Mónaco le ganó a Mayer, con la Davis de trasfondo

Excluido del equipo que enfrentará a Brasil la semana próxima, el tandilense eliminó al singlista N° 1 y avanzó a los cuartos de final
Sebastián Torok
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26 de febrero de 2015  

Analizado con malicia, era el partido del morbo. Observado con naturalidad, era el choque de dos argentinos simbólicos de estos tiempos. Uno, Leonardo Mayer, por ser el de mejor actualidad en el circuito y la primera raqueta para el desafío de la semana próxima frente a Brasil por la Copa Davis. El otro, Juan Mónaco, por haber representado al equipo nacional en la competencia de equipos durante más de una década –debutó frente a Belarús en 2004– y por haber quedado al margen de la primera convocatoria del capitán Daniel Orsanic para la serie en Tecnópolis. Claro que Pico le agregó condimentos a su situación personal declarando que su vínculo con Juan Martín del Potro, quien anunció que apoyará el nuevo proyecto, es nulo. Mónaco no lo dijo abiertamente, pero sospechó que la mala relación con Del Potro fue la razón por la que el sustituto de Martín Jaite lo dejó afuera, al margen de su pobre presente en el circuito.

En el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club, en un escenario incómodo para jugar al tenis debido a las ráfagas de viento y a la llovizna, no hubo circunstancias ásperas ni gestos adustos entre ellos. Todo lo contrario. Fue un choque cordial, aunque sí pareció contener una carga emotiva distinta. Mayer –5° favorito– no lució la agresividad que sí ostentó en su debut ante el francés Stephane Robert, a quien derrumbó a latigazos en menos de una hora. Mónaco, campeón del ATP de Buenos Aires en 2007, no sólo fue más preciso que su rival en la mayoría de los intercambios de golpes, sino que demostró mayor temperamento. Concentrado, enérgico y con los dientes apretados, el ex top ten dio el golpe, se impuso por 6-4 y 6-4, y celebró con intensidad. Se desahogó. Sólo Mónaco sabe íntimamente si su ausencia en la lista de convocados ante Brasil le sirvió de incentivo para golpear a Mayer hasta hacerle perder la paciencia, hasta derrumbarlo en 1h41m. Pero está claro que esa situación, más el incentivo de jugar en Buenos Aires, lo potenciaron.

Cuando iban 31 minutos de partido y Mayer sacaba 2-4 y 30-15, el partido se interrumpió. La lluvia era demasiado molesta y ciertos sectores de la cancha se estaban poniendo jabonosos, sobre todo la línea de base y los flejes. Tras 20 minutos, los jugadores volvieron a la cancha y Mayer ya nada pudo hacer ante Mónaco, quedándose con la frustración y el karma de no haber podido avanzar nunca a la tercera rueda del torneo porteño en cinco presentaciones. Pico controló a Leo en cada sector, en cada decisión. El correntino, que no mostró su poderoso saque (sólo 59% de puntos ganados con el primer servicio), impotente, exhibió reacciones inesperadas. Por ejemplo en el segundo set, cuando desvió un tiro al enganchar la pelota y, enojado, golpeó su raqueta contra la tierra, algo inusual en su comportamiento. El público se lo reprobó; luego lo entendió y aplaudió. "La cancha lenta con lluvia no me ayudó tampoco. La pelota era un osito de peluche". dijo Mayer.

Con Orsanic presente en el court central del Baltc, Mónaco crispó el puño permanentemente. Unas horas antes, tras la tirantez de las declaraciones, ambos se juntaron. El ex doblista le explicó que la decisión de marginarlo de la serie ante los brasileños sólo fue por cuestiones deportivas y no por la distante relación que existe con Del Potro. No hace mucho, más precisamente en el Abierto de Australia, fue el propio Mónaco quien reconoció estar perdiendo las motivaciones y las ganas de estar en el circuito. Sin embargo, Pico dijo que su ánimo cambió tras los partidos en Río y San Pablo. Por ello su bronca de no estar en la Davis. "Desde hace varios partidos que me vengo sintiendo bien. Sentí que algo había cambiado. Empecé a arriesgar un poco más. Y me da motivación para seguir jugando. En Australia sentí frustración, porque no se dieron los resultados después de haber hecho una pretemporada dura", dijo el jugador de 30 años. Y agregó, sobre la decisión de Orsanic: "Estoy muy feliz por mi triunfo, pero muy triste por no estar en la Davis. Hice muchas cosas por jugar la Copa. Me toca estar afuera. Pero estoy tranquilo, voy a alentar a los chicos y ojalá que pueda estar en la próxima serie".

Mónaco dio el golpe en el Argentina Open, indirectamente ganó una pulseada y disfrutó de un éxito con condimentos extras.

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