Nicolás Sánchez: "Esta no es nuestra verdadera cara; no nos salió casi nada"

Fuente: EFE
"Nos superaron de principio a fin. Nunca le encontramos la vuelta", agregó Julián Montoya tras la caída ante los Lions en Johannesburgo
Ariel Ruya
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21 de mayo de 2016  • 15:00

JOHANNESBURGO.- Cervezas en exceso, frituras a la orden. Porristas que no solo danzan: a una bella dama la arrojan por el aire, como si nada, y cae de pie. Música para bailar, para cantar, antes, durante y después: el espectáculo lo es todo. Soweto, el municipio que resulta un emblema contra la brutalidad del régimen del pasado, es representado por una banda musical, de unos 100 integrantes, coloridos y parlanchines. Está en un costado: el Ellis Park, el histórico escenario, es gobernado por los blancos. El rugby, de algún modo les sigue perteneciendo. Aunque no son multitud: el magnífico estadio, para 61.639 espectadores, parece desierto con los 15.854 presentes.

Un grupo de chicos descalzos –unos vestidos de negro, otros con indumentaria roja- construyen piruetas con la pelota ovalada. El partido es una excusa para todos. También, para Lions , el mejor equipo de Sudáfrica y uno de los más valientes del Super Rugby . Con un fenomenal segundo capítulo, derriba a los Jaguares por 52-24 . Más allá de los casi 1700 metros sobre el nivel del mar, más allá de una digna primera mitad, más allá del ímpetu colectivo, quedaron tendidos sobre el césped. Los especialistas lo suscriben: es el peor partido en la traumática primera experiencia en la máxima competencia. "El aprendizaje duele. Esta experiencia debe ser aprovechada para el futuro inmediato. El rugby enseña con golpes duros, como éste", reflexiona Raúl Pérez , el entrenador. No falta autocrítica.

"Nos superaron de principio a fin. Nunca le encontramos la vuelta", comenta Julián Montoya . "Esta no es nuestra verdadera cara. No nos salió casi nada", analiza Nicolás Sánchez , que marcó un try y cuatro penales, un modo de evitar que la derrota sea más abultada. Imparables por las bandas, los sudafricanos olfatearon la debilidad de Jaguares, que falló en el juego de los tackles y en el concepto defensivo. Ocho tries (cinco en la segunda mitad), expuso al equipo nacional, que cada vez que perdió un balón, lo pagó con un dolor de cabeza mayúsculo, en la retaguardia.

La diferencia es sustancial: Jaguares suma nueve derrotas en 11 partidos, mientras que Lions es el puntero del Grupo 2 de Africa, con ocho triunfos y tres despistes. El público, respetuoso de las formas, aplaude a Jaguares, antes y después del encuentro, una actitud difícil de replicar en nuestro país. El descanso previsto para mañana servirá para refrescar conceptos, con el estímulo esencial del regreso de Agustín Creevy, capitán y emblema. A la vuelta de la esquina aguarda Kings, que en Liniers quedó de rodillas, luego de un 73-27. Ayer, sufrió otro porrazo: 0-53 contra Sharks. Jaguares, el viernes próximo, precisa darle otra lección. Debe recuperar el espíritu.

Por: Ariel Ruya
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