Las miserias del profesionalismo

Por Santiago Roccetti De nuestra Redacción
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16 de mayo de 2003  

A la distancia, sin demasiadas referencias, no sería extraño pensar que la situación causó preocupación. Es posible que se haya abierto un interrogante al ver que, en la recta final hacia la Copa del Mundo dos de los hombres importantes de los Pumas son víctimas de la pesadumbre del descenso.

En la Zurich Premiership, de Inglaterra, Agustín Pichot y Felipe Contepomi (más el paranaense Emiliano Bergamaschi) tratan de sobreponerse a la angustiante caída de Bristol, uno de los clubes británicos centenarios (nació hace 115 años). Pero el caso excede a la realidad individual de los jugadores del seleccionado, cuyo nivel no queda en tela de juicio y sí deja al descubierto los puntos oscurosdel ultraprofesionalismo europeo. Tampoco habrá que creer que aquellos que se incorporan a la actividad rentada -resignando los placere s del amateurismo- quedan exentos de los padecimientos.

Para el hundimiento de Bristol convergieron diversos factores, pero los deportivos fueron los últimos en corromperse. La defensa de los intereses personales debilitó la estructura y así resultó dificultoso lucir homogeneidad grupal en el campo.

La primera señal negativa se vio cuando el magnate Malcolm Pearce suspendió las inversiones en el club; se sabe que el aporte de los dueños es la razón de la existencia, el único sustento, a pesar de los millones que dejan los sponsors. Trasladándolo al ambiente local, y si se acepta el ejemplo, podría trazarse un paralelo: el apoyo de Marcelo Tinelli al voleibol fue lo que le permitió a Bolívar Signia adquirir notoriedad. ¿Qué pasaría si el productor televisivo diese un paso al costado? El flamante campeón se perdería en la intrascendencia.

Bueno, algo por el estilo ocurrió con Bristol. Además, desde la fuga de capitales, varios jugadores (el capitán Archer, Christopher, Sheridan, Payne y Brown, por ejemplo) empezaron a arreglar contratos con otras entidades; ergo, las prioridades dejaron de serlo.

A cinco meses de la cita en Australia, Pichot y Contepomi atraviesan un momento incómodo, aunque su calidad no se cuestiona, pues importantes conjuntos del Viejo Continente están interesados en ellos. Esta búsqueda hace pensar que ni el medio-scrum y el apertura son los responsables absolutos de la frustración de los Shoguns y que el aporte que puedan darles a los Pumas no corre riesgos.

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