Ellerstina, con mejor cara

El día que Ellerstina volvió a ser Ellerstina
El día que Ellerstina volvió a ser Ellerstina Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera
Con señales de progreso colectivo, derrotó a Las Monjitas por16-12 y llega bien al partido de definición de zona frente a Alegría;buenas tareas de Du Plessis como back y de Nico Pieres como Nº3
Carlos Beer
Xavier Prieto Astigarraga
(0)
25 de noviembre de 2014  • 11:49

Ellerstina tenía que cambiar, y cambió. Necesitaba una actuación que le diera confianza, que le devolviera el alma al cuerpo, y la consiguió. Mostrar que es un equipo que mantiene intacto su potencial como para ganarle a cualquiera en Palermo , y lo mostró. Ellerstina, en definitiva, necesitaba ganar así: jugando bien y sin correr riesgos. Por eso, el triunfo por 16-12 ante Las Monjitas es productivo por donde se lo mire. El equipo vuelve a confiar en sí mismo de cara a la gran revancha del domingo ante Alegría, un año después de que su próximo rival lo dejó fuera de la final del último Argentino Abierto.

Lo primero que se debe aclarar es que no hubo cuatro goles de diferencia entre uno y otro: hubo muchos más. Ellerstina ganaba 14-5 al término del quinto chukker con un alto nivel de juego. El 7-2 en contra de los 21 minutos finales es una anécdota. Es lógico que un equipo decaiga cuando tiene el partido dominado. Corresponde a una reacción mental que es natural. Y es lógico que el rival saque de adentro de su ser su orgullo para no irse goleado del escenario principal del polo mundial.

Y los hombres de Las Monjitas tienen el orgullo muy alto. Además, el bajón del ganador se relaciona con el momento en que Facundo Pieres tuvo problemas de salud dentro de la cancha. Al término del sexto chukker, el líder del equipo se bajó del caballo y vomitó. Terminó el partido blanco como un papel y jugó los 14 minutos finales por inercia polera y corazón.

Lo segundo que se debe decir es que Ellerstina mejoró con el cambio y los cambios. Es un solo partido, es cierto. El análisis no es entonces categórico, es circunstancial. Pero si hablamos de eso, de circunstancias, este equipo se mostró mucho más ordenado, más natural, más equilibrado. La ausencia de Mariano Aguerre provocó dos cambios en el equipo. El primero, el ingreso de Ignatius Du Plessis. El segundo, que el sudafricano fuera como back y Nicolás Pieres se adelantara como número 3. Ayer –se repite que se habla del este partido– las variantes rindieron mucho.

El partido comenzó con un throw-in ganado por Nico y una excelente habilitación de éste para que su hermano Gonzalo hiciese el primer gol a los 14 segundos. En el segundo chukker sucedió lo mismo, aunque el que anotó fue Facundo. En el tercero, volvió a convertir Gonzalito tras pase del menor de los Pieres. La conclusión es obvia: Nicolás se sintió mucho más cómodo en el medio juego. Más libre y más comprometido con el desarrollo. Y, además, sin tanta responsabilidad atrás y en la marca. Además, Du Plessis juega naturalmente

de back. No es una posición forzada, le nace. Y eso ordena a un equipo que, como en cualquier juego colectivo, se arma de atrás para adelante. Desde la llegada de Nicolás, a Ellerstina le cuesta ensamblar el famoso puesto por puesto del polo. Sucedió con Ignacio Heguy primero, allá en 2011. Y con Aguerre, desde 2012. Si el equipo funciona y gana es por calidad individual, pero la materia orden nunca fue aprobada con más que un "bueno".

El buen partido de Ellerstina provocó el elogio de Aguerre en el palenque. Tanto que el titular, aunque todavía duda de su presencia ante Alegría por su dolor en el hombro, deslizó que si está en condiciones para volver, podría hacerlo como back por lo bien que vio a Nicolás Pieres.

¿Qué decir de Las Monjitas? Empezó demasiado mal como para aspirar a dar pelea. No encontró los lugares en la cancha. cuando se acomodó, ya estaba nueve goles abajo. Las matemáticas y las cuestiones deportivas hacían indescontable esa diferencia. Igualmente, éste no era el partido de Las Monjitas, equipo al que todavía le duele la caída del debut ante Alegría. Y le dolerá por mucho tiempo.

El protagonista central de esta historia es Ellerstina. Un equipo que necesitaba una victoria revitalizadora. La consiguió de la forma en que la buscaba: con una mejor cara. Así es mejor soñar con ese gloria llamada Palermo.

Con el brillo de Polito Pieres y Ulloa

Siete días antes Pablo Pieres se había echado la culpa del sufrimiento de Alegría contra Las Monjitas (12-11 en suplementario) por los goles que se había perdido. Ayer anotó ocho. Y se fue contento tras el 18-15 a Chapaleufú en la cancha 2. "Hoy entraron varias. E Hilario metió un montón", celebró el Nº 1, aludiendo a su compañero Nº 2.

Ése, Ulloa, fue el otro destacado frente a los Heguy. "Funcionamos bien, le pegamos bien a la pelota, hicimos los goles. Veníamos a ganar sin quemar máquinas, y salió como queríamos", festejó el autor de siete tantos, sin penales.

Le costó a Alegría vencer a Chapaleufú, en el cual sobresalió Alberto Heguy (h.), con seis goles con los que superó los 400 (404) en sus 29 participaciones en el Argentino. Con buenos lapsos y el infaltable respaldo del público, el equipo familiar mantuvo en alerta hasta el final a su adversario. Y quedó con bronca: "Los dominamos en la mayor parte del partido. Erramos muchos goles y yo tiré mal los penales. Pese a eso y a la ventaja que damos en caballos por haber jugado la clasificación, estuvimos a tiro", lamentó Eduardo.

En tanto, Pieres expresó: "Sabíamos que nos cuesta este partido, siempre lo jugamos mal. Chapaleufú juega medio aburrido, a los gritos. Nosotros somos jóvenes, queremos jugar y correr, y estamos mejor en caballos. Hoy no repetimos; preferimos eso que jugarnos a romperlos ganando por muchos goles".

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