Facundo Pieres: el crack que va a resignar plata por la obsesión de ganar Palermo

Autocrítica: "El dolor de perder en Palermo es más grande que la satisfacción de haber jugado una buena temporada"
Autocrítica: "El dolor de perder en Palermo es más grande que la satisfacción de haber jugado una buena temporada" Fuente: Archivo - Crédito: Patricio Pidal / AFV
Xavier Prieto Astigarraga
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18 de enero de 2019  • 00:13

Hincha de River y muy amigo de Leonardo Ponzio, Facundo Pieres no recordará el 9 de diciembre de 2018 como un día grato. Su equipo obtuvo la Copa Libertadores en Madrid frente a Boca, nada menos, pero él estaba dolido, triste, y por una razón deportiva. Su equipo, el suyo de verdad, el que integra y capitanea en el polo del más alto nivel en el planeta, perdió el equivalente a una semifinal de un mundial, siendo favorito. Un cimbronazo que lo dejó sin final del Argentino Abierto . Ellerstina viene viviendo a la sombra de La Dolfina desde hace años, y en cada temporada ansía quebrar por fin al archirrival. Por eso, perder antes de tiempo, contra Las Monjitas, un oponente muy bueno pero inferior (40 goles de handicap contra 37), sin tener siquiera la chance del mano a mano decisivo con Adolfo Cambiaso y compañía, fue un golpazo.

"Me bajé del caballo y había terminado el partido de fútbol. Cuando me fui de la cancha con un malhumor bastante grande, me llamó Leo [Ponzio] por Facetime desde el vestuario. Pensó que habíamos ganado, pobre, pero pude compartir con él en ese momento de alegría, muy importante para él. Eso me sacó una sonrisa. Pude festejar un ratito con él y ver la alegría de los jugadores. Me hizo bien. Imaginá la depresión que tenía", cuenta a LA NACION, vía telefónica, el back de 32 años, que ya está en Palm Beach para afrontar una nueva temporada alta de Estados Unidos.

"Poco" margen le quedó para disfrutar aquel domingo. Como ocurre desde hace seis años –la última coronación de Ellerstina en Palermo fue en 2012–, el tiempo fue calmando la amargura, y el intermedio de los hermanos Pieres anduvo pensando y reformulando cuestiones en Pilar (allí vive), Trenque Lauquen (la cría de La Z tiene una sede ahí) y Las Rosas, pueblo ubicado 100 kilómetros al noroeste de Rosario de donde es oriundo Ponzio, y donde compartió una comida de celebración con él y otros futbolistas riverplatenses.

Fuente: LA NACION - Crédito: ALFIERI MAURO

–Nadie de Ellerstina habló públicamente tras aquel partido con Las Monjitas [18-16]. ¿Qué impresiones tuviste aquel día?

–Fue un poco duro; sentíamos que el equipo estaba en uno de sus mejores años. Terminar Palermo sin llegar a la final fue muy doloroso, nos molestó mucho. El equipo evolucionó, en funcionamiento, posiciones, sistema, caballos. Por un partido no vamos a olvidar la temporada. En varios momentos éramos el equipo que mejor jugaba al polo, el que más lindo jugaba. Quedó opacado por el último partido, y la sensación es agridulce.

–¿Qué pasó?

–En Palermo bajamos un poquitito el nivel, con chukkers medio flojos. Y en la semifinal contra Las Monjitas no nos salía nada. Ellos tuvieron un día muy, muy bueno. Así y todo tuvimos chances. Jugamos mal y el clima no nos ayudó (lluvia, llovizna). Nuestro plan era tener entidad, funcionamiento, sistema, pero nunca encontramos el ritmo y a Las Monjitas no se le gana si no se juega bien-bien. Le pasó a La Dolfina en Hurlingham 2017 [frente a Alegría, que tenía tres polistas actuales de Las Monjitas], pero no en esta final de Palermo. Si Las Monjitas la hubiera jugado bien, la copa habría sido para cualquiera. Pero jugó mucho mejor la semi que la final, que jugó mal quizás por mérito del rival. La Dolfina tuvo en esa final su mejor actuación de la temporada. Era el partido que tenía que jugar bien. Sabía que a la final llegaba; su partido importante era ese.

