Prometen un cierre imponente

(0)
29 de junio de 2002  • 10:50

YOKOHAMA (De un enviado especial).– La tradición nipona tendrá una presencia protagónica en la ceremonia de clausura que se efectuará en el Yokohama International Stadium para enmarcar la gran final entre Alemania y Brasil.

Los detalles de lo que ocurrirá mañana, desde las 18.30 (las 6.30 de nuestro país), se guardan aquí bajo siete llaves. La consulta en los puestos de información de los centros de prensa es inútil: todo se mantiene en secreto. Se sabe que asistirán el emperador Akihito y la emperatriz Michiko junto con otros integrantes de la familia imperial.

Antes del partido se conocerá qué jugador será el destinatario del Balón de Oro Adidas al mejor del certamen. Más allá de la reserva sobre la ceremonia, se deslizó que habrá un espectáculo imponente: lloverán 2.700.000 grullas (unos pajarillos de papel) sobre el estadio, hechos por los miles de voluntarios que desempeñaron distintas funciones y por personas de todo el país.

Collina está lejos del ruido

TOKIO (ANSA).– Pierluigi Collina se apresta para vivir la jornada más importante de su carrera. El punto más alto al que aspira alguien de su rubro. El calvo árbitro italiano, de 42 años, dirigirá la final entre Brasil y Alemania y espera el gran momento muy lejos del ruido.

Para evitar cualquier tipo de suspicacias , Collina está completamente aislado en la espera del match decisivo. Se encuentra instalado en la Okura Akademia Park, en medio de campo y bosques, al nordeste de la bahía de Tokio. Se trata de un sitio bautizado “retiro-convento”, en el que están prohibidos los teléfonos celulares y las visitas.

La rutina de Collina para las horas previas a la final será muy simple: se levantará a las siete de la mañana para llamar a su esposa, que vive en Bolonia, y a las 9.30 efectuará un entrenamiento liviano. Después del almuerzo, se someterá a una sesión de masajes y luego, como acostumbra, se adentrará en Internet para, según él mismo confesó, estudiar a los equipos a los que dirigirá.

Collina será el segundo italiano en arbitrar la final de un Mundial: en 1978, fue Sergio Gonella el referí de Argentina v. Holanda.

Las tarjetas. Según informó la FIFA, las eventuales expulsiones en la final serán penadas con suspensiones en partidos internacionales, pero quienes reciban una segunda amarilla no tendrán sanción posterior.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?