¡Vaya si vale la pena estar vivo!

(0)
8 de diciembre de 2009  • 00:02

Aquella noche en Las Cañitas, durante un cóctel, se les empezó a revolver el estómago. Escuchar de boca de varios concurrentes "a ustedes los están dando por muertos" no fue una frase que pasara de largo. Monteverde, con su honestidad brutal, decía: "Si seguimos así, seguro. Somos una banda". Pero a la vez soltaba: "¿Así que eso cree la gente?". Cerca del 2, Adolfito era elocuente: "No sé qué pasa. Me preparé como nunca. Quiero, estoy para ganar el Abierto". Y enseguida acotaba: "¿Cómo nos van a dar por muertos?".

No fue casual que hace unos días Castagnola lanzara una sentencia más completa: "Estamos muy vivos". No fue casual que, en plena desorientación, tras los primeros dos chukkers, Aguerre pasara al lado de cada uno de sus compañeros, acaso tocándoles el amor propio. Cabía imaginar un "¿así nos vamos a ir?". "Así" era jugar sin alma, deambulando en medio de un ritmo cansino, casi de polo de 22 goles, que proponía La Aguada. Le faltaba rebelarse a La Dolfina.

Se despertó cuando ya no le quedaban turnos para dar la materia más importante del año. Era ayer o... temporada perdida, con una eventual eclosión interna. Así son los grandes: afloran cuando se sienten en el límite. ¡Hay que hacerle 18 goles a La Aguada! Aguerre los cacheteó y les mostró el camino. Monteverde soltó la bronca contenida. Castagnola empezó a atajar y cortar. Y el monstruo... Ayer empezó a entenderse más profundamente su creciente relación con el empresario Ernesto Gutiérrez, de Aeropuertos Argentina 2000: Adolfito no tiene caballos, ¡maneja aviones!

¿Y ahora? Los 80 goles de Hurlingham fueron un mazazo. Los 80 más históricos de la historia del polo son una tentación. El equipo apareció. ¡Vaya si vale la pena estar vivo!

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.