River busca salir de la crisis

Gallego apuesta a una victoria como antídoto ante el mal clima que nadie oculta; otro reclamo a los jugadores
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24 de octubre de 2000  

River necesita una victoria urgente para descomprimir la situación, luego de acumular cinco empates y una derrota en los últimos seis partidos. No importa que el triunfo llegue en el torneo local, en la Mercosur o en un amistoso. Hay que levantar el ánimo del plantel para alejar fantasmas externos. El clima no es el mejor, está a la vista. Todos saben que quedaron lejos de Boca en la lucha por el título -ocho puntos-. La racha adversa no cabe en River, como es lógico en un club tan acostumbrado a los éxitos.

Ayer, los que fueron titulares ante Argentinos tuvieron el día libre -salvo Aimar y Husain, que esta noche jugarán por la Mercosur-. En la práctica, Gallego volvió a hablarles a sus jugadores con vehemencia. Evidentemente, los intentos del Tolo apuntan a que el plantel se despierte del letargo en el que se sumerge, como los futbolistas reconocen, en los primeros tiempos.

La idea que el entrenador les quiso inculcar ayer a los jugadores es la siguiente, palabras más, palabras menos: "Si se tiene el potencial para marcar diferencias de entrada, ¿para qué tener que sufrir tanto y conseguir un empate heroico como el de anteayer, o una igualdad merecida como la del superclásico? Hay que reaccionar y jugar siempre de la misma manera". Después, con un picado, la situación se descomprimió un poco.

Las caras serias predominan en el club. El estigma Boca los persigue adonde vayan. El equipo de la Ribera los dejó fuera de la Libertadores, les quitó la punta del Apertura, anda bien en la Mercosur y, encima, jugará con Real Madrid por la Copa Europeo-Sudamericana. La posibilidad de que Boca se quede con cuatro coronaciones en un año es demasiada presión para el club de Núñez.

En la puerta que está justo enfrente de la salida del vestuario, y en la escalera que conduce a la presidencia, en el Monumental, hay dos mensajes agresivos hacia Juan Pablo Angel. Una señal del desconcierto que atraviesa la gente de River, la misma que hasta hace un par de fechas vitoreaba al colombiano.

Américo Gallego suele tomar decisiones que lo ponen en el ojo de la tormenta. Esta actitud es respetable porque demuestra que hace lo que siente, pero eso no implica que siempre tenga razón o que sus determinaciones coincidan con sus propias palabras. El Tolo dio un golpe de timón y sabe que quedará expuesto. Ayer, confirmó a Pablo Aimar como titular para el choque de esta noche ante Universidad de Chile.

La paradoja está en que en las últimas semanas dijo que Aimar necesitaba descanso y que había que cuidarlo, y hoy jugará en un partido en el que River arriesgará mucho por muy poco. Antes del superclásico, hace dos semanas, Gallego dijo: "Si no jugáramos contra Boca, a Aimar no lo pongo. Viene de una lesión y hay que cuidarlo". Antes, y después de eso, señaló: "Necesita descanso siempre, porque le pegan mucho".

River ya está clasificado para la siguiente rueda de la Mercosur y Aimar no jugará el próximo viernes ante Unión por el Apertura, porque fue expulsado contra Argentinos. ¿Qué mejor oportunidad, entonces, para que el cordobés descansara varios días? Ninguna. Otro que será titular esta noche es Claudio Husain (lo quieren Napoli y Roma), también expulsado anteayer. ¿Será un tirón de orejas para ambos? Es probable, pero también es jugar con fuego. Gallego sabe todo esto, y puso sus cartas sobre la mesa. Dicen que el que arriesga gana, pero el fútbol es un juego, y en un juego el azar tiene mucho que ver.

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