Negocios, consejos y distensión

Aficionados y profesionales compartieron 18 hoyos en la jornada final del certamen; Cañete ganó el individual
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17 de diciembre de 2001  

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Una buena forma de hacer negocios y pasar inadvertido es participar en un Pro am de golf. En ese contexto nadie viste traje ni corbata, no hay escritorios ni tampoco contratos que rubricar. El espíritu es otro: los acuerdos verbales y los compromisos empresariales se esconden detrás de una salida defectuosa con el drive, de una sacada fallida desde el búnker o de un putt corto desperdiciado.

Así, en forma sigilosa y prudente, los empresarios charlan y definen nuevos e importantes vínculos; todo mientras que caminan la cancha y concretan la fantasía de jugar al lado de las figuras, como Eduardo Romero, Angel Cabrera o Vicente Fernández.

El 3er Llao Llao Classic , que anteayer consagró al puntano Rafael Echenique , preparó como último plato un mini certamen entre aficionados y profesionales. Este Pro am, que convocó a altos dirigentes de bancos, tarjetas de crédito, compañías telefónicas y de la construcción, entre otros rubros, respetó el ritual de las negociaciones en medio del juego. Adolfo Zuberbühler, de BGN, terminó exultante y encarnó el entusiasmo del plantel de directivos amantes del golf: "Me tocó jugar con el Gato Romero y me dio una lección de juego y de vida. Me cambió todo el swing y le estoy inmensamente agradecido por los consejos".

Hubo varias perlitas. La presencia más colorida fue la del ex corredor de Fórmula 1, el francés Jacques Laffite , que en el último tiempo se sometió a diez operaciones en los pies debido a un accidente y por eso pidió movilizarse por el trazado con un carrito. Y claro, caía de maduro: en cuanto se aferró al volante pisó el acelerador -como cuando corría en los grandes premios con Ligier- y dejó estelas de tierra por los caminos de la cancha.

El show de Laffite, que es dueño de un campo de golf en Francia, no terminó allí: en el hoyo 16 interrumpió el juego y se puso a hacer veinte flexiones de brazos en el pasto; cuando descubrió la belleza del paisaje en el tee del 18 pronunció en voz bien alta el característico "Ola lá!", y en todo momento le pidió consejos a Ariel Cañete, el profesional.

Los chicos también tuvieron su espacio: actuaron Angel y Federico, los hijos del Pato Cabrera. "Federico tiene muy buen swing, pero baila mucho cuando le pega; lo ayudé a que no se mueva tanto", explicó el jugador Pablo Alderete. Además participó Franco Longobardi, de 12 años, e hijo del periodista Marcelo. "Juega mucho mejor que yo", aseguró, entre resignado y orgulloso, el columnista político.

Ricardo González, en un rato de distensión, opinó sobre las virtudes futbolísticas de sus colegas: "José Cantero es un defensor espectacular; de lo mejorcito entre nosotros. Romero siempre está pescando arriba y Berendt es un corredor. ¿El Pato Cabrera? Juega abajo y tiene un estilo agresivo, como en el golf".

El cierre de la jornada reunió a todos en el hotel Llao-Llao, en donde se premió a Ariel Cañete, que ganó el individual con 63 golpes, mientras que en la competencia por equipos fue para Mario Parrado , Adolfo Zuberbühler y José Eyzaguirre , que hicieron 123 golpes y fueron guiados por Eduardo Romero .

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