Japón 2019. Volvió del retiro y es el jugador más querido del Mundial de rugby: la historia de Schalk Brits

Hand off de Brits a un canadiense; el hooker sudafricano es feroz en la cancha pero gentil con los alcanzapelotas.
Hand off de Brits a un canadiense; el hooker sudafricano es feroz en la cancha pero gentil con los alcanzapelotas. Fuente: AFP
Fernando Vergara
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11 de octubre de 2019  • 15:28

Schalk Brits es uno de los grandes personajes del Mundial de rugby Japón 2019. Siempre amable, siempre con una sonrisa contagiosa, el jugador de los Springboks es amado y respetado en la cancha y fuera de ella. Los alcanzapelotas, por caso, sienten veneración por él gracias a su comportamiento respetuoso. Una situación sirve para graficarlo: previamente a los lanzamientos en el line-out, cada vez que los chicos le dan a Brits una toalla para secar el balón, el jugador de 38 años les agradece con una reverencia. No son pocos los que aseguran que es "el rugbier más querible del mundo".

En Japón 2019 los gestos de Brits se multiplican. En definitiva, el hooker personifica al espíritu del juego, al deportista que ama lo que está haciendo. Y sus detalles de grandeza dieron la vuelta al mundo mediante las redes sociales.

Nacido en Empangeni, KwaZulu-Natal, el 16 de mayo de 1981, Brits comenzó en el rugby jugando por Western Province desde 2002 hasta 2004. Tras varios años desempeñándose en su país tuvo un extenso período en Saracens, de Inglaterra, en el que fue una de las principales figuras y ganó numerosos títulos. Hasta que en la última temporada desembarcó en Bulls para protagonizar el Súper Rugby. Repleta de matices, su historia de vida exhibe más detalles particulares: hace un año, el sudafricano se había retirado del rugby profesional.

El primera línea siempre entra a la cancha con un casco rojo, y explicó el motivo: "Cuando empecé a salir con mi esposa me dijo que ella no quería que yo tuviera orejas de coliflor. Entonces le hice la promesa y empecé a cuidarme. Por otro lado, tengo tres hijos muy pequeños, que me dijeron: '¡Papá, necesitamos verte en el campo de juego!'. Y con ese color tienen una manera muy sencilla de ubicarme".

Schalk Brits y sin inconfundible casco rojo: es la forma que tiene de que sus niños pequeños lo identifiquen cuando juega.
Schalk Brits y sin inconfundible casco rojo: es la forma que tiene de que sus niños pequeños lo identifiquen cuando juega. Fuente: AFP

Brits debutó en Sudáfrica en un cruce contra Italia en Ciudad del Cabo, el 21 de junio de 2008, a los 27 años. En la Copa del Mundo Inglaterra 2015 formó parte del plantel que sufrió la histórica derrota contra Japón. Este año se dio un gusto: en la segunda fecha de la zona de grupos, frente a Namibia -tras el recambio que dispuso el entrenador Rassie Erasmus-, el sudafricano se convirtió a los 38 años en el segundo springbok más longevo en los mundiales, por detrás de Victor Matfield. Es más, fue titular por primera vez en un torneo máximo y resultó designado capitán del equipo.

Las alegrías para Brits (1,82 metros y 100 kilos) fueron sucediéndose en su estadía en Japón. Sostienen que vive feliz, como si estuviera en un parque de diversiones. "Para él es Disney", dicen. Con Malcolm Marx y Bongi Mbonambi delante de él en la consideración, no le resulta sencillo formar parte de la formación inicial. De hecho, en el seleccionado totaliza 15 partidos internacionales a lo largo de su carrera. Sin embargo, fue titular en dos en Japón 2019, los de Namibia y Canadá, y marcó un try en cada uno de ellos. Con una particularidad: en el primer encuentro jugó como octavo, y en el segundo lo hizo como hooker. "No tengo problemas en hacer esos trabajos", aclara.

Brits mide 1,82 metros y pesa 100 kilos, pero su camiseta le queda chica al candiense Andrew Quattrin, de 1,83 y 114.
Brits mide 1,82 metros y pesa 100 kilos, pero su camiseta le queda chica al candiense Andrew Quattrin, de 1,83 y 114. Fuente: AFP

Brits vivió una situación divertida en Kobe cuando intercambió camisetas con el grandote canadiense Andrew Quattrin (1,83 metros y 114 kilos), que ocupa su misma posición en la cancha. Después de abrazarse, ambos terminaron a las carcajadas mientras luchaban y se esforzaban por colocarle la prenda sudafricana a Quattrin.

Un año atrás, Brits jamás habría imaginado estar en Japón para la cita máxima, habiéndose retirado del rugby profesional en mayo de 2018. Pero el propio entrenador sudafricano Erasmus fue a su casa para sacarlo de ese estado. La vida de Brits ya se dirigía a una maestría en administración de empresas en la Universidad de Oxford y a un trabajo en el mundo de las finanzas. "Todavía no cuelgues los botines", le pidió el director técnico.

Así, a pesar de las dudas de muchos aficionados, Brits se acopló a Bulls en el Súper Rugby y muchos lo consideraron el Nº 2 más destacado entre las franquicias de su país en la primera parte del torneo en 2019. Pero Erasmus fue más allá, y no lo quería en los Springboks solamente como el tercer hooker del plantel. Observó en él la virtud de desempeñar bien múltiples roles. Por ejemplo, mejorar en Mbonambi y Marx la capacidad para los lanzamientos en el line-out. Y, de algún modo, Erasmus quiso que Brits se transformara en el capitán y líder del "equipo B" de los sudafricanos. El forward cumplió cada una de sus tareas con aplomo y una gran sonrisa.

Sudáfrica, ya en los cuartos de final del Mundial, sueña con seguir creciendo en el certamen. "Es increíble ver progresar a este grupo de jugadores. Y también ver dónde estábamos hace 18 meses y dónde estamos ahora. Es un camino ascendente. Y todavía creo que podemos hacer cosas maravillosas en este acontecimiento espectacular", se ilusiona Brits, el rugbier más querido de Japón 2019.

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