Mirar como ellos; hacen fácil lo difícil

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
(0)
26 de julio de 2015  • 17:56

Michael Cheika, el entrenador australiano, es un hombre que trabaja especialmente sobre la identidad de sus equipos. Crea espíritus de grupo a la par que va elaborando la idea del juego, basada, especialmente, en distribuir señuelos para ofrecer siempre-siempre al menos tres variantes de pase. Lo hizo en el Leinster irlandés, con el cual fue campeón de Europa, y lo hizo en Waraths, consagrándose en el Súper Rugby. Ahora, con muy poco tiempo, lo está logrando con los Wallabies, que de un año a otro en Mendoza han evolucionado un 100 por ciento, sobre todo en lo que se trata de su ser de equipo.

Los Wallabies, que parecían hundidos tras su último test con los Pumas, en octubre del año pasado, han vuelto a ser el seleccionado de excelencia que dominó buena parte del rugby en las tres últimas décadas. ¿Qué es lo más notorio en los australianos? Recuperaron su identidad. No tanto la de un estilo de juego, sino la de un orgullo por la camiseta. En 15 días definirán en su casa el Championship ante los invencibles All Blacks y encendieron todas las alarmas inglesas y galesas para ese grupo de locos que tendrá la Copa del Mundo en menos de dos meses.

De una Mendoza a otra, los Pumas han recorrido un camino inverso al de los australianos. La foto de anoche está muy lejos de la de 2014 y no sólo por el resultado, sino porque ahora sí la imagen terminó siendo preocupante. Una cosa es perder ante un seleccionado que es mejor y otra muy distinta es concluir en medio de un desorden absoluto y una sensación de entrega, como la que hubo en los dos últimos tries de los Wallabies, uno detrás de otro.

Lo primero que deberán trabajar los Pumas es en rearmar su identidad, que no ha aparecido aún en este 2015. Quedan sólo dos tests, ambos con los Springboks, y un amistoso con Leicester. Los tiempos se acortan y si no hay un golpe de timón, el equipo puede ingresar en una zona de alerta, a la que, vale remarcarlo, aún no ha entrado.

Los Pumas siguen cayendo en baches no propios de un seleccionado que pretende pelear el alto nivel. Otra vez se inició perdiendo el segundo tiempo por intentar jugar infantilmente casi desde el ingoal una pelota que no era para atacar y otra vez ante cada anotación propia sobrevino una infracción o un error que generó puntos para el contrario. Se pierden la concentración y el peso del partido con frecuencia.

Los Pumas tuvieron algunos puntos altos desde lo individual –el gigante Camacho, Socino, Moroni, Isa–, un par de facetas que van en progreso –line, pese a que se perdió uno clave con un hombre más, y scrum–, pero no brindaron solidez como equipo. Nunca pudieron ejecutar un plan de juego y jamás crearon peligro sobre el ingoal australiano. Sin un esquema para poder quebrar la defensa contraria y con innumerables fallas en el tackle, los Pumas cayeron en un pozo ante un rival que sí supo plasmar la idea de su entrenador.

Habrá otras pruebas de jugadores en Durban y la idea del staff –como lo consignó uno de sus miembros a la TV– es presentar en Vélez al XV que saldrá a enfrentar a los All Blacks el 20 de septiembre en Wembley. A esa altura también estaría definida la lista de los 31 que viajarán a Inglaterra para la Copa del Mundo. Pero la cuestión ya no pasa por los nombres, por quién queda y quién sale, sino porque el equipo encuentre su identidad a través del juego y del carácter, que van de la mano, y para que no termine siendo un híbrido como los últimos 20 minutos de anoche.

Los Pumas tienen aún su crédito abierto, pero hay que mirar un poco hacia afuera también. Ver cómo los grandes equipos hacen simple lo difícil, que es un camino al que se llega explorando todos los aspectos que deben afrontar hoy los seleccionados del primer orden del rugby mundial. Y la identidad. Como la que reconstruyó Cheika con los Wallabies.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?