Mundial de rugby: los Pumas y Francia, ante un clásico siempre decisivo

Nicolás Sánchez en el Captain's Run de los Pumas, en Tokio; la patada inicial será a las 4.15 del sábado en la Argentina
Nicolás Sánchez en el Captain's Run de los Pumas, en Tokio; la patada inicial será a las 4.15 del sábado en la Argentina Fuente: Reuters - Crédito: Issei Kato
Alejo Miranda
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20 de septiembre de 2019  • 08:00

TOKIO.- El aturdimiento de los franceses tras la derrota en el partido inaugural del Mundial de 2007, en el mismísimo Stade de France, se fue diluyendo a medida que caían en la cuenta de que enfrente, jugador por jugador, los Pumas eran superiores en casi todas las líneas. Argentina y Francia vuelven a verse las caras en un primer partido de Mundial. En el comienzo del Mundial de rugby de Japón 2019, este estado de situación no solo se repite, sino que se acentúa.

Los Pumas son más que Francia individualmente, pero, al contrario de 12 años atrás, también lo son colectivamente. Si el ideal de que ambos equipos jueguen al 100 por ciento fuera posible, no hay dudas de que el final del partido encontraría a los de celeste y blanco abrazándose en el centro del Tokio Stadium, sede del encuentro que comenzará a las 16.15 aquí (las 4.15 de la madrugada argentina).

Esta realidad de ninguna manera garantiza un éxito argentino. Francia tiene buenas armas, pero sobre todo tiene espíritu. Es una potencia y suele agrandarse en los Mundiales. Y los Pumas en los últimos años han desarrollado una inaudita capacidad de rendir por debajo de sus posibilidades.

Como en 2007, el desenlace condicionará el desarrollo de ambos en la continuidad del certamen, más allá de que queden tres fechas por delante en el Grupo C, donde Inglaterra es el favorito. Se trata de un partido clave en la carrera por llegar a cuartos de final y uno de los más atractivos de toda la primera rueda del Mundial. Aunque sería apresurado calificarlo como un partido de octavos de final.

Señales de alerta

Los Pumas no tuvieron una buena preparación. Perdieron sus cuatro partidos, dos de ellos jugando realmente mal. Los antecedentes ante equipos europeos de primera línea tampoco son alentadores: catorce derrotas consecutivas desde junio de 2016. Pero también está el antecedente del Rugby Championship 2018, cuando se consiguieron victorias ante Sudáfrica y Australia. En el Súper Rugby, medio escalón por debajo en cuanto a exigencia, el mismo grupo de jugadores profundizó ese inicio de ciclo alentador, consolidó un sistema de juego, adquirió madurez para sobreponerse a situaciones adversas y para saber cómo resolver cada momento, y potenció la explosión de un grupo grande jugadores.

No hay escenario más favorable que un Mundial como para amalgamar todas esas virtudes y potenciarlas todavía más. Los Pumas llegan sin lesionados y con una preparación óptima, con la posibilidad de canalizar toda la energía de aquella etapa previa hacia este partido clave.

Francia intentó en tres meses corregir todo lo mal que viene trabajando desde hace ocho años. Sumó a su staff a Fabien Galthié, alguien a quien los argentinos conocen bien ya que fue asistente durante el primer ciclo de Santiago Phelan, y encontró algunas certezas en cuanto a estructura de juego y defensa. Sin embargo, no deja de ser un nuevo cambio de rumbo y una nueva transición en cuestiones que lleva tiempo aceitar.

El hecho de haber apostado por Romain Ntamack como 10 cuando venía jugando Camille Lopez con una camiseta que hace años no tiene dueño en Francia, habla todavía de experimentación. El hijo de Emile Ntamack, de 20 años, es más talentoso y desequilibrante que el experimentado y cerebral pero más estático apertura de Clermont. Será clave meterlo bajo presión mañana.

El wing Damian Penaud es la gran aparición del rugby galo y Antoine Dupont parece que cada partido juega mejor que el anterior. Grégory Alldritt logró desbancar a Picamoles. Todos jugadores de 22 años. Guirado, Médard y Huguet son los sobrevivientes de la vieja guardia.

Si hay un aspecto en el que Francia parece tener una ventaja es en el scrum, con un pack más fuerte y pesado que el que presenta el argentino. Se verá si los Pumas lograron ajustar las falencias durante la preparación y, en caso contrario, si termina siendo determinante o no en el desenlace.

El punto de contacto será vital

Parece bastante claro que si los Pumas logran imponerse en la zona de contacto, liberar la pelota con velocidad y que los backs la reciban yendo hacia adelante, tendrán buenas chances de imponerse. Las dudas aparecen cuando esto no ocurre. No frustrarse, no forzar situaciones, utilizar el pie como estrategia de ataque y confiar en la defensa será también determinante. Es decir, lo contario al último partido en Lille, cuando Francia ganó 28-13.

En ese partido, la diferencia de actitud entre uno y otro equipo fue notoria. Francia salió a jugar como si fuera la final del mundo y maniató a los argentinos en el punto de contacto.

"Sabemos que el partido, por lo menos de la forma que estamos planeando nosotros, va a pasar por el pack de forwards", dijo el capitán Pablo Matera. "Ganar esa batalla nos va a hacer jugar con envión y con el equipo yendo para adelante. Esa es una premisa que hablamos nosotros".

El entrenador Mario Ledesma fue más allá: "Lo más importante para ganar el partido va a ser el aspecto mental. Hacer lo que decimos que vamos a hacer. Eso es lo que te da confianza y te hace jugar con el pie de adelante mentalmente. El que ejerza más presión va a ser el que gane."

Será el cuarto duelo entre argentinos y franceses en mundiales. Los galos ganaron el primero (cuartos de final de 1999 en Dublín) y los Pumas los dos últimos en 2007 (en el Stade de France y en el Parc des Princes, en este caso por el tercer puesto). Desde entonces se enfrentaron diez veces, con cuatro victorias albicelestes y seis de Les Bleus. Ninguno tan importante como el de la madrugada de mañana.

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