Abierto de Palermo: Las Monjitas aparece para romper el duopolio de La Dolfina y Ellerstina

Remata Hilario Ulloa, entre Gonzalo y Pablo Pieres
Remata Hilario Ulloa, entre Gonzalo y Pablo Pieres Crédito: Sergio Llamera
Alejo Miranda
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10 de diciembre de 2018  • 10:28

Desde la coronación de Indios Chapalefú en 2001 Palermo no vivía un partido tan espectacular, emocionante, vibrante e impactante. Las Monjitas se alimentó de cada uno de esos ingredientes y les agregó mucho polo para sustentar su hambre de gloria y vencer por 18-16 a Ellerstina, éxito que le valió el pase a la final que jugará el sábado con La Dolfina.

De todos los calificativos posibles, el de "excelso" es el que mejor le calza al partido. Porque al margen de los infinitos condimentos que tuvo la esperada definición de la zona B del Campeonato Argentino Abierto, el más saliente fue el polo deslumbrante que ofrecieron ambos equipos. Al final, fue la mayor entrega de Las Monjitas para pelear cada bocha lo que marcó la diferencia.

Así, la dupla Hilario Ulloa-Guillermo Caset logró quebrar el casi duopolio que desde 2005 imponen La Dolfina y Ellerstina rumbo a la definición del Abierto. Juntos desde 2015 en Alegría, sumaron el año pasado a Facundo Sola para conformar la unión de los tres mejores polistas fuera de los dos conjuntos grandes.

El año pasado alcanzaron la final de Hurlingham, eliminado al club de Cañuelas, y llegaron a estar al frente en el octavo chukker de su semifinal de Palermo, pero las dos veces Ellerstina dio vuelta el tanteador. Los tres fueron cuestionados cuando se desligaron de Fred Mannix a fin de 2017, y más cuando desafectaron a Julián de Lusarreta con la temporada de 2018 en marcha, reemplazándolo por Santiago Toccalino. Esta vez la decisión quedó justificada.

Inspirado, Caset tuvo el partido de su vida, tirando al arco desde cualquier lado y con un gol más lindo que el otro. Ulloa no se quedó atrás, yendo adelante como un toro y anulando a Facundo Pieres en los instantes decisivos. Sola hizo goles clave y circuló constantemente. Y Toccalino, el menos ducho en estas lides, se agigantó en los últimos chukkers.

El resultado de la primera mitad (11-10 para Ellerstina) proyectaba el encuentro más prolífico en goles en la historia registrada (el récord es de 41). Y reservaba un clímax infartante. Tras el cambiante inicio, Las Monjitas se despegó a 16-13 en un gran 6º parcial (3-0) y estiró la ventaja a 4 tantos al comienzo del 8º. ¿Liquidado? La experiencia reciente le advertía que no. En seguida descontó Pablo Pieres cabeceando un centro de Nicolás, y los jueces dieron a Ellerstina un penal de 60 yardas por protestas. De inmediato, otra guapeada de Polito, para pasar de 13-17 a 15-17 en 45 segundos. Con 1m45s por jugar, las nubes se convirtieron en fantasmas, y más aun cuando el Nº 1 ganó el throw-in. Pero la bocha le quedó atrás en la cancha ya picada por el trajín y la tormenta, y Toccalino y Sola gestaron el gol decisivo.

Todo, en medio de una lluvia intensa y de rayos que no alcanzaban a anular la penumbra que proyectaban las nubes negras, las cuales amenazaron con no permitir la reanudación cuando faltaba un chukker. Con los ecos del superclásico de fútbol resonando en las tribunas y el público negándose a perderse el desenlace, desafiando al frío y al agua. Faltó solamente un marco en las tribunas más acorde con el espectáculo ofrecido en la cancha.

La del sábado será apenas la tercera vez desde 2005 en que la final no tendrá al clásico La Dolfina vs. Ellerstina. La primera fue en 2006, cuando La Aguada eliminó por goles en favor a los Pieres. La última, en 2013, cuando Alegría, con Ulloa, dio un batacazo de similar magnitud al de ayer. Ninguno podría con el equipo de Adolfo Cambiaso.

El cimbronazo de Las Monjitas sonó aun más fuerte por impedir lo que habría sido la segunda final de 80 goles en la historia del Argentino. Ellerstina venía justificando ampliamente el handicap ideal y de ganar Hurlingham. Si Las Monjitas pudo con eso, nada le impide soñar más alto.

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