Los Springboks, el último rival, esperan con sed de victoria

En las dos primeras fechas, Sudáfrica, el próximo adversario de los Pumas, tuvo momentos de gran nivel, pero en ambas oportunidades se le escurrió la victoria sobre el final; habrá un homenaje a los héroes argentinos del '65
Jesse Kriel es una de las grandes apuestas a futuro de los Springboks
Jesse Kriel es una de las grandes apuestas a futuro de los Springboks Fuente: Reuters
En las dos primeras fechas, Sudáfrica, el próximo adversario de los Pumas, tuvo momentos de gran nivel, pero en ambas oportunidades se le escurrió la victoria sobre el final; habrá un homenaje a los héroes argentinos del '65
Alejo Miranda
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25 de julio de 2015  • 20:05

Que los resultados no engañen. Antes bien, deberían de generar aún más temor. Los Pumas cerrarán el Rugby Championship en dos semanas ante Sudáfrica, que perdió sus dos partidos. En el Kings Park de Durban, la casa de los Sharks, los Springboks esperan a los argentinos con los dientes afilados, con el hambre de conseguir su primera victoria y con la confianza de que, pese a dos desenlaces desfavorables, mostraron momentos de gran rugby.

Tanto en el debut ante Australia como ayer ante los All Blacks, Sudáfrica fue superior a sus rivales durante la mayor parte del tiempo. Las dos veces se desvaneció sobre el final y vio cómo el triunfo se le escurría de las manos. Llegó a estar 20-7 en el comienzo del segundo tiempo en Brisbane sólo para ver cómo dos tries en los últimos siete minutos los dejaban con las manos vacías (24-20). Ayer en Johannesburgo estuvieron al frente todo el partido, pero sin poder despegarse, y a seis del final Richie McCaw apoyó el try que dio vuelta la tortilla (ver aparte).

Para que los Pumas tomen nota, entonces, la fragilidad de los sudafricanos en el epílogo del partido. Allí puede estar una de las claves del encuentro en Durban. Claro que para que ello ocurra, primero deberán llegar a esa instancia con posibilidades, y ello implica contener a un equipo que, más allá de las derrotas, dio muestras cabales de su condición de segundo mejor equipo del mundo.

Cabe destacar la verticalidad que han adquirido progresivamente los Springboks. Desde la asunción de Heyneke Meyer en 2011, fueron dejando atrás su característico juego unidimensional y frontal con los forwards para hacer un rugby mucho más integral y dinámico, acorde con lo que imponen los cambios reglamentarios. Cuando lograron liberar rápido la pelota, no dudaron en abrir a la punta y, con buen manejo y buenos ángulos de carrera, quebraron en reiteradas ocasiones a dos grandes defensas.

Sin embargo, no lucieron tan eficientes como antaño en las formaciones fijas. En el segundo tiempo ante los Wallabies fueron superados en el scrum y en cada uno de los partidos perdieron dos lanzamientos propios en la hilera, algo atípico para el que es (o era) considerado el mejor line-out del mundo.

De los cuatro equipos, Sudáfrica es el que menos rotó la formación inicial. Entre uno y otro partido sólo hubo cuatro cambios (tres de ellos por lesión), contra siete que hicieron los otros tres. Eso no quita que Meyer no esté probando jugadores. Ante los Wallabies debutó Jesse Kriel en espera de la recuperación total de Jean de Villiers, y ahora será difícil que lo saquen. El centro de Bulls, de 21 años, jugó en gran nivel los dos tests y apoyó un try en cada uno.

Ante Nueva Zelanda ingresaron desde el banco e hicieron su presentación internacional el pilar de Stormers Vincent Koch (25 años), quien perdió una pelota increíble en pleno ataque que pudo haber definido el encuentro a su favor, y el wing Lionel Mapoe (27). Además, el ala Heinrich Brüssow regresó luego de cuatro años de ausencia en el seleccionado.

En definitiva, Meyer tiene una base, pero está buscando variantes en puestos donde no parece encontrar sustitutos confiables para los lesionados como De Villiers, Duane Vermeulen, Willem Alberts, Fourie du Preez, Jan Serfontein, JP Pietersen y algunos pilares de recambio. Tanto De Villiers como Pietersen, y quizás Viktor Matfield, podrían regresar en Durban, o a más tardar en la revancha de siete días más tarde en Vélez.

Sudáfrica es un equipo al que los Pumas nunca pudieron vencer, a menos que se cuente el éxito de 1982 bajo la denominación de Sudamérica XV. Sin embargo, en tres de los seis partidos que disputaron en el Rugby Championship estuvieron muy cerca. Siempre habían jugado en el arranque de la competencia. Esta vez, con formato abreviado, será en el cierre. Como aliciente para los argentinos, el partido servirá como excusa para homenajear a los Pumas del 65, a 50 años de la victoria ante Junior Springboks en el Ellis Park de Johannesburgo, partido que insertó a la Argentina en el contexto mundial del rugby mundial. Quebrar la historia no es una misión imposible. Pero los Springboks, claro, esperan con sed de victoria.

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