–¿Qué sensaciones tenés ahora, a un mes?

–El dolor es más grande que la satisfacción de haber jugado una buena temporada. Van seis años sin ganar Palermo, que es el foco de Ellerstina. Jugar bien y ganar Hurlingham es muy lindo, pero el foco grande es Palermo y no llegar a la final es muy doloroso.

–¿Hay similitudes entre la eliminación tempranera de 2013 ante Alegría y esta?

– Fue muy diferente. En 2013 anduvimos a los ponchazos toda la temporada, jugando mal. Esta vez sentía que el equipo estaba muy bien y que era el que mejor polo jugaba. No quiere decir que fuéramos favoritos, porque La Dolfina venía de ganar cinco Palermo seguidos. Ahora teníamos buen ritmo, caballos en mejor forma que el resto, un sistema.

Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco

–¿Funcionó el cambio de puestos, con Nicolás Pieres como 3 y vos como back?

–Sí. Me sentí muy cómodo, y Nicolás también. El equipo logró que Gonzalito jugara mucho mejor que en otras temporadas. El sistema tuvo mucho que ver en esas actuaciones.

–Otro cambio de Ellerstina en la mayoría de los años es el de director técnico. ¿Qué evaluación hacés de Héctor Guerrero?

–Nos contagió el entusiasmo por ganar, y esas ganas ayudaron mucho. Gran parte de tener un sistema y un funcionamiento fue gracias a él. Perdimos, pero estas posiciones y el coach van a seguir con nosotros. Por muchos momentos sentí que éramos el mejor equipo, y no quiero terminar una etapa con esta sensación. El equipo merece una oportunidad nueva.

–¿Qué falla en Ellerstina? ¿Qué falta?

–Hemos fallado en oportunidades buenas y en otros momentos faltaron experiencia, caballos y equipo para ganar Palermo. Nos topamos con un equipo casi perfecto, La Dolfina. Nosotros estamos siempre un escalón abajo. Viene costando mucho ganarle. Es normal. Fijate en Las Monjitas y Alegría: les ha pasado con nosotros lo que a nosotros con La Dolfina, que está más plantado en la cancha y tiene buenos caballos y mejor funcionamiento. Lo que puedo garantizar es que nunca vamos a dejar de luchar para cumplir el sueño. Es doloroso perder finales. Pero hay cosas muy positivas, como compartir esto en familia y con amigos. Seis años son muy importantes en nuestras carreras; la etapa del polista no es muy larga y esto es muy doloroso. Pero las ganas de ganar en familia son más grandes que el dolor de perder seis Palermo seguidos.

–¿Cómo los afecta esto a futuro?

–El impacto es durísimo. Pero vamos a seguir poniendo mucha garra y ganas. Estamos muy claramente en el segundo lugar y no lograr el objetivo duele. Pero La Dolfina es un gran equipo y las semifinales vienen tocando contra equipos muy duros, que consumen mucho los caballos. En los últimos tres años viene ganando el equipo que tiene la zona más fácil. Nos pasó en Tortugas; le pasó a La Dolfina en Hurlingham, que le cuesta; nos pasó en Palermo. No es lo mismo estar en la zona A que en la B. Para revertir eso hay que ganar Palermo.

–¿Cómo lo toma Pablo, que nunca se coronó en Palermo?

–Noto que la necesidad y las ganas de Polito de ganar Palermo son gigantes. Todos los años buscamos la vuelta; cambiamos posiciones, metimos a Polito... Es lindo ver que estamos todo atrás de un objetivo, dando lo mejor de cada uno. Y compartir eso en familia. No sé cuántos equipos están en nuestra situación de no ganar, de que se escapen finales, y seguir. No sé cuántos aguantarían.

