Pacquiao justificó su continuidad en los rings

Venció categóricamente al norteamericano Ríos en su regreso en Macao; se reflota la idea del duelo con Mayweather
Osvaldo Príncipi
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25 de noviembre de 2013  

Al mejor estilo de los gatos negros, sentenciados a terminar con su existencia, el filipino Manny Pacquiao (65,700 kg) reflotó una de sus "siete vidas boxísticas", al exhibir sobre el ring mucho más de lo esperado. Sobre todo porque aquel dramático KO infligido por Juan Manuel Márquez hace 18 meses, en Las Vegas, pareció sentenciar el final de su carrera brillante.

A un mes de cumplir 35 años, el ex séxtuple campeón mundial filipino se reencontró con la velocidad y puntería que lo llevaron a su consagración y no tuvo contratiempos para batir por puntos al cabo de doce rounds al ex campeón mundial norteamericano Brandon Ríos (66,400 kg), en una pelea efectuada anteanoche ante 13.100 espectadores, en el Casino Venecia de Macao, China. No hubo coronas mundiales en juego.

Pacquiao vivió de un modo muy especial este combate. Sobre todo, por el duelo espiritual que siente en "carne propia" ante la tragedia que vive su tierra con el deceso de 10.000 compatriotas tras el paso del tifón Haiyán, que destruyó la isla de Leyte. Allí se montó una pantalla gigante, entre escombros y fantasmas, y a través de un equipo generador de energía eléctrica se proyectó el cotejo. Una oración acompañó el mensaje del ídolo local: "Hay menos hogares, pero no perderemos la esperanza".

Pacquiao, que mantuvo un ritmo sorprendente, creativo y ofensivo, con llegadas plenas, sorprendió con sus combinaciones. Conceptualmente, se aleja de aquel definidor magistral, de los KO inolvidables ante Eric Morales o Ricky Hatton. Se ha convertido en un gestor de maniobras lucidas y de alta calidad. La holgura del veredicto, 120-108, 119-109 y 118-110, describió categóricamente el desarrollo del match.

El filipino, que vuelve a ser foco central de los grandes negocios de la industria del boxeo, corroboró con resultados y rendimiento todos los ideales que planteó para este desafío:

1°) Entrenarse en su patria, hacia donde debió viajar todo su equipo estadounidense, compartiendo con ellos su preparación, que para Filipinas fue un "tema de Estado".

2°) Aplicar una política comercial de evadir a los casinos de Las Vegas, por sus impuestos abusivos. Consiguió una bolsa, libre de descuentos, de 18 millones de dólares (excelente cifra si se toma en cuenta que perdió sus últimas dos peleas).

3°) Abofeteó a los críticos -incluido quien esto escribe- que lo consideraban un "boxeador acabado" tras su peligrosa derrota ante Márquez.

Aprovechó al máximo la impotencia que Ríos exhibió al cabo de todo el cotejo y volvió a ubicarse en el pelotón de los "top ten".

Antes del duelo aseverábamos: "China comprobará qué queda de Manny Pacquiao". El propio púgil se encargó de responder con una recuperación positiva y elogiable. Su frescura y sus reflejos afloraron en modo admirable. Sus 18 meses de descanso fueron claves para ello, y más allá de su "vejez deportiva", la deseada pelea con Floyd Mayweather reaviva el consumo y el interés - y hasta con más intensidad- que cuando se la planeó por primera vez .

La pelea con las piernas más rápidas del mundo

La conferencia de prensa mostró a un cálido Bob Arum, promotor del filipino, anticipando: " Su próxima pelea será el 12 de abril. Trataré de que sea en Las Vegas, aunque ahora hay una gran competencia con Macao. Decidimos donar un millón de dólares para las víctimas del tifón en Leyte y haremos todos los esfuerzos para concretar la pelea con Mayweather. El 22 de febrero volveremos a China, con otro show de primer nivel".

Pacquiao, quien consolidó 55 victorias, 5 derrotas y 2 empates, destacó la labor de su oponente y aclaró: "En boxeo no hay que «lastimar» al rival. Sólo hay que superarlo. Es un gran entretenimiento para la gente. Me están preguntando por qué no noqueé a Ríos en el final. Simplemente, porque dio todo y no merecía culminar en la lona, como yo terminé ante Juan Manuel Márquez. Hice todo, di un buen show y le saqué una sonrisa a mi pueblo sufrido, que fue lo más importante de todo".

Por último, su entrenador, Freddie Roach, abrió -otra vez- el juego para la pelea que todos esperan ante Floyd Mayweather. "Sería una maravillosa pelea entre las piernas más veloces del mundo. Y Floyd se encontraría por primera vez ante alguien más rápido que él".

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