Los Pumas, golpeados, ya están en tierra sudafricana

Acusan el desgaste ante Francia e Inglaterra; mañana disputarán el primer encuentro
Acusan el desgaste ante Francia e Inglaterra; mañana disputarán el primer encuentro
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25 de junio de 2002  

PRETORIA, Sudáfrica.- La apatía de esta ciudad, con una rotunda demostración de que la raza negra en este país ya tiene el espacio reclamado por décadas, sumada al fastidio y a la molestia por no haber podido terminar aún de digerir la caída del sábado último ante Inglaterra, hizo que para los Pumas la llegada a Sudáfrica pasara sin estridencias y con el ánimo algo decaído. Cuadro comprensible, luego del desgaste que significa jugar un test-match y al día siguiente abordar un avión para continuar con el difícil calendario internacional (sólo siete días antes del compromiso con los ingleses se produjo el triunfo ante Francia).

Para la delegación nacional, las horas iniciales del cuarto viaje oficial por estas tierras fueron ocupadas en dos cuestiones: reponerse de la noche perdida por la diferencia de horarios -el reloj aquí está adelantado cinco horas con respecto al nuestro- y enchufarse para el debut de mañana ante la dura formación de Sudáfrica A, en Witbank, distante a unos 100 kilómetros de esta ciudad.

Apenas llegaron los argentinos al lobby del céntrico Holiday Inn, la orden fue descansar. A las 17.30 partieron hacia la primera práctica. La baja temperatura se hizo sentir; había una oscuridad absoluta, pero sólo eran las 18. En la cancha auxiliar del Loftus Versfield (escenario en el que Naas Botha fue idolatrado como ninguno en North Transvaal), los Pumas sacudieron la modorra y orientaron los sentidos hacia la última etapa de la primera mitad de 2002.

El preparador físico Ignacio Fernández Madero comandó la entrada en calor y luego el grupo fue dividido en dos. Por un lado, los que jugaron contra los ingleses y realizaron acciones livianas: Agustín Pichot, Diego Albanese, Federico Méndez, Ignacio Fernández Lobbe, Rolando Martin, Omar Hasan, Rimas Alvarez, Ignacio Corleto, José Orengo, Gonzalo Longo, Mauricio Reggiardo, Gonzalo Quesada, Gonzalo Camardón y Santiago Phelan. Los otros 15, que mañana serían los titulares, fueron sometidos a ejercicios más exigentes. Este pelotón lo integraron Bernardo Stortoni; José Núñez Piossek, Hernán Senillosa, Diego Giannantonio y Facundo Soler; Juan y Nicolás Fernández Miranda; Lucas Ostiglia, Pablo Bouza y Martín Durand; Pedro Sporleder y Mariano Sambucetti; Julio García, Mario Ledesma, y Roberto Grau, que a pocos minutos para el final de la sesión de ensayos abandonó las tareas porque sufrió un traumatismo en la pantorrilla izquierda (chocó con Manasa Fernández Miranda; la molestia no es para preocuparse).

El único que permaneció inmóvil, con una bolsa de hielo sobre el muslo izquierdo, fue Felipe Contepomi, que hoy retomaría los trabajos. La nómina de contusos la completan Quesada (esguince del codo derecho), Alvarez (corte en la frente y el ojo derecho casi cerrado por un hematoma) y Camardón (corte en la cabeza). El parte médico también involucra a Fernández Lobbe, Méndez y Albanese, pero ningún caso reviste gravedad.

La consigna es clara: no hay tiempo para tomarse un respiro y cualquier vestigio de abatimiento debe ser desterrado sin demoras. Tras el entrenamiento, y al ser consultado sobre el estado de sus dirigidos, el entrenador Marcelo Loffreda manifestó: "Y... hay que levantar un poco la cosa. Encima, en esta situación, porque para enfrentar a los sudafricanos tenemos que estar muy bien mentalmente. Lo de Inglaterra fue una derrota y el rugby es un deporte que nos enseña que tenemos que seguir adelante permanentemente; si nos vamos a deprimir por las caídas, nos tendríamos que haber quedado todos en casa".

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