Adormecidos

El seleccionado nacional se mostró impreciso en el manejo y frágil en la defensa; además, careció de su legendario temple
El seleccionado nacional se mostró impreciso en el manejo y frágil en la defensa; además, careció de su legendario temple
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23 de junio de 2002  

Esta vez no se asomó cuando más se lo necesitaba. Caprichoso, ni siquiera surgió en aquellos momentos en los que hasta la tribuna lo imploraba. Era el único capaz –como tantas otras veces ha sucedido– de revertir la escasez de inventiva. Ya va a venir, ya va a venir, se teorizaba, pero él no llegaba, no llegaba. Quizá se ofendió o bien creyó haber cumplido con su cometido frente a la poderosa Francia y ya estaba preparando las valijas para Sudáfrica, ¿quién sabe? El vigoroso temperamento de los Pumas no se presentó; habitualmente fortachón, pareció anémico ante los hombres de la Rosa. Dentro de un esquema signado por las flaquezas en la mayoría de las líneas, uno de los pocos que respondieron según se imaginaba fue el pertinaz Gonzalo Longo (7). El 1,93 metro del octavo de Narbonne resultó importante en la hilera, tanto para capturar los lanzamientos propios (la Argentina arrojó sin demasiada precisión 15 balones y cedió 4, dos de ellos en los últimos instantes) como para intentar interceptar las ejecuciones adversarias (los ingleses obtuvieron 17 de 19). También se encargó de activar con denuedo y razonabilidad las estructuras espontáneas y empujó con intensidad el pack para ganar terreno.

Otros delanteros que se desempeñaron correctamente fueron el hooker Federico Méndez (6) y el segunda línea Rimas Alvarez (6), colaboradores sin estridencias del juego suelto, así como el ala Rolando Martin (6), insistente para quebrar la línea de ventaja, aunque eclipsado por sus colegas británicos; supremacía a la que también se sometió su colega Santiago Phelan (5). Contra los franceses había sido trascendental en las alturas el trabajo de Ignacio Fernández Lobbe (5), pero su labor en esa zona se diluyó ante la excelente coordinación oponente.

No se perdieron scrums (los Pumas tuvieron 4, al igual que los visitantes, que tampoco derrocharon ninguno), pero tambaleó una formación fija a partir de la cual el equipo nacional suele imponer sus pretensiones. Ello sucedió porque no estuvieron encendidos los pilares Mauricio Reggiardo (5) –cometió muchas infracciones en los rucks– y Omar Hasan (5). Entre los backs apenas sobresalió el wing Diego Albanese (6), más peligroso por su ambición que por la claridad de sus movimientos. En un mismo plano, regular, se desempeñaron el medio-scrum Agustín Pichot (5), desprovisto de su conocida explosión e impreciso en la distribución de la pelota; Felipe Contepomi (5), que en la posición de centro no logró generar espacios ni contener las penetraciones ajenas; José Orengo (5), Ignacio Corleto (5), Gonzalo Camardón (5) y Gonzalo Quesada (5), que, si bien no tuvo inconvenientes en las patadas estratégicas ni en los intentos a los palos –falló 1 de 7; el octavo contrario Joe Worsley (8) le tapó un drop–, se mostró lento e inseguro para desplegar la ofensiva manual.

La figura del test-match, el segundo línea inglés Ben Kay (9), dominó el line a su antojo junto con el N° 4 Alex Codling (7), contribuyó con su despliegue en el manejo y apoyó un magnífico try, el primero de la Rosa, tras correr unos 30 metros con el balón y sus 1,98 metro y 112 kilos bajo el brazo. Y todo ello sin que se le interpusiera en el camino el legendario fervor de los Pumas, extrañamente adormecido...

Las cinco claves

1. CONSISTENCIA. Como consecuencia de la férrea predisposición defensiva de los ingleses, los argentinos nunca tuvieron espacios por donde desnivelar o para prevalecer en el contacto. Los Pumas dejaron en evidencia las consecuencias del desgaste. Los forwards encontraron una gran oposición y esta vez no lograron imponerse en las inmediaciones de los reagrupamientos para funcionar como una estructura compacta en el juego corto.

2. DESINTELIGENCIAS. La pareja de conductores compuesta por Pichot y Quesada (en algunos pasajes, Contepomi se ubicó como N° 10) no tuvo el entendimiento necesario para ejecutar una estrategia eficiente. La Argentina en ningún momento sorprendió a Inglaterra.

3. ERRORES EN LA MARCA. Las destrezas técnicas de los rivales tuvieron a maltraer a los Pumas, que en situaciones clave fallaron en la primera línea de tackle. Los ingleses no dudaron en capitalizar esas falencias, y así Kay tuvo vía libre para marcar el primer try y Christophers remató luego de una escapada de Flatman.

4. AUSENCIA QUE SE NOTA. La baja del capitán Lisandro Arbizu, hombre vital en la tarea defensiva, obligó a una rotación en el centro de la cancha que repercutió en el rendimiento. Se sabía que Inglaterra explota a la perfección el ancho del campo, y ese fue otro problema sin solución.

5. SIN EL DESCANSO SUFICIENTE. Los altibajos contra Francia y la falta de reacción de ayer obligan a hacerse una pregunta: los rugbiers que se desempeñan en Europa, ¿no sentirán el cansancio por las largas y exigentes ligas profesionales? El hecho de que no tengan descanso en el año es un tema por contemplar. Habrá que ver qué sucederá y cuál será la reacción (anímica y física) del equipo el sábado próximo, ante los difíciles Springboks.

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