Fuente: Archivo - Crédito: Sergio Llamera

–¿Cómo recibió Gonzalo su baja a 9 goles, después de 13 años con 10?

–Bien. Creo que va a ayudarlo a centrarse más. Es un dolor que hace sacar lo mejor de uno para revertirlo. Eso va a pasar con él. Tuvo que cambiar cosas de organización y puso mucha garra en eso. Tuvo una gran temporada, de las mejores de los últimos años. Estuvo flojo en la semifinal de Palermo y eso afectó su handicap. Fue raro y un poquito injusto. Pero creo que el equipo no podía quedar en 40 goles.

–¿Dice algo Gonzalo, tu papá, que no se entromete en las decisiones deportivas?

–No mucho. Está cada vez más alejado del equipo en sí. Sí está metido en la organización, las canchas, el lugar y los caballos. En eso opina mucho y siempre lo seguimos. En líneas generales, todos tenemos una doble sensación: muy, muy buena en dos meses y medio o tres, por un equipo que estaba como para ganar cualquier cosa, y de que de repente en un día se fue todo. No fue una temporada mala ni como para decir "qué desastre Ellerstina". Quedé muy contento con el equipo y muy triste con un partido, aunque era el más importante.

–¿Qué cambiarías?

–Ajustaría la cabeza. No sé qué nos distrajo, por qué el equipo no estuvo tan fino. Venían haciendo goles Polito y Gonza, y ese día nos faltó adelante. Veníamos siendo los que menos goles en contra tenían, y nos hicieron 18. Fallamos en las curvas, y ellos estuvieron más enchufados. Fue la mejor actuación de Facundo Sola en la temporada, la mejor de Hilario Ulloa, la mejor de Santiago Toccalino, y fue impresionante lo de Sapo Caset. Lo único que cambiaría es lo mental. Se hace un poco largo el año. Yo voy a tener un descanso para encarar más fresco la temporada argentina. El equipo tiene que llegar al 100% a Palermo. Llegamos al 100 a los últimos partidos de Hurlingham, pero podríamos jugar mejor Palermo.

–¿Qué vas a saltearte?

–No voy a ir a España. En todo torneo juego para ganar. El año pasado, el 1 de enero ya estaba en Palm Beach, donde jugué seis o siete. Después hice toda la temporada de Inglaterra. En España tuve 12 partidos en un mes. Llegué a Argentina y a los 20 días tenía la Triple Corona. En algún momento hay que aflojar. Quiero encarar mejor físicamente la temporada de Buenos Aires. En 2018 me sentía bien, pero estar un poco cansado física y mentalmente en noviembre/diciembre no es bueno. Siempre me cuido. Este es un deporte agresivo, que causa lesiones (aductores, hombros, muñeca). Si no nos cuidamos, podemos destruirnos. Yo me he lesionado bastante, tengo varias tendinitis crónicas. Los últimos dos o tres años al palo están pasándome factura, y las lesiones ocurrieron casi todas en España.

Fuente: Archivo - Crédito: Sergio Llamera

–¿Entonces vas a resignar dinero para salir campeón del Argentino Abierto?

–Sin ninguna duda. Sí, voy a hacer todo lo que tenga que hacer para ganar Palermo. En este caso, sacrificar agosto para descansar. Soy el único polista que jugó el calendario completo el año pasado todos tuvieron algún descanso en el medio. Y no quiero eso este año.

–¿Cómo son los casos de los otros Pieres?

–Ninguno de mis compañeros venía yendo a Sotogrande. Y no todos los físicos son iguales. Por la manera en que juego y en que tomo los torneos, para mí es más pesado. En mi caso, la presión por ganar y andar bien está siempre.

