El fútbol supersónico de Mbappé será el último recuerdo

Un demonio en el campo: Mbappé
Un demonio en el campo: Mbappé Fuente: Reuters
Marcelo Gantman
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30 de junio de 2018  • 14:19

MOSCÚ, Rusia.- Una pesadilla elevada al cubo. Eso fue Kylian Mbappé para la Argentina . Una escapada, un penal. Una fantasía adentro del área, un gol. Una aparición libre por la derecha, otro gol. Una amenaza cerca del área, una tiro libre. Cada acción de Mbappé en el partido tuvo un saldo favorable para Francia . Pero el delantero de PSG fue una pesadilla colectiva para la Argentina y para cada uno de los defensores. El crack francés fue solidario en el reparto de malos momentos para los futbolistas argentinos. Mbappé llegó a este cruce de octavos de final contra la Argentina y confirmó todo lo que se anunciaba: es un talento desatado en Rusia, difícil de controlar.

Según los datos de Opta, ganó siete duelos con defensores, se frustró en otros cuatro y aunque resulte extraño, perdió 19 pelotas. La acumulación de datos demuestra, sin embargo, la enorme participación de Mbappé cada vez que Francia se soltó en ataque y lo buscó para que las jugadas tuvieran un buen desenlace. Si en la alta competición se gana en los pequeños detalles, no hay que quedarse con lo que Mbappé perdió. No solo sería injusto, sino desacertado: ganar siete mano a mano con su "dribbling" es una exageración en el fútbol de hoy. Y en un Mundial en el que muchos avanzaron con una pelota parada, el atacante francés fue un derroche de ocasiones y atributos futbolísticos. Ese fue el partido inolvidable que ofreció. Lo bueno que tiene lo hizo varias veces.

El jugador del PSG venía de jugar apenas 15 minutos contra Dinamarca. Didier Deschamps lo hizo descansar como a varios de sus compañeros. Entre ellos, Pogba y Matuidi. Los dos mediocampistas fueron algunos de los colaboradores para que Mbappé brillara. Francia llegó con oxígeno de sobra al duelo contra la Argentina. Un plantel bien recuperado, clasificado sin penar y con un recambio de calidad para cada posición en el campo de juego. Francia es el FIFA 19 más IVA. Le sobra calidad y roce internacional. Sus jugadores habitan con peso específico en los principales equipos del fútbol europeo.

En el partido número 80 de Deschamps como técnico (récord para el seleccionado francés), esta generación notable demostró que puede ser un equipo muy competitivo. Le faltaba el choque trascendente, la prueba definitiva y la Argentina le dio eso. El seleccionado de Sampaoli, como contraste, descubrirá cuáles fueron sus numerosos pecados en esta accidentada aventura por Rusia 2018. El pecado de Francia fue irse demasiado pronto del partido. Confiar demasiado en lo que el juego ya mostraba pero que la dura piel del equipo argentino se negaba a aceptar. En el fútbol Francia ganaba por nocaut, pero en el cierre del partido terminó ganando por puntos.

Los cuartos de final demostrarán si el seleccionado galo aprende esa lección. La decepción queda del lado argentino. Todo el nerviosismo consumido a través de las pantallas, las horas mal dormidas de los fanáticos que poblaron los trenes rumbo a Kazán, el dinero invertido para ponerse una camiseta argentina y agitarla en el estadio, tuvo como compensación haber visto el fútbol supersónico de Kylian Mbappé. Una vez que se disipe el humo de las trincheras futboleras, ese es el recuerdo que quedará. Padecerlo no es una excusa para negarlo.

El gol de Mbappé que marcó el 3 a 2 de Francia - Fuente: Televisión Pública

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El segundo gol de Mbappé que marcó el 4-2 para Francia - Fuente: Televisión Pública

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