Conducción sin vuelo

La pareja formada por Agustin Pichot y Gonzalo Quesada no logró la coordinación necesaria para mostrarle el camino ofensivo a la Argentina
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23 de junio de 2002  

La lesión de Lisandro Arbizu en el encuentro del sábado último ante Francia y la confirmación de la ausencia del capitán en el match de ayer generaron una modificación sensible en el esquema de los Pumas. El ingreso de Gonzalo Quesada como apertura y el traslado de Felipe Contepomi a la posición de centro en el segundo tiempo del triunfo frente a los franceses dieron buenos dividendos y abrieron una alternativa atractiva para Marcelo Loffreda de cara al choque con Inglaterra. El entrenador habló de las ventajas de contar con dos aperturas naturales juntos, sobre todo a la hora de descomprimir los despejes con el pie en la zona defensiva.

Sin embargo, con ese cambio la conducción del equipo pareció perder la cohesión que puede darle el conocimiento mutuo de la pareja de Bristol, con Agustín Pichot y Contepomi. El medio scrum y Quesada no jugaban juntos desde hacía tiempo y eso se notó en un punto fundamental: la creación. Pocas veces la coordinación entre ambos les abrió el camino ofensivo a los Pumas.

Para Quesada no hubo deficiencias importantes entre los medios, aunque aceptó el escaso peso que tuvieron a la hora de desorganizar a la defensa visitante: “Creo que, más allá de quienes formamos la conducción del equipo, el problema estuvo en la presión que ejercieron los ingleses en las formaciones. Ellos no permitieron que la pelota saliera limpia y a mí me llegaba demasiado lenta como para tomar decisiones con el tiempo necesario. Cuando el rival tiene una defensa así los primeros que la sienten son los medios. Tanto Agustín como yo no pudimos decidir con tranquilidad”.

Con respecto a la posición de Felipe Contepomi como primer centro, el ex jugador de Hindú explicó: “En los papeles era una ventaja tener dos aperturas en la cancha, sobre todo para mí, porque me podía sacar presión a la hora de usar el pie. Pero la verdad es que no lo pudimos aprovechar. Tuvimos poco la pelota, especialmente en el segundo tiempo, y salvo algunas jugadas en las que nos alternamos la posición, no sirvió de mucho el esquema de dos aperturas en la cancha”.

Pichot prefirió destacar las virtudes de Inglaterra por sobre las falencias argentinas: “No creo que hayamos perdido por fallas propias. Creo que fue más por virtudes de los ingleses. Cometimos un montón de errores, pero creo que ellos jugaron un segundo tiempo brillante. Nosotros tratamos de atajarlos y no pudimos”, dijo el medio scrum.

“Faltó generar más juego, como lo hicimos contra Francia. Y también nos faltaron un montón de cosas importantes. Debimos tener un line más sólido y no desprendernos tanto de la pelota. Además, erramos algunos tackles en momentos clave. Pero también es cierto que Inglaterra nos forzó a eso.”

Pichot dijo que su trabajo junto con Quesada no desentonó: “Nos costó encontrarle la vuelta a la defensa inglesa, pero no tuvo nada que ver con el poco tiempo que tuvimos para practicar juntos. Sigo pensando que fue mucho mérito de los rivales, porque nos presionaron y no nos dejaron pensar.

“Eso se notó más en el segundo tiempo. Ellos siempre juegan así: analizan el primer tiempo y salen en el segundo con las partes técnicas que tienen que mejorar. Tienen seis entrenadores que están mirando para dónde, por dónde y cuándo, y lo trabajaban en el entretiempo.”

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