"No se puede pedir más"

Eufórico, Cambiaso celebró la cuarta conquista de La Dolfina en las últimas cinco finales de Palermo: "Cuando empecé nunca creí llegar a donde llegué", dijo el N° 1
Xavier Prieto Astigarraga
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13 de diciembre de 2009  

Todos disfrutan ser campeón argentino. No hay sensación en el polo como ésa. Sin embargo, para Adolfo Cambiaso parece ser aún más especial: cada torneo que gana con La Dolfina es un éxito de su propio club, su criatura, el hijo al que dio luz hace 13 años y al que puso en la Triple Corona hace nueve. "Un espectáculo. Hay que festejar, y festejar, y festejar", sostuvo en el stand de su equipo en Palermo, al que llegó como cada vez que logra el cetro en La Catedral: reclamado por infinitos hinchas, a los apretujones, por momentos casi sin aire, entre autógrafos y fotos.

"Jugamos bastante prolijos, muy bien", analizó la producción del equipo. Y exteriorizó un conjunto de sensaciones y vivencias grabadas en la memoria: "Contento. Tuve una caída, y erré un gol en el suplementario, pero lo levantamos. Lo de los caballos es un premio a un laburo eterno. Hay un montón de cosas que me dejan muy contento. Lo dedico principalmente a mi mujer y a mis hijos. Y también a David", mencionó a Nalbandian. Lo de los caballos aludió a la muchedumbre de premios que recibió por sus montados (ver aparte), entre los cuales sobresalió Dolfina Cuartetera. "Es una máquina impresionante", elogió a la yegua que considera el mejor ejemplar que tuvo en su vida. Lo que no es poco...

e_SDLqAdolfito, qué victoria, hermano. Qué gloriosa victoria", le dirigió un simpatizante en el stand, mientras Cambiaso se relajaba sentado y reponiendo líquido. Y el Nº 1 habló del clímax de uno de los partidos más trascendentes de la historia, la única final de 80 goles. "Para el suplementario me tenía fe. En el primer throw-in salí cortado solo. Qué pel... Me perdí el gol por festejarlo antes. Me vi ganador en el segundo palo que pegué. Se me pasó la imagen de 2005 [definió en ese arco con una escapada], justo la misma tribuna... Pero después me mandé una jugada importante, con Cuartetera, que me dejó solo. Agarré la pelota, enredé, pasé a dos o tres y le dejé la bocha a Mariano [Aguerre]. Y ganamos, que es lo más importante", repasó.

En ese tiempo extra, Cambiaso sufrió una caída que, al interrumpir el juego los referís, cortó una corrida de Facundo Pieres que podía derivar en la victoria de Ellersina. Fue sobre Buenaventura, y la recordó: "En un momento venía con toda la furia y empecé a ver verde. Y verde, y verde, y di 300 vueltas. Y no me explico por qué. Tropezó la yegua o no sé qué; algo pasó. Estaba solo yo".

En cuanto a los jueces, el líder de La Dolfina, que fue amonestado por reclamar varias veces, manifestó: "No me gustó. Pero me encantan estos jueces, igual. Yo erré penales, ellos pueden errar en los fouls. Sigo pidiendo a Boudou, Martelli, Baibiene, El Negro Ferrari... Se equivoquen o no. Ponen orden en la cancha. Hay cinco o seis que tienen que estar siempre, porque son los mejores".

Pero lo dominante era el nuevo éxito de su criatura. Y repitió que era "un espectáculo". "La verdad, cuando empecé nunca creí llegar a donde llegué. ¿Con este equipo de La Dolfina jugamos cinco finales y ganamos cuatro? No se puede pedir más", cerró. Pero buscará más en 2010...

Nalbandian, desde lejos

"Estoy muy contento por el triunfo de La Dolfina, por Adolfito, mi amigo, y por todo el equipo. Vi la final en el hotel, incluido el suplementario. Fue un partidazo, muy emotivo", comentó David Nalbandian desde San Juan. Cambiaso le ofrendó la conquista y agregó: "Ahora él tiene que dedicarme un Grand Slam".

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