–¿Habrías creído que a los 32 años tendrías tres títulos de campeón argentino?

–En una época, cuando empezamos a ganar en Ellerstina, imaginaba que podría tener varios Palermo más que los que hoy tengo. Pero si algo me deja muy tranquilo, eso es la decisión de Gonzalito y mía de priorizar este proyecto familiar. Siempe pensé que ganar tres, cinco, siete o diez Palermo no va a cambiarme la vida. Hay cosas más importantes en la vida que ganar Palermo. Hay que dejar cosas más importantes que copas en la vitrina. El récord de Palermo ganados es de Juancarlitos [Harriott] con 20; Adolfito [Cambiaso] tiene 15 y por mucho tiempo no se va a alcanzar esa marca. A mí no me interesa batir nada. Siempre juego todo a ganar, pero el día de mañana, ¿qué me cambia? Cuando termine, me interesará más cómo habré sido como persona que si tengo ocho o diez copas de Palermo.

–¿Desde cuándo creés eso?

–Siempre lo pensé así. Por eso en su momento decidimos bancar a Nico y jugar con él, cuando teníamos el mejor equipo del mundo. Papá dio todo por Gonzalito; Gonzalito dio todo por jugar conmigo, y cuando llegó el día de Nico, la decisión fue bancar el proyecto familiar.

–¿Hasta cuándo cuatro Pieres juntos?

–Nos propusimos ir año por año. Jugar un año más, darnos una oportunidad más. No queremos irnos con la sensación del último partido. Pero nunca dijimos "vamos a jugar varios años más". Veremos más adelante. Mucha gente me lo preguntó, pero no se planteó eso. Siempre la intención va a ser apoyar este proyecto. Nuestro sueño es ganar Palermo los cuatro Pieres. Obviamente, hay grandes jugadores en muchos equipos, pero teniendo a La Dolfina enfrente no hay ninguno que pongamos en el equipo y nos garantice ganar Palermo. Sería lo mismo: seguir en la lucha.

–Javier Mascherano habló de comer estiércol, deportivamente. ¿Sentís algo así?

–Todas las veces que perdí la sensación fue de "otra vez, me quiero morir", y de tener que esperar un año entero para ganar Palermo. A medida que pasan los días uno se da cuenta de que a Palermo lo gana uno solo. Nos tocó una época muy dura, por La Dolfina y porque apoyamos un proyecto familiar. Y voy a bancarlo a muerte. Hay momentos durísimos, pero el polo da revancha y ganar copas en el exterior me levanta la autoestima. Invidividualmente, está bárbaro. Lo único que falta es Palermo, y para ganarlo hay que jugar bien de a cuatro, como equipo. Sin equipo, no se puede ganar Palermo. En el polo de afuera se puede ganar por estar iluminado un jugador, o dos. Como Hilario Ulloa el año pasado en Estados Unidos.

–¿Qué te genera ver a Cambiaso rendir así en una final de Palermo a los 43 años?

–Lo primero es admiración. Fue una de sus mejores actuaciones de los últimos años. Y me hace saber que tengo muchos años por delante y que tengo que aprovecharlos. Él sigue con 43 jugando igual de bien que a los 33, 32 o 30, bien organizado y logrando cosas como esa.

–Varios polistas consideran a La Dolfina el mejor equipo de la historia. ¿Qué opinás?

–Es difícil, porque no vi a otros grandes equipos. De lo que yo vi, es el mejor. Se juntaron cuatro polistas tremendos, todos en sus puestos, con grandes caballos en Argentina. En la época de Chapaleufú, los Novillo Astrada, los Merlos, se jugaba más en familia, no había tantas individualidades perfectas juntas. Si en los noventas se hubiera armado un seleccionado con Bautista [Heguy], Adolfito [Cambiaso], papá y Ruso o Marcos Heguy, habría ganado 15 abiertos. Se habrían cansado de ganar.

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