Perseverancia ante todo

En Porto Alegre, Gustavo Warburg, Máximo Smith y Hernán Celedoni se adjudicaron el Mundial de Soling por segunda vez en cuatro años; esta clase reúne en nuestro país apenas 15 embarcaciones
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29 de febrero de 2004  

Fuera de casa, afirman ellos, los títulos se disfrutan doblemente; más aún cuando el camino hacia la cima transcurrió en el país maior do mundo, tierra de morros, samba, bellas playas y buen fútbol; más aún cuando ese recorrido triunfal permitió, al mismo tiempo, alcanzar un bicampeonato del mundo y disipar la sospecha de que el Río de la Plata les había extendido una mano benévola, allá por 2001.

La regularidad fue uno de los méritos de Gustavo Warburg, Máximo Smith y Hernán Celedoni para adjudicarse por segunda vez el Mundial de la Clase Soling. Ahora, ya son 43 las medallas doradas del yachting nacional, sin incluir los seis podios olímpicos: cuatro plateados y dos de bronce (ver aparte).

A fines de enero último, entre 26 equipos y en el Club Veleiros do Sul, de Porto Alegre, fundado el 13 de diciembre de 1934, Día del Navegante Brasileño, repitieron con Disco, su nave, lo conseguido tres años atrás, frente al Náutico San Isidro. Allí se habían convertido en los primeros argentinos en ganar un torneo de semejante importancia en esta categoría, que en nuestro país reúne una flota de apenas 15 veleros.

"Les dolió que les ganáramos allá, porque ellos (por los brasileños) estaban casi seguros de que se quedaban con el título. Me parece que eso los presionó y a nosotros, en cambio, nos favoreció", asegura el ingeniero industrial y timonel Warburg, de 39 años.

Tan reñido resultó el desarrollo que los líderes terminaron con 20 unidades, a una de los segundos y campeones europeos (los húngaros George Wossala, Leslie Kovacsi y Pepe Nemeth), a dos de los terceros (los navegantes locales George Nehm y Marcos y Lucio Pinto Ribeiro) y a cuatro de los cuartos (los también anfitriones Renato y Eduardo Cunha Faría y Ricardo Ermel). Todo se definió en la última prueba: el equipo nacional tenía que meter al menos cuatro barcos entre ellos y el húngaro Wossala, y al menos dos entre ellos y el brasileño Cunha Faría. Es más: cruzaron la línea de meta con incertidumbre, sin saber aún que habían cumplido la misión.

"No ganamos ninguna de las siete regatas (3os, 2os, 2os, 9os, 12os, 2os y 2os), pero fuimos los más parejos", afirma el timonel Warburg, que viajará a los Juegos Olímpicos de Atenas como coordinador deportivo de la delegación nacional. El proel Smith, de profesión abogado (29), confiesa: "Me sorprendió. Nos vino bien el juego de velas nuevo que compramos y también estudiar la cancha de regatas una semana antes del comienzo". Tampoco el tripulante Celedoni (35), también ingeniero industrial, había llegado con demasiadas pretensiones a Brasil: "Porque en la segunda mitad del año no habíamos andado bien. Además, la cancha era difícil: había borneos de hasta 30 grados, la ola tenía una mayor densidad que la del Río de la Plata y sopló poco toda la semana".

Otra de las virtudes de esta tripulación es la perseverancia. Desde fines de 2000 han competido en cuatro campeonatos argentinos, tres sudamericanos y tres mundiales, de los cuales han ganado dos. A esta altura, como dicen ellos, "arriba del barco, el entendimiento es perfecto". Claro, sin continuidad cualquier talento resulta obsoleto.

  • Características del Disco

    El velero Disco de Warburg, Smith y Celedoni mide 8,15m de eslora, 1,90m de manga y pesa una tonelada. La Clase Soling fue declarada nacional en 1965, en Noruega, país donde nació su creador, Jan Linge (todos los barcos llevan en la vela una especie de herradura, formada por la J y la L de Jan Linge). Entre 1972 y 2000 fue disciplina olímpica, pero ya no lo es.
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