Implacable: el SIC, por su naturaleza

En un partido atractivo, los de Boulogne superaron al CASI por 30 a 21; el vencedor marcó cuatro tries en el clásico N° 101, dos de ellos en los últimos diez minutos; en los 12 partidos que ha disputado este año no conoció la derrota
En un partido atractivo, los de Boulogne superaron al CASI por 30 a 21; el vencedor marcó cuatro tries en el clásico N° 101, dos de ellos en los últimos diez minutos; en los 12 partidos que ha disputado este año no conoció la derrota
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30 de junio de 2002  

“Estos partidos se ganan con el corazón, después viene la técnica... Si no metemos actitud, olvídense.” Las palabras de Gonzalo Béccar Varela, uno de los entrenadores del CASI, retumban como plegarias en las míticas paredes del vestuario visitante, antes de diluirse entre las voces que surgen del impacto de los botines con las zanjeras baldosas.

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Era para cualquiera, era para cualquiera, admitió la mayoría; tanto los que, sonrientes, se abrazaban a la satisfacción, como aquellos que, alicaídos, refugiaban su melancólica mirada en la tierra aún latente de pisadas enérgicas. Sí, tranquilamente podría haber tenido otro dueño, pero el superclásico N° 101 decidió caer con justicia hacia el lado del ordenado y disciplinado del SIC, en lugar de entregarse al vértigo del CASI, que esta vez no gozó de la suficiente luminosidad estratégica y se retiró de Boulogne con las manos vacías.

No merece objeciones la victoria del SIC (30 a 21), porque, si bien padeció varios sofocones durante gran parte del complemento a raíz de la reacción de un oponente ambicioso y herido en su orgullo, siempre mantuvo la calma cuando su estructura tambaleaba, creyó en sus premisas y le dio prioridad a su idiosincrasia, incluso en circunstancias en las que el tanteador le daba la espalda.

El CASI comenzó con problemas en la obtención, razón por la cual sus delanteros cometieron numerosas infracciones en las estructuras móviles. Empero, la falta de justeza del apertura José Cilley –en la primera etapa malogró tres de los cuatro intentos a los palos– conspiró contra las aspiraciones de los locales de ampliar una ventaja de 12-0, alcanzada en los 25 minutos iniciales. ¿Cómo? Con un try de Federico López Jallaguier sobre la bandera izquierda, luego de un scrum robado por sus delanteros y un arranque del octavo Julio Alcácer en el lado corto, y otro del wing Matías Ricciardi en el sector opuesto, tras una electrizante corrida que surgió pegada al touch derecho, después de un vistoso movimiento grupal: formación fija dentro de sus 22 metros, escapada del fullback Federico Serra por el centro, ruck generado por el ala Santiago Franzini, Bruno Vitale despliega el juego hacia el Colorado Freixas y éste habilita a Ricciardi. Excelente.

La Academia continuaba con inconvenientes cuando ejecutaba el scrum y tampoco disfrutaba de una gran puntería (José Reiteri falló tres de sus cinco lanzamientos), pero apoyada en el ímpetu del hooker Pablo Gambarini y el capitán Roberto Travaglini consiguió irse al descanso con una desventaja alentadora: 12-6. La misma perseverancia que le permitió adueñarse del desarrollo en los primeros tramos del último período con una agresividad controlada (lanzó la pelota 11 veces a la hilera y sólo cedió una, mientras que los de Boulogne perdieron tres de seis; además, ganó los tres scrums que elaboró), merced a una excelente tarea de sus forwards y del imaginativo carasucia Martín Gaitán. El CASI arrinconó a su adversario y se colocó arriba en el marcador en dos ocasiones, pero el anfitrión no se resignó al infortunio.

La conquista en la derecha de Federico Martin Aramburu, corolario de una combinación entre el N° 8 Federico Böck, Travaglini y Enrique Pichot (dejó a los visitantes 16-15), fue seguida por un penal de Cilley. Y la hollywoodense palomita de Ignacio Ferioli en la zona izquierda –el SIC tenía una hombre de menos a causa de la amonestación de Patricio Nealon–, que finalizó una coordinación nacida de un line obtenido por Böck, un despistante maul y una tajante penetración de Gaitán (los académicos estaban 21-18), recibió, a falta de uno, dos inclementes cimbronazos, ambos en el extremo izquierdo. El de Mariano Díaz de Vivar, que traspasó el in-goal contrario gracias a una inesperada perforación de Cilley y Federico Serra, y el de Santiago Artese, producto de un enlace típico de los zanjeros: hilera conseguida en la izquierda por Julio Alcácer, maul dirigido por Nealon y festejo.

El temperamento es un elemento indispensable para superar la adversidad, quebrar inseguridades e imponerse a las virtudes ajenas, pero no siempre alcanza para ganar. A veces, también debe ser acompañado por la sensatez y la firmeza de conceptos, como las que esgrimió el SIC.

Voces del éxito

“Ya todos saben que la Zanja está de fiesta, el CASI llora, el CASI llora.” El canto se escuchó fuerte en el vestuario local de Boulogne. La satisfacción por el triunfo ante el clásico rival se hacía evidente en todos los jugadores del SIC. Y uno de los más felices era el capitán, Mariano Díaz de Vivar. “Todavía no lo puedo creer. Haber marcado un try en el clásico es una gran alegría. Fuimos superiores en el primer tiempo, pero ellos mejoraron en la segunda parte por méritos propios y también porque cometimos algunos errores”, explicó el inside, que anotó la tercera conquista de su equipo.

Para Santiago Artese –que apoyó el último try–, la clave estuvo en la entrega del equipo. “Lo definimos todos. Lo pudimos remontar bien. Pusimos más corazón con 14 jugadores, después de la salida del Pato (Nealon). Dimos vuelta el desarrollo con justicia”, señaló el segunda línea.

Su ladero, Brian Anthony, brindó las claves que tuvo el cambiante desarrollo del encuentro. “En el primer tiempo pudimos imponer nuestro juego a partir del scrum y la solidez en las formaciones –analizó Anthony–. En el segundo tuvimos un par de desconcentraciones que no se pueden cometer contra el CASI, porque ellos se agrandan en ese tipo de situaciones. Recuperamos la concentración y lo dimos vuelta. Pegamos en el momento justo y después aguantamos.”

“Fue un clásico muy lindo, muy emocionante, porque los dos estuvieron dispuestos a jugar para adelante”, destacó el fullback Federico Serra. “Además, no hubo problemas entre las hinchadas; las dos se comportaron respetuosamente.”

El medio-scrum Bruno Vitale le brindó especial importancia a empezar la Zona Campeonato con un éxito, y nada menos que en el clásico. “En el segundo tiempo nos confundimos, empezamos a cometer errores. Jugamos con un hombre menos y ellos le pusieron ganas, pero por suerte pudimos darlo vuelta. Es lindo ganarle al CASI y empezar la rueda con una victoria así”, admitió el Nº 9.

La figura

Santiago Franzini

En un encuentro en el que los delanteros de ambos equipos sobresalieron por el despliegue y la entrega, el ala del SIC resultó determinante en el desarrollo de las acciones para que su equipo se alce con la victoria.

Fue vital para la obtención en las formaciones móviles y para quebrar la línea de ventaja. Además, cuando al conjunto local le tocó defender, él fue también uno de los que más aportaron en ese rubro.

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