El rugby en su más pura esencia

Todos los sábados antes de que entren en acción los equipos de primera, un grupo de jugadores se reúne en una cancha para disfrutar del deporte, lejos de toda presión y atención con el único objetivo de divertirse y pasar un rato entre amigos
Santiago Dapelo
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27 de septiembre de 2005  

Lejos de los flashes, de las cámaras de televisión, de la atención que reciben los integrantes de los planteles de primera y de la discusión sobre la necesidad de profesionalizar o no el deporte, están los jugadores que todavía sostienen los dogmas principales del rugby amateur: amistad, compromiso, camaradería, solidaridad y respeto. Ellos son los integrantes de los equipos de las Preintermedia B, categoría que reúne entre sus miembros un sinfín de historias y anécdotas que merecen ser repasadas.

Dentro de este grupo se encuentran los que por falta de tiempo para entrenarse, por carencias técnicas o, simplemente, porque quieren mejorar su forma física después de una lesión, practican el deporte que los apasiona. Así, este grupo entusiasta se junta todos los sábados en un campo de juego con el único objetivo de jugar al rugby, sin más premisas que divertirse y pasar un buen rato entre amigos.

La Pre B (como se conoce al segundo equipo de la preintermedia) sigue al primer equipo, por lo que se enfrentan los mismos rivales en las mismas fechas.

LA NACION habló con jugadores de la categoría que cuentan y explican los motivos y objetivos que los impulsan a seguir jugando.

Un caso que resume un poco el sentir de lo que se vive en la Pre B es el de Marcelo Falcone, fullback de 41 años de Pucará, que dijo: "Jugué desde chico en un club de la zona Norte. Pero me mudé para el Sur y traje a mi hijo (que tiene 11 años y juega en octava) a Pucará. Como vieron que entrenaba por mi cuenta me invitaron a jugar, y así entré en el club. Hace seis años que estoy acá y estoy muy contento por el grupo que se formó; creo que lo más importante que tenemos es que somos un equipo que se viene a divertir. La clave es que todos estemos el jueves para ordenarnos un poco y poder jugar a algo el sábado. Debemos ser el único plantel del club que viene más a divertirse que a competir. Somos un grupo unido que nos permite que aunque entremos a un partido con 13 y lo tengamos que completar hasta con los entrenadores, siempre le damos batalla al que está adelante. Venimos a disfrutar del juego; por eso la base de esto es que nadie abre la boca y no se recrimina nada, porque es en esta categoría es donde más nos podemos equivocar y estamos para apoyarnos".

Distinto es el caso de Newman que no sólo presentó una Pre B, sino que por la cantidad de gente que hay en el plantel superior –al no tener Menores de 22 cuenta con 105 jugadores–, también formó una Preintermedia C. En el club de Benávidez se trata a todos los jugadores de la misma manera.

Así lo explicaron los entrenadores de la Pre B, Felipe Aquino, Gastón Fresia y Ruy Peralta Ramos: "La idea del club es integrar todas las divisiones del plantel superior y manejarlas como si fuese una sola. De esta formar, muchos pueden llegar a la Primera a medida que van progresando".

Así como hay jugadores que aprovechan la categoría para jugar sus últimos partidos, hay otros que la utilizan para regresar tras un tiempo de inactividad. En este grupo se encuentra Nicolás Teloni, que volvió a vestir la camiseta de CUBA, luego de tres años de alejamiento. El tercera línea comentó: "No hay nada como jugar con los amigos de toda la vida y poder compartir los entrenamientos. En la Pre B se respira buena onda; hay poca competencia porque la mayoría de los que integran el equipo no pueden entrenarse por distintos motivos".

Otro jugador que actuó varias temporadas en la primera de CUBA y que actualmente integra el cuarto equipo es Santiago Guilligan, que por cuestiones laborales no puede entrenarse y juega cuando falta gente. El segunda línea contó su experiencia: "Está muy bueno porque uno se siente jugador de nuevo. En mi caso es peor porque voy al club con mis hijos –Santiago y Marcos ambos jugadores de la categoría Mosquitos (hasta siete años)– y veo jugar a la primera y me dan unas ganas terribles de volver. Por eso, aunque sea de vez en cuando, entrar al vestuario, vestirte y jugar un rato en el equipo que sea, te hace sentir parte del grupo".

El fullback de la división B de la preintermedia de Olivos sintetizó sus expectativas: "Estaba trabajando los sábados en Pilar y en la semana terminaba muy tarde. Se me hacía imposible asistir a partidos y entrenamientos. Ahora puedo jugar, con los pros y contras que tiene la Pre B. Pero estoy contento y lo tomo como un hobby. En este deporte siempre van a surgir estos problemas por ser amateur. Muchos de mis compañeros están en la misma situación. Algunos están en condiciones para jugar en la intermedia o en primera, pero por llegar tarde por estudio o trabajo están en la Pre B."

En Champagnat la situación es similar a la de Newman: al no presentar juveniles mayores, el plantel superior se volvió numeroso. Uno de los referentes de la Pre B, es el capitán Alejandro Schwab, que dijo: "Nosotros intentamos meterle fuerza al club desde abajo y nos entrenamos con el mismo compromiso que la primera. Hoy me toca jugar con chicos que entrené hace algunos años y eso es muy divertido. La verdad es que se formó un muy buen grupo y estamos muy unidos".

En el SIC tampoco sufren la falta de jugadores y el equipo de la Pre B está armado. "La categoría está más competitiva que en otros años. Acá tenemos la ventaja de tener una estructura armada, con un equipo completo y competitivo. Nosotros tomamos el campeonato en serio, pero a veces jugas contra equipos que no están muy armados y el torneo pierde un poco de seriedad. Pero más allá de eso, es muy divertido y entrenamos con muy buena onda", comentó Santiago Villegas, apertura de los zanjeros.

Las historias de los jugadores que forman parte de estos equipos se repiten en todos los clubes y reflejan como denominador común el hecho de practicar el deporte que los apasiona con el fin último de divertirse y disfrutar un rato con amigos.

Con la colaboración de Lucio Valmaggia y Exequiel Meza

La experiencia de Diego Albanese

Después de jugar en el exterior durante seis años, Diego Albanese volvió a vestir hace unos meses la camiseta del SIC. Y por primera vez lo hizo en la Pre B: "La verdad es que mi experiencia en la división fue muy corta –jugó 10 minutos frente a CUBA y salió lesionado–, pero lo que sí viví fueron los entrenamientos, que son espectaculares por la actitud y disciplina con la que se trabaja. Del tiempo que me tocó estar con ellos lo que más rescato fue la seriedad con la trabajábamos; aunque parezca mentira, es igual que en la primera, y ese trabajo es la base de los buenos resultados que obtiene. El segundo equipo de la preintermedia es como la base del iceberg: no se ve, pero es lo que empuja al equipo para arriba. El espíritu que se vive es extraordinario".

La falta de arbitros

En la mayoría de los partidos de las Pre B se genera el mismo problema: la falta de árbitros hace que los clubes deban improvisar y reemplacen al referí con algún jugador o entrenador que se presta para cumplir dicha función.

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