Mundial de rugby. La primera misión de los Pumas en la despedida: recuperar la identidad

Ledesma, al frente de un grupo que nunca encontró las formas; el coach asegura que hay un proyecto con bases sólidas
Ledesma, al frente de un grupo que nunca encontró las formas; el coach asegura que hay un proyecto con bases sólidas Fuente: Reuters
Jorge Búsico
(0)
8 de octubre de 2019  • 07:00

KUMAGAYA, Japón.- El partido de mañana, a las 1.45, no solo es el primero que jugarán los Pumas ante los Estados Unidos en una Copa del Mundo, sino que será uno de los menos trascendentes en sus nueve participaciones. Es la segunda vez que no habrá nada importante en juego en lo que hace a la ruta en el torneo. La otra fue en 1995, cuando el encuentro con Italia llegó en igual situación que esta: eliminados. Pero, claro, habrá que ganar para no tener que ir a disputar la clasificación con vistas a Francia 2023.

Hacia allí hay que ir. La prensa internacional se pregunta qué pasó con un seleccionado que fue cuarto en el anterior Mundial y en este se fue tan rápido. Se la considera la mayor sorpresa y frustración de Japón 2019. No es matemático que después de un buen Mundial venga otro igual. Pasa en todos los deportes. Cuatro años es mucho tiempo en el deporte súperprofesional. En el rugby, solo los All Blacks están en condiciones de pelear bien arriba, al menos hasta semifinales (solo faltaron a la de Francia 2007). Basta con mirar a Inglaterra.

En el camino a la próxima Copa del Mundo la Argentina deberá preguntarse qué pasó con el juego, que es el que no apareció en Japón ni tampoco de 2015 para acá, salvo dos o tres partidos. Se habla de la política, del profesionalismo y del rugby de clubes, de los sistemas, de los centros convertidos en academias, de la preparación física, de los sistemas, de las reglas para poder estar en el seleccionado, pero lo cierto es que los Pumas han perdido su identidad. Se transformaron en un híbrido. No se sabe bien a qué juegan. Era esperable que aquí surgiera otra versión, pero lo que pasó resultó más de lo mismo. O peor. El segundo tiempo ante Tonga fue tocar fondo.

Nicolás Sánchez, de estar afuera a ser titular de nuevo en la selección
Nicolás Sánchez, de estar afuera a ser titular de nuevo en la selección Fuente: Archivo

Después de la primavera que significó el cambio de paradigma -bienvenido- que llegó de la mano de Daniel Hourcade y del grupo que venía entrenando desde Pampas XV con el que se arribó hasta las semifinales de Inglaterra 2016, el juego cayó en un pozo. El primer error fue minimizar la realidad. Los malos resultados y las malas actuaciones -la serie de junio de 2018 fue otro fondo- se llevaron al entrenador tucumano. Entonces vino Mario Ledesma, que llegaba desde Jaguares. Pero después de un promisorio comienzo, otro cimbronazo fue la ventana de noviembre del año pasado.

Los Pumas siempre tuvieron un plus que los hacía temibles aún en inferioridad de condiciones. Estos mismos jugadores lo han demostrado en distintos partidos: contra Francia en 2014, con Sudáfrica en 2015, con Australia en 2018. Parece haberse ido. Es llamativo con la pasmosidad que se fueron del Mundial. En un momento se perdió el scrum, después la defensa, después el ataque, después la fogosidad. No hay algo hoy con qué identificar en el juego al seleccionado argentino.

Es cierto que el rugby muestra, salvo los All Blacks, pocos atractivos. Casi todos juegan al error del rival. Las defensas son inexpugnables. No hay espacios. Hay poca rebeldía porque también faltan talentos que desequilibren. Line y maul y mucho pie para sorprender. Eso es lo que está sobresaliendo. Lo primero, los Pumas lo usaron muy bien y es el único punto que hoy es una gran arma, con Guido Petti como el general de esa formación.

Pero si todos usan bien el kick táctico, la Argentina, país de futbolistas, casi que lo ha obviado. Y cuando lo hizo -salvo un envio de Urdapilleta a Moroni en el comienzo del test con Inglaterra que no terminó en try por poco-, no lo ejecutó bien.

Ledesma enfatizó que hay un proyecto en el rugby argentino en el que se viene trabajando bien y para eso mencionó Jaguares, el M18, los Pumitas y Argentina XV. Es cierto. Pero algo no está funcionando, o quizá necesite más tiempo, en lo que tiene que ver con el esquema de juego. Y refiere exclusivamente al seleccionado mayor, que no tiene que ver con ninguno de los equipos mencionados antes.

Habrá que ver si no se deben cambiar algunas consignas que tengan que ver con las reglas, las metodologías y hasta los presupuestos. ¿Es necesario ceñirse a lo que se paute alrededor de Jaguares? ¿Y si Jaguares se convierte en una plataforma y no en una réplica de los Pumas? ¿Hasta dónde hay que atarse a un sistema si el equipo que mejor jugó en estos cuatro años lo dirigieron tres entrenadores (Quesada, Fernández Miranda y Bordoy) que no habían pisado la UAR en años? ¿Y si se pone el juego en primer orden? ¿Y si se toma a los Pumas como el lugar adonde juegan los mejores y no los que aceptan quedarse en el país? ¿Acaso a los que se quedan ya no se les paga para que jueguen al rugby?

Como ya se apuntó en otros manuscritos desde Japón, no es necesario romper nada de lo ya hecho porque bien hecho está, pero que lo que pasó aquí no sea una alarma más que no se escucha. Hay que ver también que el rugby argentino está incompleto para lo que es el alto nivel internacional. Y se ha perdido un patrón de juego. Encontrarlo de acá a 2023 es la prioridad para los Pumas.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.