Pablo Mac Donough y una emoción especial en memoria de su padre

Pablo Mac Donough festeja su noveno título en Palermo, en un año muy especial
Pablo Mac Donough festeja su noveno título en Palermo, en un año muy especial
Gonzalo Capozzolo
(0)
16 de diciembre de 2018  • 23:59

Cada campeonato es especial, incluso para aquellos que ya se acostumbraron a ganar, y este sin dudas lo es para Pablo Mac Donough . Ese sentido abrazo con sus compañeros apenas se consumó la victoria frente a Las Monjitas significó mucho más que su noveno título personal en el Abierto de Palermo . Fue un abrazo de liberación que sirvió para soltar tanta emoción contenida. Habituado a ganar en este cuarteto (La Dolfina) que ya se encumbró como uno de los mejores de la historia de este deporte, el 125º Argentino Abierto de polo tiene un sabor diferente para este estratego, ya que en marzo de este año perdió a su padre, la persona que le inculcó el amor por el polo.

"Mi viejo fue gran parte de lo que soy como polista. Estamos muy contentos de haber tenido un padre así", declaró Pablo a LA NACION el último 27 de noviembre, día en el que se enfrentaron La Dolfina y Alegría La Irenita y Jorge MacDonough tuvo su merecido reconocimiento en la cancha central de Palermo. Y este domingo volvió a recordarlo después de consagrarse: "Fue un año difícil para mí por lo de mi viejo. Es el gran mentor de todo esto. Lo único que puedo hacer en este momento es dedicarle este título. Es una lástima que no lo haya visto, que no esté acá, ya que lo estaría disfrutando más que nadie. La vida es así, la vida sigue".

Veterinario de profesión, Jorge no llegó a ser un eximió polista –alcanzó los 4 goles de valoración– pero sí fue un apasionado de este deporte y de la cría, pasiones que heredaron sus hijos Pablo y Matías.

Ese homenaje, en el que los ocho jugadores salieron montados al último chukker en crías de La Irenita, fue apenas un reflejo de su verdadero legado. La Irenita, el centro de cría que armó hace 20años, fue el segundo con más ejemplares en este Abierto, con 74 caballos, apenas 12menos que Ellerstina y muy por encima del tercero, La Dolfina, que aportó 40. Más allá del golpe sentimental y afectivo que significó la pérdida de Jorge, también lo fue en términos organizacionales, ya que él llevaba adelante la cría. Pablo y Matías tuvieron que tomar las riendas de este centro que le proveyó caballos a nueve de los diez equipos.

La Irenita es además el lugar donde Pablo MacDonough se formó como polista. Aunque nació en Capital Federal y se crió en Pehuajó, su lugar en el mundo es Daireaux, una pequeña localidad de poco más de 10.000 habitantes ubicada en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Allí fue donde Jorge compró el campo en el que había trabajado durante más de diez años y donde plantó esas semillas que dos décadas después terminarían germinando en lo que es hoy en día. Pablo es el más joven de los tres hermanos, ya que además de Matías también está Sofía.

Pablo Mac Donough pega un cogote sobre la marca de Facundo Sola, de Las Monjitas
Pablo Mac Donough pega un cogote sobre la marca de Facundo Sola, de Las Monjitas Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

La Irenita fue, además, su primer equipo en Palermo. Fue en 2002 y con solo 20 años debutó en un equipo que también contaba con su hermano Matías, Martín Garrahan y Juan José Brané. Cosas del destino, con La Irenita ya eliminada, le tocó enfrentarse a La Dolfina y si bien su equipo perdió por 15-13 ese día, Pablo se erigió como figura. Ese partido ante el conjunto que terminaría consagrándose campeón fue apenas un atisbo de lo que vendría después. Fue el primero de 17 Abiertos jugados de manera consecutiva y uno de los que más disfrutó, según confesó varias veces, por jugar sin la presión que le exigieron más adelante las dos mayores organizaciones del polo mundial.

Esa formidable actuación le permitió a Pablo dar el salto junto a su hermano a Ellerstina. Fue allí donde comenzó un derrotero de ocho años en donde el más joven de los MacDonough saboreó por primera vez las mieles del éxito y donde experimentó también una de sus mayores frustraciones deportivas. Por un lado, con la organización de la familia Pieres llegó a los 10 goles de handicap, en 2007, marca que todavía conserva, y ganó su primer título, en 2008. Pero fue también en Ellerstina donde llegó a tres finales consecutivas junto a su hermano sin poder consagrarse. Nueve años mayor que Pablo, a los 45 años Matías tiene hoy 8 goles de handicap y aunque sigue jugando con Alegría La Irenita, difícilmente podrá aspirar nuevamente al título.

La llegada a La Dolfina

Fueron esas seis finales entre Ellerstina y La Dolfina, entre 2005 y 2010, las que hicieron que finalmente Adolfo Cambiaso lo terminara llevando a su equipo. Siempre competitivo y en busca de superarse permanentemente, el crack de Cañuelas lo convocó junto a Juan Martín Nero, otro hombre de la Ellerstina, para escribir una de las páginas más gloriosas de este deporte. Es que aunque no tenga la habilidad de Cambiaso, la fuerza de Stirling o la intensidad de Nero, Pablo es técnicamente uno de los mejores jugadores del mundo, con una gran habilidad para hacer goles de lejos y cuyo golpe de cogote es su especialidad. Tal vez por no sobresalir en algún rubro puntual por sobre sus compañeros se da el hecho de que nunca fue elegido como el jugador más valioso de la final, acaso la única distinción que le falta, aunque a él esto poco debe importarle.

El título de 2018 frente a Las Monjitas significó para el cuarteto liderado por Cambiaso el séptimo en los últimos ocho años y para Pablo, al igual que para Nero, su noveno personal. Aunque están lejos del récord de 20 Abiertos de Palermo logrados por Juan Carlos Harritot (h), esto los ubica en el octavo lugar de los más ganadores, junto a Gonzalo Pieres, Mariano Aguerre, Juan Carlos Harriott y Juan Traill.

En lo que fue un año personal muy duro, el 3 de La Dolfina lo cierra de la mejor manera a nivel deportivo. Con un nuevo título y la confirmación de que su equipo seguirá el año que viene, Pablo irá en busca de su décimo Abierto para seguir agigantando su nombre y así rendirle el mejor homenaje a su padre. Y Jorge lo estará acompañando, claro, en cada caballo que su hijo monte.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.