Patricio D´Ottavio

El argentino que cruzó el canal de la Mancha
El argentino que cruzó el canal de la Mancha
Leandro Murciego
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25 de agosto de 2000  

Nada podía evitar que disfrutara de su nueva hazaña. Ni sus labios hinchados por la adversidad del clima ni el cansancio extremo opacaban la alegría de Patricio Oscar D´Ottavio, de 29 años. "Estoy feliz porque pude concretar mi gran sueño: cruzar el Canal de la Mancha. Para un nadador de aguas abiertas cruzar los 50 km que unen la ciudad inglesa de Dover y la francesa de Calais, es como hacer cumbre en el Everest para un alpinista", le comentó a La Nación , vía telefónica y muy emocionado, este atleta nacido en Pergamino, que ayer realizó la travesía en 12h17m30s.

"A 3 millas del final todo pareció complicarse, pues tuve que enfrentarme a un oleaje en contra que me alejaba cada vez más de la costa. Fue muy duro, tuve que nadar durante toda la travesía con un viento en contra de 30 km/h. Pero después de mucho luchar pude lograrlo", dijo D´Ottavio, que engordó 6 kilos para poder soportar las frías aguas europeas.

Pero este esfuerzo no sólo se ampara en el amor por los grandes desafíos. Para poder intentar el cruce, la inversión fue de aproximadamente de 10.000 pesos, 7000 más que la destinada para atravesar el estrecho de Gibraltar. "Estoy cansando de tener que bracear dentro y fuera del agua. Es muy desgastante. Tras cada desafío que emprendo termino endeudado. Y esto me incita a dejar todo".

Horas después de cruzar el canal de la Mancha, D´Ottavio ya piensa en su retiro. "Ahora colgaré la malla y me dedicaré a trabajar; ya es hora -bromeó-. Hice todo lo que me propuse; crucé el Río de la Plata (1997), el estrecho de Gibraltar (1998) y ahora esto. Durante toda la vida mis principales sponsors fueron mis padres, y eso me resulta denigrante. No me gusta ser un mantenido." Desde la ciudad, la familia y sus vecinos vivieron la proeza pegados a radio Mon, que transmitió en directo el cruce. "Cada hora daban un flash informativo desde la embarcación que acompañaba a Patricio. Todo estaba bien, hasta que cuando faltaban tres horas se perdió la conexión con el barco, después de que dijeran que estaba muy cansado. Con María Laura (mi esposa) temíamos lo peor. Pero, por suerte, cuando retomaron la transmisión se escuchó: D´Ottavio concretó su cruce", revivió Roberto, su padre.

La preocupación familiar era lógica: detrás de este nuevo cruce existió una historia traumática. "Tenía que cruzar el canal el 20 de este mes, pero por un problema burocrático no lo hice. Mi lugar lo ocupó una nadadora mexicana (Fausta Marín, de 41 años), que murió antes terminar su cruce. Fue muy duro: ella estaba utilizando mi turno. Ese era mi cruce. Aunque la gente de la organización se lo atribuyó a la inexperiencia de su técnico, a mí me movilizó todo", confesó D´Ottavio.

La elección del entrenador, entonces, se convirtió en un paso fundamental. "Lo sucedido con la mexicana justifica aún más los 3000 pesos que me cobra Claudio (Plitt, su entrenador). Es como mi seguro de vida; sabe lo que es cruzar el Canal de la Mancha, pues lo hizo en dos ocasiones como nadador y en 12 como DT. El es mi mejor inversión", concluyó.

El futuro agente de bolsa (está en el último año de la carrera) proyectó su vida inmediata. "Lo primero que haré será aprender a nadar. Yo no tengo ni el más mínimo estilo. Soy pura voluntad...", sentenció el intrépido nadador.

Hace 125 años se realizó el primer cruce

El primer antecedente que se tiene del cruce del canal de la Mancha (una de las manifestaciones acuáticas que más contribuyeron a la popularización de la natación), se registró hace 125 años, cuando el 24 de agosto de 1875 el capitán Mathew Webb intentó la hazaña, partiendo de Dover, con el objetivo de llegar a Calais, recorriendo 50 km.

Pero, bajo la mirada argentina, D´Ottavio se convirtió en el octavo argentino que desafía las aguas que dividen Francia e Inglaterra. El primero fue Antonio Abertondo, en 1950; luego se sumaron a la lista Alfredo Camarero (en dos oportunidades), Daniel Carpio -peruano, nacionalizado argentino, lo cruzó dos veces-, Gustavo Orios Zabala, Enriqueta Duarte -la primera mujer de nuestro país, en 1951-, María Inés Matto, Claudio Plitt, que lo hizo en tres ocasiones.

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