Quedó superado un conflicto con la FIP

La Argentina se había desafiliado, en desacuerdo con el presidente; éste dimitió y la AAP retiró su renuncia
Xavier Prieto Astigarraga
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16 de diciembre de 2009  

Por un mes, la Asociación Argentina de Polo (AAP) se consideró fuera de la Federación de Polo Internacional (FIP), de la que es una de sus fundadoras (1982). Pero ya está nuevamente trabajando con la entidad multinacional, que aglutina unos 50 países y organiza el mundial de 14 goles de handicap.

El conflicto nació a fines del año último y recrudeció en éste, hasta desembocar en la renuncia de la Argentina y de las asociaciones de Estados Unidos (USPA) y Reino Unido e Irlanda (HPA) a la FIP, por disconformidad con la conducción del presidente, Patrick Guerrand-Hermês. Al francés lo cuestionaron por autoritarismo en las decisiones, excesiva intromisión de la FIP en competencias binacionales, intento de imposición de normas comunes antidoping, y un exagerado y absurdo esfuerzo por reconvertir en deporte olímpico al polo.

A fines de julio, Guerrand-Hermês sostuvo una reunión formal en Londres con los presidentes de "los tres grandes", es decir, los países de categoría A en la FIP (1500 o más jugadores federados). Dos días antes, Luis Lalor, titular de la AAP; Tommy Biddle, su colega de la USPA, y Nicholas Colquhoun-Denvers, su par de la HPA, habían tenido un encuentro para conocerse y expresarse alguna preocupación por cómo estaba actuando la entidad internacional.

Tras el cónclave de los tres grandes con el dirigente francés, los desacuerdos no hicieron más que aumentar. A los pocos días tuvo lugar "The Rematch" ("La Revancha"), la exhibición que, organizada por la FIP, reunió a Ellerstina y La Dolfina en Deauville, Francia. Si bien Lalor acudió como invitado, la AAP se ofuscó porque alguna promoción del acontecimiento vía Rolex (patrocinador de Palermo) presentaba al partido como el desquite del "Abierto Argentino de Polo", entendiendo que se estaba utilizando de forma inapropiada una marca registrada.

Antes, la AAP sintió que la FIP se había inmiscuido en la Copa de las Naciones, un certamen organizado por aquélla en abril en Palermo. Y la USPA y la HPA habían experimentado lo propio con la Copa Westchester, que las enfrenta desde 1886 (la última, en febrero de 2009). Además, ninguno de los tres aceptó el código de la Asociación Mundial Antidoping (WADA), pues lo creen incompatible con sus leyes nacionales al respecto (en la Argentina, el control corresponde al Cenard). Y consideran una pérdida de tiempo y de energía, dada la situación actual del polo, intentar que éste vuelva a los Juegos Olímpicos.

Guerrand-Hermês rechazó todo. Arguyó que la institución gastaba US$ 3000 por mes en comunicaciones con sus integrantes, que entre las funciones de la FIP estaba la de "promover torneos internacionales", que no adherirse a las normas de la WADA era generar una mala imagen en auspiciantes -sobre todo, tras la muerte de 21 caballos en Palm Beach, en abril pasado- y que era bien posible que el polo regresara a los Juegos, tal vez en Río de Janeiro 2016.

Con el tiempo, las posturas fueron radicalizándose y los tres grandes presentaron su desafiliación a fines de octubre, sin ánimo de que los imitaran otros países ni de fundar una federación paralela. La presión de la Argentina, Estados Unidos y Reino Unido, que poseen más de 9000 de los 16.500 polistas registrados en el planeta, fue insostenible y Guerrand-Hermès dimitió a fines de noviembre, en ocasión de un cónclave de la FIP en Buenos Aires. En esa reunión no se aceptó la desafiliación de los tres países, que, logrado el objetivo, la retiraron.

Como presidente interino asumió el australiano James Ashton, de 68 años, conceptuado como "dialoguista" y que se focalizará en la unificación internacional de las reglas, delegar responsabilidades y acrecentar los ingresos de la FIP. Ashton sería ratificado hasta 2012.

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