó explicada por Alberto Heguy (h.): "Mucha gente nos decía que iba a ser un partido fácil porque estábamos jugando mucho mejor, pero nosotros sabíamos que un Chapaleufú-Chapaleufú II siempre se definía en el final y que ellos jugarían una barbaridad. Y fue difícil, nomás, porque ellos tuvieron ocho penales contra dos nuestros y porque Marcos y Bautista, con sus mejores yeguas, son complicados de contener", comentó el Nº 1, con el pómulo derecho hinchado por un tacazo involuntario de su primo Marcos.

A pesar de que la atrapante definición no les fue favorable, los jugadores de Chapaleufú también tenían satisfacción, después de su mejor producción en lo que va de la temporada. "No puedo no irme contento. Rearmamos el equipo, jugamos más ordenados, dominamos por momentos al mejor equipo del momento y no merecimos perder", juzgó Horacito Heguy, cuya titularidad estuvo en duda por una subluxación acromio clavicular en el hombro izquierdo. "Estoy más o menos, al 50%. No estaba bien; me costaba doblar. Pero quería jugar", describió. Y vaya si valió la pena que lo hiciera.

El que más tantos hizo en el encuentro fue Marcos Heguy, aunque aclaró no ser "un Nº 1 clásico ni goleador, sino más atrasado". La actuación lo complació, pero... "Con el cambio de puesto con Bauti estamos más prolijos, y este funcionamiento de hoy me da más esperanzas para Palermo, aunque me divierte más ganar", comentó. Y se despidió con una frase contundente: "La mayoría de la gente no creía en Chapaleufú para este año, pero nosotros nos tenemos fe".

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