River, incrédulo, no sabe cómo revertir el rumbo

Cada vez con más presiones, el plantel y el entrenador no le encuentran explicaciones al mal momento
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29 de octubre de 2000  

Frases como "salir de esta pesadilla", "acá nadie está tranquilo" o "esto no se puede creer" eran impensadas en Núñez hace apenas un mes. River pasa por su peor momento desde que lo dirige Américo Gallego; y va más allá: en el aire flota la sensación de que, si no se hace algo rápido para traer un poco de luz, la penumbra puede transformarse en oscuridad total. Esto lo saben los jugadores, el entrenador y los dirigentes. La mayor preocupación es que nadie está seguro de que este equipo haya tocado fondo.

Lo cierto es que, con el empate de anteanoche 1 a 1 ante Unión de Santa Fe, en el Monumental, River quedó a siete puntos de Boca, líder del Apertura, que juega esta tarde con Colón, en Santa Fe, y que pasado mañana los millonarios tendrán un duro compromiso ante Flamengo, en el Maracaná, por los cuartos de final de la Copa Mercosur. Salvo que el torneo local sufra una epidemia de resultados ilógicos, River pondrá lo mejor que tenga en el torneo continental y un equipo alternativo en el Apertura.

Ayer, antes de la práctica vespertina, el DT les habló sólo cuatro minutos a sus jugadores. El plantel ya sabe que entrará en la cancha el que esté mejor, sin diferenciar nombres o trayectorias.

Aunque el capitán Roberto Trotta haya admitido que "acá ni los hinchas ni nosotros estamos tranquilos", se advierte en los rostros y en las palabras de los protagonistas, sobre todo de Gallego, mucha más incredulidad que nerviosismo. Hasta la 9° fecha River estuvo puntero; ya jugó su encuentro de la 12° y está cuarto, con un equipo plagado de estrellas.

Gallego dijo que es el responsable de lo que le pasa al equipo; los jugadores también se hacen cargo de los flojos desempeños ("esto no se puede creer... tenemos que hacer las cosas bien y punto", dijo Roberto Bonano). Todos asumen sus responsabilidades, pero nadie ­sabe cómo revertir la historia. Lo que muestra el equipo en la cancha es un fiel reflejo de cómo vive River estos días: sin reacción, quieto, con poca capacidad para afrontar la adversidad. Los dos encuentros con Flamengo por la Mercosur son fundamentales. "Es una prueba de fuego, que llega en un momento difícil, pero acá se sabrá si este equipo tiene fibra o no", dijo ayer un allegado al plantel.

Los equipos pasan por momentos buenos y malos. "Esto se veía venir", comentó un futbolista. "Cuando varios andan mal, el resto se contagia", señaló otro. A River le toca este bajón en un momento decisivo, con nombres que no hacían presagiar esta situación. Lucha desesperadamente por salir adelante, cada vez con más presiones. Víctor Zapata fue muy claro: "Hay que salir de esta pesadilla".

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