Polo: Pilarchico, doce años después

Xavier Prieto Astigarraga
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7 de diciembre de 2001  

Ultimo partido del 96° Campeonato Argentino Abierto de de polo, 2 de diciembre de 1989. El que gane será el nuevo rey. Juegan el tetracampeón, La Espadaña, y cuatro voluntades que suman 34 de handicap, con la posibilidad histórica e irrepetible de asir la gloria máxima. Pero la ilusión se da de frente con la lógica y el 17-7 con que los albiverdes logran su quinto cetro frustra a Pilarchico, que de soñar con la corona pasó a ser tercero por diferencia de goles -no era una final, sino una rueda de todos contra todos-, detrás del La Aguada-San Diego de Pite Merlos, Gabriel Donoso, Piqui Díaz Alberdi y Taio Novillo Astrada.

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19 de noviembre de 2001. La tribuna Coronel Enrique Padilla, de la cancha N° 2 de Palermo, está bastante poblada para un choque por la Copa Cámara de Diputados. A 13 días de cumplir 12 años de su última función, vuelve Pilarchico , con expectativa. Al cabo, es derrota, ajustada, por 13-12, contra La Cañada.

Siete días después llega el desquite, frente a Hurlingham. Y vaya si hay revancha. Un insospechado 13-8 da a los viejitos el pase a una semifinal, la que disputarán mañana, a las 14.30, con La Irenita. "¡La leyenda continúa!", exclama contento, más en broma que en serio, Luisito Lalor al llegar a los palenques.

Es entonces como se vuelve relativamente exitoso el renacer del equipo de Luis Eduardo Lalor, Santiago Waldemar Gaztambide, Cristian Laprida y Martín María Zubía. Renacer casi casual, entre mates y mediatarde... "Estaba con Santiago y alguien dijo: "¿Por qué no juegan la Cámara con Pilarchico?". Si fallaba uno, no jugábamos; era los cuatro o ninguno. Y nos entusiasmó. Sé que algunos equipos que querían entrar en el torneo estaban medio enojados, porque "los viejos volvían", pero... Ya tendrán su oportunidad", cuenta Laprida, de 43 años y N° 3.

Para Gaztambide, el más joven, con apenas 37 años, jugar con Pilarchico "es un orgullo, un placer después de tantos años". Y hay que ver lo que disfrutan al juntarse. "Jugamos para ganar, pero lo principal es divertirnos, jugar juntos y volver", explica el N° 2 -hoy, el mejor del equipo-, que tiene eco en el N° 1, Lalor, de 41 años: "Lo hacemos de onda . Cuando tiran la bocha, uno tiene las ganas de siempre, pero está un poco más lento y se cansa más. Antes de llegar a la pelota uno se hace más películas sobre lo que puede hacer que lo que realmente puede. Pero las ganas son las mismas".

El back, Martín Zubía, de 43 años, aporta otra visión: "Esto es volver al polo de antes, al polo sin presión de los patrones y los auspiciantes. No hay sillas, no hay carteles, el agua de botella es comprada en una estación de servicio antes de venir a la cancha, tenemos una sola camiseta cada uno y cada cual lava la suya. Son dos deportes distintos . Y estamos jugando con todos caballos hijos de las yeguas que usábamos en su momento. Es otra etapa del deporte, pero es muy divertida".

Y en el diálogo surgen detalles que pintan a estos veteranos que con su solo regreso ya ganaron el favor del público.

Allegado (al cronista): -Poné que están un poco fuera de ritmo porque éste es el primer partido en 12 años. No es que los agarró la lluvia; los agarró una década.

Gaztambide: -El otro día Lapri me dijo: "Quiero agarrar fe. Dejame el penal". Y era un lugar de dos metros... (risas)

Lalor (al cronista): -Estamos para más. Anotalo.

Laprida (irónico): -Evaluaremos, tras la temporada, si nos da para el Abierto.

Lalor (también chistoso): -Vamos a hacer guerra a los otros viejos que están jugando en la otra cancha (por la N° 1).

-Están obsesionados con la edad.

Zubía (a Lalor): -¿Y cómo es que decís vos? ¿Vamos por más?

-La leyenda continúa.

Zubía: -La leyenda continúa.

Lalor: -Claro. No terminó. Vení el otro sábado (por la semifinal de mañana).

-¿Cuál es la anécdota más graciosa de la primera época?

Laprida: -Cuando jugamos la final del Abierto y salimos terceros. No nos daban bola ni los perros (risas).

Lalor: -Había podio para el primero y el segundo, y para nosotros, no.

Laprida: -Y los terceros éramos nosotros. Final de Abierto..., ¡y estábamos abajo, entre la gente, mirando!

Lalor: -Y premiaron a los segundos, ¡que subieron al podio vestidos de sport!

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Anécdotas y chistes de cuatro viejos mosqueteros que van por más... diversión.

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