Viaje a la cabeza y al motor de La Dolfina

Claudio Cerviño
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25 de noviembre de 2013  

Nos imaginamos lo que puede ser la cabeza de La Dolfina hoy. El pensamiento apuntado a concretar ese objetivo que es recuperar la gloria de Palermo, con la yapa de la Triple Corona, y la percepción de que los principales enemigos arrojan señales alarmantes; como que van quedando algo distantes de las posibilidades concretas de arrebatarle lo que empieza a sentir nuevamente como suyo. Cada vez con mayor firmeza.

Nos imaginamos también lo que puede ser la cabeza de Milo Fernández Araujo, el coach de La Dolfina, el hombre que aporta una mirada más fría desde afuera. Y no tenemos dudas de lo que es el mensaje que les baja puertas adentro, palabra más, palabra menos: "Ustedes no tienen que mirar alrededor. Ya tuvieron una muestra concreta de lo que es dejarse llevar por las opiniones de la gente, de sentirse que son superiores antes de jugar. Que los demás se ocupen de ellos. Ustedes sigan jugando finales. Si les toca perder, que sea porque les ganen, no porque pierda La Dolfina".

El cachetazo de diciembre de 2012 está en la memoria, pero a esta altura desapareció del cuerpo de La Dolfina. Es, sí, un mal recuerdo. ¿Y que trata de hacer alguien sensato con un mal recuerdo? No reciclarlo, cerrarle las puertas a la mínima chance de reincidencia. Este La Dolfina, que ya lleva 9 victorias consecutivas en 2013 y que está a apenas dos escalones de seguir haciendo historia, con una Triple Corona a la que siempre miró de costado y que ahora se propuso conquistar, puede jugar a fondo, a media máquina, con control, perdiéndose goles, sacando ventajas en un chukker y dosificando esfuerzos (sobre todo en jornadas agobiantes, de esas que maltratan caballos). Lo que no reniega es de su forma de sentir el polo. Y está más atento a los detalles. Exhibiendo su porte de candidato y, a la vez, evitando sorpresas desagradables. Esas que varios no han podido sortear en este Abierto, y que incluso, les ocasionó o mordidas de banquina (como a La Natividad con Las Monjitas, a Ellerstina con La Aguada y a Alegría con Chapaleufú), o directamente un despiste con secuelas, como el de ayer del equipo de Lolo Castagnola.

Magual es un claro ejemplo de la importancia de los conjuntos que mantienen la estructura. Estamos en tiempos en los que se especula demasiado con los handicaps para el armado de los equipos, sobre todo los que no están entre los 3 o 4 de mayor valorización. Evitar la clasificación es un interés en común de muchos jugadores y por eso hay cambios constantes; a veces no importa en qué posición se desempeña un polista, sino qué handicap tiene para sumarlo a un proyecto que empieza al revés: tratando de sortear la qualy en vez de apuntar a la practicidad y a la lógica para conseguir un funcionamiento. Magual tuvo la salida de Facu Sola e incorporó a Cubi Toccalino; después, la misma base. Se regaló un día memorable, venciendo al que para muchos es el tercer equipo del momento. Premio para uno, lección para otro. Ejemplo para el resto. Con humildad, búsqueda, seriedad y organización, claro, hay días para todo.

Un Palermo en el que los ojos se posan sobre los 1, con mucha razonabilidad: Cambiaso, Facu Pieres, Polito Pieres, el Sapo Caset. Nombres que suelen ser determinantes. Pero dentro de lo que es el polo de alto handicap, conviene mirar también a los rompedores, a los circuladores. Es fácil visualizar y destacar a los 1 y a los 3, por goles y por armado. Pero difícilmente un equipo funcione y los delanteros y los organizadores se luzcan si los N° 2, el motor, no caminan. Toccalino es un ejemplo por lo que hizo ayer. Lo mismo que Hilario Ulloa en Alegría. Aunque si nos tenemos que quedar con un nombre en especial en estos 9 partidos del año, La Dolfina cuenta con el 2 de mejor rendimiento de sus pares: Pelón Stirling. No tiene el marketing de sus compañeros, resignó el 10 hace doce meses, aunque parecería que fue una pérdida fugaz. Enorme jugador de toda la cancha. Hace diferencia cuando es necesario. La Dolfina lo disfruta como Ellerstina disfrutó en 2012 de la mejor versión de Gonzalito Pieres, el jugador que más daño causó en los rivales, extraordinariamente montado y con confianza. Es probable que la Z esté añorando a ese Gonzalito y quizá muchas de las preguntas que todos se hacen sobre los motivos de la irregularidad del último campeón de Palermo tengan respuestas en ese factor. Pero ojo, aún así, Ellerstina está a un partido de la final y los grandes jugadores pueden irrumpir. Siempre. Nadie se olvida de jugar.

La Dolfina se afianza y su cabeza (y la voz del coach) le marca "No relax", como aquel "No pain" de las películas de Rocky. Es el mejor de la temporada y también el mejor de Palermo. Y tiene a un 2 que no será el predilecto del ambiente, pero sí la llave para que todo funcione como debe ser. En silencio. Tal su estilo.

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