River, primero en todo

Eduardo Ahmar Dakno
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30 de agosto de 2011  

River es hoy el centro del fútbol argentino, o casi. Todo se trastocó desde el 26 de junio pasado. La razón fue su histórico descenso. Las consecuencias desbordaron el perímetro de una cancha. Del juego se habla poco y nada.

Se disputaron cuatro fechas del Apertura de primera. Atlético de Rafaela es el sorpresivo líder, pero no despierta mayor interés. "En Boca vemos todos los partidos de River", reconoció a Fox Juan Román Riquelme. Lo que pasa alrededor del club de Núñez atrae más, para bien o para mal. ¿Morbo, gozo con la desgracia futbolística ajena, conveniencia política, razones económicas, sensacionalismo periodístico, legítima pasión millonaria ? No hay un argumento excluyente y sí una suma de todos. Sea como fuere, los hechos retroalimentan la realidad.

El debut de River en la B Nacional marcó el rating más alto de Fútbol para Todos en la temporada: 18.2 de promedio, más que Boca en el campeonato más importante de la AFA.

El segundo partido, en Mendoza, bajo el eufemismo de hinchas neutrales y contra las disposiciones vigentes, quebró cuatro años de ausencia de visitantes en el ascenso.

El tercer partido, y el tercer triunfo, compartió cartel con tribunas vacías en Huracán, donde River jugará como local hasta el 29 de octubre, con Aldosivi. En ese escenario, Daniel Passarella, desde que es presidente del club, por primera vez vio a su equipo fuera del Monumental. ¿Habrá sido porque se jugó sin público? Razones al margen, el Káiser parece haber sido un visionario cuando aseguró que le "iba a venir bien jugar en la B".

En medio del juego transcurrió otra "batalla de los quinchos"; el incierto destino del porcentaje que le correspondió a Diego Buonanotte por su pase a Málaga; la controvertida aprobación del último balance con un superávit de 86.518.000 pesos; la designación de árbitros internacionales para los partidos disputados hasta ahora...

Y también otros efectos colaterales, como la ocupación de un lugar en la agenda del Gobierno; el disparatado proyecto de torneo con 38 equipos; la ruptura del contrato de TV entre la AFA y Trisa para que Fútbol para Todos y la TV pública se hagan cargo de la transmisión de los partidos de River, entre otros; la demora de casi dos meses para anunciar la clausura del Monumental por los incidentes tras el descenso con Belgrano; el forzado regreso de los hinchas visitantes en la B Nacional sin que nada haya cambiado desde que se prohibió su presencia, en agosto de 2007...

Todo confluye en River. Lo que produce fuera de la cancha, por ahora, más que lo que provoca dentro, lo convierte en protagonista en el peor momento de su historia. Forzó cambios. Alteró la cobertura de los medios, a tal punto que algunos no incluyen su tratamiento en la categoría de ascenso. Obligó a replanteos. Desafió costumbres. Corrió límites...

"El camino es largo, infinito", confesó anteanoche el DT Matías Almeyda. El guión, por ahora, sólo deja lugar para un rápido regreso. ¿Será así o habrá nuevos e insospechados capítulos?

edakno@lanacion.com.ar

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