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Racing, peor que nunca

La crisis institucional lo jaquea y el equipo perdió el rumbo; por ahora, Costas sigue.
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19 de marzo de 2000  

Costaba entender de dónde se sacaba el ánimo para aplaudir y gritar. No todos lo hacían, claro. Algunos silbidos e insultos se filtraban entre el optimismo voluntarista de la mayoría de la gente de Racing, después de otra noche frustrante. Pero la resignación inhibió toda rebeldía.

Derrota ante Instituto surgida desde el sinfín de dudas que el equipo transmite progresivamente, sólo disimuladas por un alentador arranque en el Clausura frente a Talleres. La tercera caída consecutiva. Y otra vez los ojos apuntan a los de Gustavo Costas, cabeza visible de la pareja técnica que conforma con Humberto Maschio. Otra vez flotando la pregunta sobre si habrá ganas de seguir o se vendrá un paso al costado.

Aparecieron síntomas nuevos de una crisis que se profundiza. Por primera vez desde que está en su cargo, Costas no encontró voluntad suficiente para hablar. La conferencia de prensa, una rutina, se suspendió cuando los periodistas esperaban. Razones no se dieron, pero no hacían falta.

Este es el peor momento del equipo desde que Costas y Maschio están al frente. No sólo por los resultados sino por la sensación general de desconcierto.

El ómnibus salió del estadio casi exactamente a la medianoche. Cuando llegó a la concentración, el hotel Cuatro Reyes, el grupo de jugadores, con franco hasta mañana, se desgranó. No había ganas de decir nada, pero cayeron algunas palabras. "Estamos muy golpeados, muy mal anímicamente. ¿Que cómo se explica esto?No tiene explicación. Ellos llegaron un par de veces y nos ganaron el partido. Se puede salir, pero hay que concentrarse más que nunca", dijo Sergio Zanetti.

El y Walter Cáceres aseguraron que Costas no había hecho ninguna alusión a lo que vendrá en el vestuario.

"No era momento para hablar", deslizó Miguel Wirzt, ayudante del cuerpo técnico, cuando ingresaba en el lobby. Allí empezó enseguida una reunión de caras serias. Costas, Wirzt, el preparador físico Carlos Dibos, el médico Carlos Ayos y el kinesiólogo Luis García buscaron respuestas en conjunto durante media hora. Si encontraron alguna no se supo; cuando salieron, Costas, apurado, evitó el diálogo. Uno de los participantes fue enfático:"Juro que ni se mencionó ninguna posibilidad de no seguir. Estamos muy mal, obviamente, pero sólo se habló del partido".

Se reconoce que las dudas ganan. "Este es un problema de los jugadores, no de los técnicos. Vos lo ves a Racing y parece un equipo que no tiene ganas... No sé cómo explicarlo. Ahora viene Central, nada menos, pero es lo mismo. Está demostrado que a nosotros nos hace partido cualquiera", dijo Simionato.

¿Viene Central?Habrá que ver... Hay quienes auguran que será muy difícil conseguir otra habilitación para jugar. Porque, para colmo, la crisis futbolística cae en el momento más delicado de la vida institucional.

Es duro, pero Racing demuestra que siempre se puede estar peor.

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