La contundencia de Jonah Lomu

Diego Mazzei
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2 de diciembre de 2001  

Más allá de no haber tenido mucha participación en el juego, Jonah Lomu volvió a ser una de las cartas decisivas para el triunfo de los All Blacks ante los Pumas. Lomu, el jugador más popular del seleccionado neozelandés, fue el centro de los silbidos en cada jugada, pero en lo deportivo cumplió con un try de su sello, tras dejar en el camino a varios jugadores argentinos.

En el primer tiempo, Lomu no estuvo muy activo y apareció para distraer las marcas. En la primera mitad, el 11 neozelandés tocó la pelota en seis ocasiones. Se esperaba un arranque demoledor, que llegó a los seis minutos, cuando realizó una corrida de 40 metros, esquivó los tackles de Orengo y de Contepomi, y sólo consiguieron frenarlo entre Albanese y Longo, a cinco metros del ingoal. Ese fue un llamado de atención que anticipó lo que sucedería a los 28 minutos, cuando escapó por la izquierda, y no lo pudieron bajar ni Alvarez, ni Longo, ni Arbizu en el camino hacia el try.

Con su potencia -daba la impresión de que los rivales rebotaban contra él-, no hubo manera de contenerlo en el uno contra uno. No obstante, casi siempre estuvo bien controlado por Gonzalo Camardón, que incluso recibió los aplausos cuando logró anticiparlo en una pelota y lo levantó por el aire.

  • Robertson, el cerebro. Al margen de la actuación de Lomu, la atracción principal de los All Blacks, también se destacaron Scott Robertson, casi en el mismo nivel que Tana Umaga y Andrew Mehrtens. Robertson, el apertura y autor del último try, exhibió una dinámica impresionante para el puesto que tiene.
  • Umaga, el centro, desequilibró a partir de su velocidad y potencia, y también resultó importante la experiencia de Mehrtens. También se destacaron el wing Doug Howlett, y los integrantes de la segunda línea Chris Jack y Norm Maxwell, que ganaron casi todo en el line y se movieron bien en el juego suelto.

    El punto flojo de los All Blacks estuvo a cargo de los novatos Ben Blair y Aaron Mauger, los dos pilares, que cometieron muchas imprecisiones, algo difícil de ver en el juego casi perfecto del seleccionado neozelandés.

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