El debate: las múltiples derivaciones de un rodillazo y su sanción

Cubelli, el agresor
Cubelli, el agresor
La agresión de Francisco Cubelli a Tomás Keena en Belgrano-Newman abre la discusión sobre su posible pena, la actitud del club rival, el método de sanción y la aplicabilidad del TMO
Alejo Miranda
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31 de julio de 2015  • 22:20

¿Puede un acto recibir dos y hasta tres juicios distintos? En términos del derecho, la respuesta tiende a la negativa. Pero en el rugby, como en cualquier otro deporte, rigen principios mucho más laxos, ligados antes a la moral que a la fría letra del reglamento. El debate surgió a partir de un hecho ocurrido en la última fecha del Top 14 de la URBA Copa DirecTV presentada por QBE. Francisco Cubelli, medio-scrum y capitán de Belgrano, le pegó un rodillazo en la cara a Tomás Keena, centro de Newman, quien se encontraba en off-side en un ruck intentando impedir la salida de la pelota. En el acto, el árbitro Sebastián Figueroa cobró penal para Newman y amonestó a Cubelli. Cuando vio que el jugador sangraba y no se levantaba del piso, pidió la revisión de la jugada al TMO (Television Match Official) Diego Pasman, quien entendió que la sanción aplicada era la correcta. Diez minutos de juego más tarde, tanto Cubelli como Keena, con la ceja engrampada, estaban de vuelta en el terreno de juego.

Sin embargo, la controversia recién estaba por comenzar. Las repeticiones de la cadena ESPN, que transmitió el partido en diferido, mostraron que la acción era más grave de lo que a simple a vista parecía una reacción instintiva del medio-scrum de Belgrano y el corte en la ceja del juvenil de Newman derivó en 22 puntos de sutura en la cara. La Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) actuó de oficio y suspendió provisionalmente a Cubelli. Paralelamente, el Club Newman presentó una carta denunciando el incidente. En el ambiente del rugby y en las redes sociales, el debate estalló.

Las derivaciones del caso son múltiples. Se pone en cuestión, como se dijo, si un mismo acto puede recibir más de un dictamen. Entra en discusión la actitud de Newman, que protestó un fallo ya sancionado. Entran en tela de juicio la actuación del árbitro y, especialmente, del TMO. Y sobre éste, se pone en tela de juicio una vez más la efectividad de su aplicación.

Cubelli deberá comparecer el martes ante el tribunal de disciplina, según él mismo admitió a La Nación, aunque no quiso hacer más comentarios para no ver afectada su declaración. La URBA, sin embargo, y pese a que ya transcurrieron dos semanas del hecho, no hizo pública la medida cautelar. El miércoles debería conocerse la sanción. Si como trascendió es de ocho semanas, Cubelli regresará a tiempo para disputar los playoffs.

Así funciona el TMO en Europa, donde se monitorean distintos sectores de un estadio
Así funciona el TMO en Europa, donde se monitorean distintos sectores de un estadio Fuente: Archivo

Se cuestionó también la actitud de Newman por haber elevado la denuncia. ¿Le quedaba otro camino después de lo que le ocurrió a su jugador? Del otro lado, ¿hacía falta que lo hiciera ante la contundencia de las imágenes? Una discusión, en todo caso, que tiene más que ver con la animosidad que existe entre los clubes que con la caballerosidad que debe regir este deporte.

La regla no escrita del rugby reza que "el árbitro siempre tiene razón" tiene excepciones. El árbitro, como cualquier jugador, se puede equivocar. Cuando lo hace, le cabe una sanción, y la Comisión de Disciplina tiene la potestad de actuar de oficio si detecta algo que el árbitro no. Si el argumento de la defensa de Cubelli es que lo suyo es "cosa juzgada", habría que anteponer que la jurisprudencia no lo ayuda.

Por citar un caso, en 2011 el segunda línea de Hindú Patricio Solano recibió una amonestación por pisar a un rival en un partido contra el CASI. Pese a la sanción del árbitro, la URBA revisó las imágenes de televisión y suspendió al jugador por un año.

"Cada vez que tomamos conocimiento de que ha habido una inconducta es considerado para su análisis y cabe la posibilidad de una sanción posterior", explica Edgardo García, consejero de la URBA y responsable de la comisión de Referato. "Si aplicamos una sanción posterior es porque creemos que hay que preservar el juego. También existe la posibilidad de que sea el club el que haga una denuncia, tanto por un hecho ocurrido dentro como fuera del partido. El expediente lo puede abrir el Consejo Directivo, el club, o el informe de los árbitros."

Por último, se profundiza el debate acerca de la aplicabilidad del TMO. Su instrumentación por parte de la IRB hace algunos años ha traido más justicia al juego, pero sin que se llegue a un nivel de perfección y a un costo oneroso, como la ralentización del juego y el hastío de los espectadores.

En este caso, su intervención fue vana, aunque le asiste el mérito de haber reconocido su error y haberlo informado a la URBA. Lo más conflictivo es la falta de criterio unificado para determinar en qué casos cabe su solicitud y en cuáles el árbitro se debe valer de su observación. En el último año, en el rugby local se han sucedido varios casos de mala implementación, entre las que éste es uno más. El debate recién empieza.ß

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