"Qué pasa", se pregunta la prensa internacional

Claudio Mauri
Claudio Mauri LA NACION
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25 de junio de 2018  • 07:32

SOCHI.- Las réplicas del terremoto en que vive el seleccionado argentino en los últimos días llegan a otras sedes del Mundial, en las que colegas internacionales no salen de su asombro con todo lo que ocurre. Si a los periodistas argentinos que siguen el día a día en Bronnitsy les exige una pericia casi detectivesca descifrar cuánto hay de cierto en el conflicto y cuánto de burda operación, para los cronistas de otros países el caso es más complejo y embrollado que las interferencias rusas en las elecciones norteamericanas que consagraron a Donald Trump.

"¿Sampaoli se convertirá en el segundo Lopetegui del Mundial? ¿Qué le pasa a Messi?, hace rato que no se lo veía con esa cara tan angustiada", son las consultas más frecuentes que en las últimas horas recibió este enviado especial de periodistas de Europa y América del Sur que no están en Moscú. Alguno de Perú se permite una mirada irónica: "Por favor, que con todo este rollo no se les ocurra venir de la Argentina por Ricardo Gareca. A propósito, ¿no es un candidato para después del Mundial".

Parte del ambiente futbolístico argentino ya es campeón mundial de una actividad que no es para enorgullecerse: el de las filtraciones apócrifas, de las conspiraciones desestabilizadoras. Por un momento da ganas de que todo lo ocurrido solo fuera comparable con lo de Inglaterra, cuyo director técnico, Gareth Southgate, se molestó porque un fotógrafo británico tomó subrepticiamente hace unos días una imagen de una anotación de su ayudante Steve Holland, en la que figuraba la formación que enfrentó a Panamá.

"Los medios ingleses tienen que decidir si ayudan o no al equipo. Es una desventaja para nosotros que los rivales conozcan información reservada", apostilló Southgate a la prensa. Luego quedó claro que la revelación no le sirvió de mucho al Bolillo Gómez para evitar que Inglaterra le pasara por encima a Panamá con un 6-1.

Un colega de un diario italiano, más conocedor de las motivaciones políticas que subyacen en esta lluvia ácida de audios y videos que se hacen virales por Whatsapp y redes sociales, infiere que Chiqui Tapia está recibiendo un ataque porque su poder es mucho más débil que el que ostentó Julio Grondona durante décadas. Intercede un cronista español y pone como ejemplo la demostración de autoridad que dio Luis Rubiales, flamante presidente de la Federación Española, al despedir a Lopetegui.

Periodistas del mundo están intrigados por este sainete argentino. Pero también por otra inquietud futbolística que los desconcierta: "¿Por qué juega tan mal Argentina?".

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