Falta de ideas

Bloqueados por la firmeza defensiva, los Pumas no tuvieron respuestas y cayeron con Inglaterra por 26-18
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23 de junio de 2002  

Fue imposible de ocultar la desilusión. Mientras los ingleses festejaban, a los jugadores argentinos no les quedaban energías para cargar con la desazón y, cabizbajos, buscaban respuestas por algún rincón de Vélez. Hubo un justo reconocimiento para el apoyo de la gente, pero los rostros denotaban un profundo desencanto.

No hubo festejo porque los Pumas chocaron contra el esquema defensivo poco menos que perfecto que les presentó Inglaterra, dueña indiscutida del test-match por 26-18. No hubo desquite y tampoco se pudo acceder al in-goal del equipo de Clive Woodward (en los dos cotejos que disputaron en este proceso nunca les marcaron).

Si permanentemente se hace referencia a la búsqueda del progreso, entonces ahora se remarca la pausa en el perfeccionamiento del juego. Porque no se mejoró la producción de hace una semana ante Francia, y porque en ningún momento los argentinos encontraron las respuestas para sobreponerse a la presión y a la barrera en la marcación de los británicos.

Con poca calidad en la obtención –el scrum esta vez no anduvo tan bien y el line no aportó seguridad–, a los conductores se les complicó la tarea de gestación; para colmo, no hubo acople entre los líderes en la toma de decisiones y los errores –de manejo o interpretación– conspiraron con la intención de desplegar un rugby convincente.

No hubo acciones de peligro grupales –esas de varias fases– y la mayoría de las jugadas de riesgo surgió de maniobras individuales. La puntería de Quesada aportó soluciones.

Sin dominar y sin verse desbordada, la Argentina llegó al entretiempo con una ventaja nada despreciable (12-3), por su eficiencia en la contención, y porque Hodgson falló dos kicks a los palos.

Pero en la segunda parte, Inglaterra exhibió su clase. Kay irrumpió como un rayo por el centro de la cancha y empezó a denunciar la inestabilidad de los Pumas. Las fallas en la primera línea de tackle abrieron brechas que los ingleses aprovecharon encantados. Flatman pasó sin obstáculos y al habilitar a Christophers, el N° 11 dejó clavado en el piso a Corleto.

De la segunda conquista visitante, los Pumas no lograron reponerse más, y durante los últimos 20 minutos lucharon infructuosamente contra sus limitaciones y la infranqueable actitud de los jóvenes Leones ingleses.

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