Pepe Sánchez, el que dejó todo por un sueño

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31 de octubre de 2000  

Nadie más que él sabe cuánto le costó llegar a la NBA. Se podrá contar su historia, pero seguro que es muy diferente a vivirla. Juan Ignacio Sánchez nació el 8 de mayo de 1977 en Bahía Blanca, la capital del basquetbol. Debutó en la Liga Nacional el 16 de septiembre de 1994, jugando en Deportivo Roca, de Río Negro; en la temporada siguiente jugó en Estudiantes, de Bahía Blanca. En la Argentina promedió 7 puntos, 1,7 rebotes y 1,5 asistencias.

Entre los juveniles que intentan buscar suerte en las universidades norteamericanas siempre surge la misma duda: ¿vale la pena dedicar cuatro años en un torneo amateur y dejar de lado el dinero de las Ligas profesionales?

Para Pepe la respuesta nunca estuvo en duda. Resignó su seguridad económica por el aprendizaje que le daba el basquetbol de una competencia universitaria muy fuerte.

A fines de 1996 se fue a EE.UU. para jugar en la universidad de Temple. Cuando llegó al equipo dirigido por John Cheany, era el único jugador blanco y la adaptación se le hizo difícil. Pero con la confianza del entrenador y su actitud trabajadora y solidaria, se ganó el respeto de sus compañeros.

Enseguida se convirtió en el jugador símbolo del equipo. El líder en la cancha y en los vestuarios. Además, promedió excelentes números para un base: 8,5 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes. Es el líder de todos los tiempos de robos en Temple, con 365 (supera a Eddie Jones) y quedó sólo a 11 del récord de la nación, marca que hubiera alcanzado de no ser por una lesión que lo dejó sin jugar 15 partidos en la último torneo. Y fue elegido el mejor defensor de la Conferencia Atlantic 10 en la temporada 1999/2000.

Sin embargo, el esquema de juego de Temple, controlado y con sistemas lo alejó de las ofensivas y comenzó a perder efectividad en su tiro. Ese fue el principal motivo por el que no fue elegido en el Draft 2000 de la NBA.

Pero al mismo tiempo, algunos jugadores de Temple actuaban como sparrings Philadelphia. Allí jugó uno contra uno con Allen Iverson y se ganó la simpatía del general manager Billy King.

Después del Draft, Pepe tuvo una importante oferta de Olimpia Milano, de Italia, que le aseguraba un contrato de 2.000.000 de dólares por tres temporadas. Una vez más, el argentino demostró que su anhelo por jugar en la NBA estaba más allá del dinero y la rechazó. Esa actitud le cayó muy bien al entrenador Larry Brown. En los campamentos tuvo que esperar con ansiedad cinco cortes de jugadores y ayer sobrevivió al último de ellos, cuando le informaron que Jermaine Jackson no iba a seguir. Y muy adentro suyo lo tranquilizó la seguridad de que su sueño era realidad.

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