Mundial de rugby. Ganar, gustar y golear: la misión de los Pumas para cambiar la imagen

Matera, en el centro, abre la jugada rodeado por sus compañeros; los Pumas saben que, si vuelven a fallar, se despedirán del Mundial
Matera, en el centro, abre la jugada rodeado por sus compañeros; los Pumas saben que, si vuelven a fallar, se despedirán del Mundial Crédito: Flickr Prensa UAR
Alejo Miranda
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27 de septiembre de 2019  • 08:00

OSAKA, Japón.- Un proverbio japonés dice: puede suceder que una hoja se hunda y una piedra se mantenga a flote. El presente de los Pumas se parece al de una piedra que se está por hundir. Le queda una oportunidad, y es la de ganar todo lo que le queda. Ese camino empieza por el partido ante Tonga y tiene su ápice ante Inglaterra. Lo que suceda en el primero puede condicionar al siguiente.

De un momento a otro, un partido que se presumía el más accesible de la clasificación se convirtió en uno determinante. Ahora, hasta una victoria de los Pumas está en tela de juicio. No porque Tonga sea un mejor equipo, sino por la capacidad que han mostrado los argentinos de rendir por debajo de sus posibilidades, que lo hace vulnerable ante cualquiera. En un Mundial, eso es demasiada ventaja.

En el partido de la madrugada de mañana (1.45 de la Argentina) en el Hanazono Rugby Stadium de Osaka, los Pumas no sólo se juegan la posibilidad de seguir con posibilidades, sino también la de recuperar su carácter para tener chances una semana más tarde ante Inglaterra, que después de la derrota con Francia en el debut pasó a ser el partido a ganar.

Un triunfo, entonces, es la condición de mínima, pero hacerlo con buen juego no es menos importante. Y a esta altura parece algo totalmente secundario, pero conseguir el punto bonus será vital en una eventual lucha por pasar a los cuartos de final del camino.

De la Fuente, titular entre los backs argentinos
De la Fuente, titular entre los backs argentinos Crédito: Flickr Prensa UAR

Por buen juego no se habla de lujos o tries de primera fase, necesariamente. Antes, los Pumas deben recuperar parte de su esencia. En primer término, el espíritu de lucha durante los 80 minutos. La falta de intensidad en el primer tiempo ante Francia terminó siendo la diferencia al final del partido. Segundo, la defensa. Tackles errados y fallas en de organización les dieron a los franceses múltiples quiebres y dos tries demasiado sencillos. El scrum funcionó muy bien y acaso por eso Mario Ledesma casi no alteró el pack de forwards y mantuvo a los dos pilares. Por último, los Pumas deben recobrar la frescura de su ataque. Casi no consiguieron quiebres en el estreno y se abusó de mandar a Jerónimo de la Fuente al choque.

Para este encuentro Ledesma dispuso cuatro cambios. Los ingresos de Santiago Carreras y Benjamín Urdapilleta eran esperables. Joven uno, experimentado el otro, vivirán su primera titularización en el ciclo de Mario Ledesma. Los de Julián Montoya y Tomás Lezana no tanto, pero tampoco son tan resonantes. En realidad, se esperaban más modificaciones pensando también en lo que viene: algún primera línea, alguno de los centros. La aparición de Bautista Delguy en el banco de suplentes puede aportar esa dosis de adrenalina y desparpajo que está faltando.

Tonga advirtió ante la Rosa

Tonga es un equipo con gran poderío físico, buenas individualidades y en el debut complicó a Inglaterra en el scrum. De hecho, no fue sino hasta el minuto 77 cuando los ingleses pudieron marcar su tercer try y alcanzar el punto bonus.

La misión de los Pumas, entonces, parece clara: imponerse en el contacto y mover la pelota, desordenarlos. En un buen día, debería ser un trámite sencillo.

Sucede que la derrota ante Francia expuso debilidades más profundas en el equipo argentino. Desde que se realizó el sorteo se sabía que ese partido sería vital, pero no fue tanto la derrota como la forma en que se gestó lo que puso en evidencia que el equipo no está en su plenitud mental.

Tonga, con sus limitaciones y todo, se convertirá en una pesadilla en tanto los Pumas no resuelvan ese costado. El equipo del Pacífico Sur tiene el antecedente de haber vencido a Francia en el Mundial de Nueva Zelanda 2011. Pero antes, habían perdido con Canadá y los franceses igualmente avanzaron porque habían conseguido más puntos bonus y llegaron a la final, donde cayeron por un punto ante los All Blacks (8-7). Si ganar es lo primordial, hacerlo por tres o más tries de ventaja cobra relevancia si los Pumas quieren avanzar, ya que incluso un triunfo ante Inglaterra podría no ser suficiente. Los ingleses tienen puntaje perfecto y se enfrentarán con Francia en la última fecha.

El único antecedente entre la Argentina y Tonga ocurrió hace cuatro años, en el Mundial de Inglaterra 2015. En Leicester y ante la presencia de Diego Armando Maradona en las tribunas, los Pumas no jugaron del todo bien y tardaron en deshacer el nudo del partido, pero terminaron goleando 45-16. Es la diferencia cuando un equipo está bien de la cabeza: puede salir más fácilmente de situaciones desfavorables.

El triunfo solo, aunque ni siquiera esté garantizado, si no está acompañado de una actuación convincente no alcanzaría a evitar que la piedra se siga hundiendo. Vencer a Inglaterra pasaría a ser una utopía. En cambio, si los Pumas recuperan la intensidad y la frescura de su juego, pueden ilusionarse: ya han dado muestras de tener capacidad de derrotar a cualquier equipo. Hoy eso parece lejano. A veces, un partido puede cambiar todo y hacer que la piedra empiece a flotar. O mejor, que se convierta en una hoja.

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